Depredador - Capítulo VI

in #fiction3 years ago


Capítulo IV


—¿Y voy a tener una muñeca nueva? — Preguntó curiosa Aubrey mientras se arreglaba su pequeño vestido.

—Así es— Respondió Liam tomando un cepillo para peinar a la niña.

—¿Y voy a poder jugar con otros niños?— La castaña se acercó a él para darle la espalda y permitirle peinar el cabello, cuando le recogió el pelo con la mano, la niña sonrió sabiendo lo que Liam le diría.

—Bien, comienza a dar vueltas y vueltas— La niña con una risa comenzó a dar vueltas haciendo que el cabello comenzara a enrollarse, cuando tuvo suficiente, él le hizo una “cebollita”. —Y sí vas a poder jugar con otros niños — dijo una vez que le puso la liga para sujetar el cabello.

—Liam estoy muy mareada— Aubrey comenzó a reírse a carcajadas y se acostó en la cama del ojigris, esperando que aquella sensación por dar tantas vueltas, pasara.

El ojigris curvó un poco los labios y esperó pacientemente hasta que el chofe de la familia Baggio llegara.

Luego de una hora, la puerta se abrió dando paso a las hermanas Montgomery. Ellas miraron a Aubrey despectivamente y luego se acercaron al ojigris para besarlo cada una con fuerza. Por otro lado la pequeña, mirando la escena, hizo una arqueada.

—Asqueroso… — Murmuró

Cuando las hermanas se alejaron, le hicieron seña a Liam para que le siguiera.

—Debes de saber Liam, que, si crees que nosotras somos unas perras, no has visto a la esposa de Alexander. Ella es hermosa, pero es una maldita, hemos tenido el placer de conocerla y se cree más inteligente que los demás, a pesar que es un poco más joven que nosotras. Ella no va a dudar en cortarte la cabeza si haces algo mal.

Aubrey se sintió intimidada por aquella mujer, más o menos se imaginaba a una Cruella De vil, con millones de chaquetas de piel de animal encima. Unos cachos en la cabeza y una cola como Satán.

Rápidamente salieron hacia el estacionamiento y vieron a una camioneta negra, Liam podía apostar que estaba blindada.

—Te voy a extrañar mi depredador, ya nos veremos cuando vengas a pelear y será tan intenso. —

Liam asintió para darse media vuelta y caminar hacia la camioneta, no sin antes haberle tomado la mano a la castaña.

Aubrey estaba maravillada con todo lo que estaba viendo, muchas veces se imaginaba ella saliendo hacia el exterior, pero lo que veía era absolutamente mejor. Las grandes edificaciones, las plazas que veía, el área verde, los autos, los semáforos, las personas caminando, los niños al lado de sus padres.

—Esto es mejor que en mis sueños Liam, ¿te das cuenta?—Ella habló con una evidente emoción en la voz, sus ojos se cristalizaron haciendo que un par de lágrimas rodaran por su mejilla. —Es el mejor día de mi larga vida— Susurró abrumada por la sensación de probar la libertad.

Liam le tomó la mano para darle un pequeño beso allí, él no era afectuoso con nadie, sólo única y exclusivamente con aquella niña.

Después de cuarenta y cinco minutos, llegaron a lo que sería su nueva casa y más que casa era una mansión. Alexander estaba acostumbrado a lo mejor y su casa era prueba de ello.


En el centro del gran jardín había una fuente de agua de varios niveles donde el agua caía en cascada. Las áreas verdes estaban pulcramente cortadas. La casa era perfecta, tenía varios balcones donde podías pasar la tarde o noche en reunión gozando de una hermosa vista. Una casa que él jamás tendría.

—Wow— fue todo lo que la pequeña dijo al ver semejante perfección.

—Acompáñeme— El chofer comenzó a caminar hacia el interior de la casa; Liam tomó de la mano a Aubrey y ambos fueron detrás de los pasos del chofer, que hasta los momentos no había dicho su nombre.

Si Liam pensaba que por fuera la casa era una maravilla, por dentro no tenía palabras descriptivas. Sus ojos vagaron por la lujosa casa apreciando cada detalle, no había algo que desentonara allí. Los colores perfectamente harmonizados, el piso era de mármol y las paredes todas estaban pintadas de blanco, dándole un aire de paz y tranquilidad. Las cortinas, por otro lado, eran de color azul oscuro, como los detalles y adornos que decoraban la casa. La cocina estaba hecha de un material que Liam no supo cual era, pero podía asegurar que barato no fue.

—El señor y la señora Baggio ya vienen— Informó el chofer para luego despedirse con una pequeña reverencia e irse.

Aubrey se acercó a uno de los adornos que había llamado su atención y rápidamente Liam la reprendió.

—Aubrey, no toques nada—

Ella bajó la manito y se la puso en la espalda para asentir

Ambos fueron hacia el sofá grande en forma de L y se sentaron allí.

Luego de unos minutos Alexander por fin pudo salir arreglándose la camisa. Liam lo miró directamente a los ojos pensando que tal vez habían venido en un momento donde el joven estaba teniendo sexo con su mujer.

—Bienvenidos— Alexander le tendió la mano, pero Liam no la tomó, el moreno puso los ojos en blanco y retiró la mano con una sonrisa. —Y tú debes ser Aubrey— Sonrió colocándose al nivel de ella.

—Y tú debes ser Alexander— Respondió Aubrey de manera perspicaz

El joven comenzó a reírse y asintió con una sonrisa

—Bien Liam, ya sabes cual es tu función en esta casa. He recibido cantidad de amenazas de secuestro y de matar a mi mujer. No quiero que eso suceda así que, mientras nos ocupamos de descubrir a aquellos sujetos, tú vas a ser su guardaespalda. Los inútiles que contraté no cumplieron bien su trabajo.

Aubrey comenzó a mover sus pies que no llegaban al suelo por estar sentada en el sofá y miró a Liam confundida pues no entendía que significaba todo lo que Alexander estaba contando.

—Okay— Fue todo lo que Liam le respondió.

Aubrey miró al joven que se notaba un poco frustrado de la poca comunicación que daba Liam y ella sólo soltó una pequeña risa.

Cuando Alexander le iba a preguntar de qué se estaba riendo, los tacones de unos zapatos acercándose comenzaron a sonar haciendo que el joven sonriera.

—Allí viene Jade— Liam y Aubrey voltearon la cara para ver a la mujer y ambos abrieron los ojos como platos.

—Buenas tardes, soy Jade Baggio. — Una sonrisa pícara apareció en el rostro de la mujer mirando a Liam descaradamente. Se mordió el labio inferior fuertemente y lentamente se acercó a su marido para abrazarle el brazo. —Espero que mi esposo los haya tratado muy bien— Jade miró a la pequeña y le guiñó un ojo, Aubrey abrió la boca para decir algo, pero por primera vez se había quedado sin palabras, tan sólo le sonrió dulcemente a la mujer.


Liam no podía creer que ella fuera la esposa de Alexander. ¿No era que se llamaba Savannah Brooke?

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Sources: 1, 2, 3



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