Huida: fin de semestre
Hola a todos.
Esta es la décimo novena entrega de Huida.
Sí, sé que me tardé en hacerla, pero no sabía qué camino seguir con ella. Espero me perdonen.
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Huida: fin de semestre
El profesor Lawrence entró en la habitación de Aidan Mencken y dio pasos silenciosos y directos hacia la cama del joven, quien dormía satisfecho y profundo entre el colchón y la sábana.
El catedrático apartó la tela gruesa y tejida para luego sacudir con cuidado al estudiante de arquitectura. A Lawrence le tomó casi diez minutos hacer que el joven saliera del estado de sueño. Cuando sus ojos finalmente se abrieron, el profesor dijo:
—Ya es hora de salir. Vístete.
A partir de ese punto, Aidan saltó de la cama y corrió a asearse y bajar a desayunar. El día anterior, había acomodado sus cosas en su maleta y en el baúl que Lawrence le había dado para ese propósito.
Fuente
Una vez que estuvieron acomodados en el coche de Lawrence, partieron a la granja de los Goodwin. El viaje fue largo. Apenas conversaron. Lawrence sabía el porqué del silencio de Kevin. Por un lado, él estaba feliz de haber podido regresar a la academia, pero por otro, la ansiedad se lo comía por dentro.
Una vez que llegaron, los señores Goodwin los recibieron cálidamente y les ofrecieron comida. Hacia el final del día, el profesor Lawrence se despidió y le dijo a Kevin la fecha en que vendría por él.
—Procura volver de Francia a tiempo, por favor —le rogó.
—Lo prometo —dijo el joven sonando inocente e infantil sin querer.
Al día siguiente, la señora Goodwin llevó a Kevin con Sammy. Al ver el Monsoon, un golpe de nostalgia le hizo sentirse ahogado. Kevin saludó al hombre de mar y le dio unos dulces de regalo.
La dueña de la granja los despedía desde el muelle. Cuando la nave se convirtió en un punto diminuto en el horizonte, la mujer volvió a su hogar.
Fuente
Sammy condujo hasta la tierra natal de Lucien. El Monsoon pasó junto al faro. Kevin miró el islote y la estructura cilíndrica con detalle, en caso de que hubiese alguien ahí.
Kevin llegó a la casa de Lucien y se encontró con Morgane y Alain. La chica le dijo que Lucien estaba en el pueblo arreglando la cerca de los Cassel. Kevin dijo que era un amigo suyo y pidió permiso para dejar sus cosas adentro. La mujer le señaló un lugar y, una vez con las manos libres, Kevin salió corriendo hacia la granja de Sylvie y Pierre.
Lucien Dubois tenía tres jóvenes asistiéndolo con las reparaciones. Lo hacía con la intención de terminar más rápido y a la vez, de que éstos aprendieran esta y otros oficios para poder sostenerse en el futuro.
En algún momento, su vista se apartó de los muchachos y se dirigió a la entrada del a granja Cassel la cual tenía la costa y el cerúleo mar como telón de fondo, para presenciar la llegada de una figura que en un principio no pudo distinguir, pero segundos después, le hizo sonreír de forma involuntaria.
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Si quieren leer la historia desde el principio, aquí están los enlaces:
Huida
Huida: académico solitario
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