Depredador - Capítulo VII

in #fiction3 years ago (edited)


Capítulo VII


La noche había caído y Liam estaba acostado en la cómoda cama King-size que estaba en su habitación. Miró el reloj inquieto sin poder conciliar el sueño, no podía negar que la persona que había conocido días atrás, que lo había atendido y tratado tan bien, fuera nada más y nada menos que la esposa de Alexander; Liam no entendía la razón, pero aquello le molestaba y mucho.

Soltó un suspiro mirando de nuevo el reloj que marcaban las 2 y cuarenta de la mañana. Él se levantó de la cama para ir hacia el cuarto de al lado, se fijó que Aubrey dormía plácidamente así que cerró de nuevo la puerta para luego ir rumbo a la cocina, quería tomar un vaso de agua con el fin de calmar sus pensamientos.

El ojiazul abrió la nevera y se sirvió el agua al vaso, se lo bebió a pecho pensando en que no se había percatado de lo sediento que estaba. Volvió a servirse el vaso completo, salió de la cocina con rumbo a su habitación, sin embargo, se percató de la figura femenina que bajaba las escaleras con una bata de dormir negra transparente, que dejaba ver un juego de lencería del mismo color. Sus ojos la escanearon sin pudor hasta que los mismos se encontraron. Ella dio una sonrisa traviesa para murmurar

—¿Te gusta lo que ves? —

El moreno se quedó sin habla sin embargo apretó un poco el vaso para calmar nuevos instintos que estaban naciendo en él.

—Debo confesar que tenía el presentimiento que te ibas a levantar hoy en la madrugada y estaba esperando pacientemente para que lo hicieras

Liam soltó el aire que hasta el momento no sabía que estaba conteniendo y se volteó para entrar otra vez a la cocina y dejar el vaso allí.

—Me di cuenta que eres un hombre de pocas palabras, de hecho, me sorprende que sólo con la niña te desenvuelvas para hablar.

—¿Necesita algo Señora Baggio?

—Señorita Brooke— Le corrigió la morena mientras se acercaba a él — Llámame así, o simplemente Savannah, pero sólo cuando estemos a solas.

—No entiendo—

—No tienes por qué entender, sólo hazlo y ya — La mujer levantó una ceja sonriendo divertida

—Como ordene Señorita Brooke

La morena puso los ojos en blanco y se acercó a él, la reacción de él fue automática. Retrocedió los mismos pasos que ella estaba dando hasta que se topó con la pared.

—Liam, Liam, Liam…—Canturreó su nombre mientras colocaba una mano en la mejilla de él para acariciarla —Créeme que yo no soy tu enemiga, de hecho, quiero ser tu amiga— Ella bajó su mano acariciando con la punta de su uña del dedo índice la mandíbula de él, haciendo un pequeño recorrido por la garganta hasta llegar hasta su abdomen. —Pero para que eso suceda sólo hay una cosa que tienes que hacer—

—¿Q-qué?— Él jamás se había sentido intimidado por alguien, ni siquiera por las hermanas Montgomery. Pero algo extraño le sucedía a él cuando la tenía cerca, era una mezcla de sensaciones que él no tenía el conocimiento, salvo por uno solo. El deseo.

—Tienes— Ella se acercó a la cara del hombre lentamente —que hacer— Savannah bajó la mirada de ella hacia los labios de él —Todo lo— Comenzó a rozar los de él, haciendo que ambos aliento se mezclaran y se convirtieran en uno —que yo— Ella subió los brazos para envolverlo en su cuello —Diga— Acortó la poquita distancia para besarlo con una evidente pasión, él por instinto la tomó de la cintura para responderle el beso con las mismas ganas.

Esto era totalmente diferente a lo que sentía con las hermanas Montgomery, él estaba más que dispuesto a obedecerla si eso significaba que ella iba a besarlo y a tocarlo de esa manera, sus labios eran feroces, sedientos, hambrientos y desesperados; en el ambiente reinaba la lujuria, no existía el amor, no existía lo que Aubrey decía de los “príncipes que se enamoran de las princesas”. En ese momento sólo gobernaba el deseo.

Luego de unos minutos de una sesión de besos y toqueteos. Savannah se alejó de él para limpiarse con la yema de los dedos los rastros de saliva en su boca.

—Hasta mañana mi cancerbero

Liam por primera vez le sonrió, gesto que no pasó por alto la de ojos café, no obstante, no hizo ningún comentario.

Después de una ducha fría casi a las 3 y media de la madrugada. Liam pudo conciliar el sueño.

Liam sintió que un peso se le tiraba encima haciendo que sus ojos se abrieran como plato ya listo para defenderse, pero, una tierna Aubrey estaba sobre él con la boca llena de rastros de chocolate.

—Empezaste mal el trabajo Liam, son casi las diez de la mañana, se suponía que tenías que estar listo a las 8 o eso se quejó Alexander— El ojigris se rascó la nuca para encogerse de hombros y salir de la cama con rumbo al baño que por suerte quedaba dentro de su misma habitación.

Cuando salió del cuarto ya vestido con un traje elegante, ropa que él estaba empezando a odiar, Liam caminó hacia la cocina para ver a Savannah sobre el regazo de Alexander dándole una fresa en la boca. El ojigris apretó la mandíbula, pero se ahorró el comentario.

—Ya lo desperté —Informó la pequeña con una sonrisa amplia.

—Te tienes que acostumbrar al horario, me habían dicho que eras madrugador, sin embargo, creo que me informaron mal; ¿no lo crees así, depredador?— Alexander habló con suma arrogancia mientras acariciaba las piernas de su mujer.

—Déjalo cariño, quizás le costó dormir anoche— Una sonrisa pícara apareció en los labios de Savannah

Liam se aclaró la garganta para luego mirar hacia la nada, él no tenía por qué mirar fíjamente a alguien, después de todo no era su estilo.

—Allí va, sin hablar. Realmente no sé como haces para hablar con él, pequeña Aubrey— Murmuró con una sonrisa Alexander.

—Lo que pasa es que Liam no habla con personas que no son importantes para él — Savannah no pudo aguantar la risa y reventó con una carcajada

—Oh dios esta niña es un amor

—Sí sí, lo que sea. Depredador, desayuna que hoy hay una reunión muy importante que tenemos que ir, no te preocupes por Aubrey que hoy la señora Anderson la va a llevar al colegio a inscribirla.

Liam asintió para ponerse a la altura de Aubrey, le habló muy bajito únicamente para que ella le entendiera.

—Te portas bien y me cuentas todo lo que haces y te dicen ¿bien?

—Si Liam, cuídate — Ella lo abrazó fuertemente y le dio un beso en la mejilla.

Ese día tenía el presentimiento que iba a ser condenadamente largo, y no se equivocó…


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Sources: 1, 2



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Me está gustando está historia... Muchas gracias bpor compartir y por la constancia.... Ese encuentro nocturno estuvo genial

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