Huida: calendario
Hola a todos.
Esta es la vigésima entrega de Huida.
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Huida: calendario
Lucien llegó del faro la mañana siguiente a la partida de su prima. No escuchó el clásico sonido de la realización de faenas domésticas ni las risas ni el corretear de su primo segundo ¿o era tercero?
Al ver la casa vacía, se emocionó, pero decidió esperar unas horas a ver si Morgane volvía del mercado, un paseo o de cualquier otra cosa que se le hubiera ocurrido. Al dar las doce el reloj, Lucien abandonó la espera y se dejó consumir por la alegría.
Bajó hacia la playa y remó hasta el faro. Segundos después, volvía con Kevin y el equipaje que trajo.
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Los vecinos pasaban de vez en cuando, saludando a Lucien y, de estar lejos de cualquier posible escondite, también a Kevin, preguntándole dónde se había metido. Kevin, tratando de sonar relajado, daba excusas poco creíbles, pero que eran suficientes como para que ellos tuviesen una historia qué compartir en las reuniones de chismes.
Cuando el sol se ponía, dejaban los trastos de la cena sin lavar para irse al cuarto. Al amanecer, lo único que los hacía despegarse de las sábanas eran sus estómagos vacíos.
Tras acabar con el aseo de la cabaña, los dos paseaban por el bosque y la playa. Podían hablar de todo lo que querían hacer y de cómo hacer que la relación se mantuviera a pesar de la distancia.
Fuente
Kevin no dejaba de contar los días. El profesor Lawrence le dijo que estuviese de regreso a tiempo. Debía respetar el acuerdo ya que su padre adoptivo le dio una oportunidad que sólo veía en sus sueños. El tiempo de Lawrence también era importante.
A sólo una semana de tener que volver, Kevin compartió con Lucien los planes de su retorno. El joven granjero se entristeció enseguida.
—Volveré cuando el semestre termine —le dijo para confortarlo.
—No quiero que esto sea lo normal. Deberíamos vivir juntos y no tener que pasar por esto de nuevo.
—Bueno, ¿te gustaría que nos quedáramos aquí o que te mudaras conmigo a mi país?
—Bueno, no sé. ¿Es eso posible?
—Tienes tiempo para pensarlo.
Los dos hombres disfrutaron el tiempo que les quedaba. Kevin tenía pesadillas con no llegar a tiempo. Los días pasaban con rapidez. El sol salía, cruzaba el cielo y se ponía a la hora haciéndoles sentir que no aprovechaban el tiempo como era debido cuando ése, en realidad, no era el caso.
La mañana de la partida, Lucien despertó a su novio antes del amanecer. El joven se apartó de la cama y corrió a asearse y a acomodar las pocas cosas que dejó para prepararse. Desayunó y, con ayuda de Lucien, puso sus cosas en el bote de remos para llegar al islote del faro. Cuando Sammy llegó con su barco, Lucien ayudó a Kevin a subir sus cosas. Disimularon frente a él y se dieron una despedida distante.
Luego de ver el barco perderse en el horizonte, Lucien volvió a su cabaña.
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Aquí les dejo los capítulos anteriores:
Huida
Huida: académico solitario
Huida: literatura
Huida: luto
Huida: pistas
Huida: búsqueda
Huida: Monsoon
Huida: cartas
Huida: el faro
Huida: pensamiento
Huida: interrupción
Huida: amenaza
Huida: mudanza
Huida: Morgane
Huida: facultad
Huida: partida
Huida: Aidan Mencken
Huida: término perdido
Huida: fin de semestre
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