La tumba de las luciérnagas (Película): animación y literatura se funden en una emotiva historia.

Una de las mejores películas animadas

Tal vez los nombres de Isao Takahata y Hayao Miyazaki no te suenen familiares, pero Studio Ghibli o Totoro son nombres que has oído alguna vez en la vida, especialmente si te gusta el anime. Takahata y Miyazaki son los fundadores de ese estudio japonés de animación, que para muchos cinéfilos es considerado uno de los mejores estudios de animación del mundo, a la altura de Disney o Pixar. Y es precisamente gracias a películas como la de este post, mi favorita de esta compañía, que han adquirido esa fama.
Para 1.988 Studio Ghibli había producido apenas una película, así que planearon un estreno doble en el que querían mostrar "la cara y cruz de la temática que ambas trataban". Una iba dirigida a un público infantil y la otra al público adulto. No hace falta comentar el abrumador éxito y lo icónica que se volvió la primera cinta, Mi vecino Totoro (Tonari no Totoro) de Hayao Miyazaki; la otra cinta, de menor impacto en el momento, se ha convertido en una película de culto y es una de las mejores películas sobre la segunda guerra mundial que he visto. Se trata de La tumba de las luciérnagas (Hotaru no Haka), dirigida por Isao Takahata.

Este anime está basado en una novela corta escrita por el autor japonés Akiyuki Nosaka, fallecido en 2015, y publicada en 1967, sobre sus propias experiencias vividas durante la guerra. En Español, contamos con la edición de Editorial El Acantilado, que incluye las dos novelas cortas que escribió Nosaka en aquellos años, las cuales tuve la oportunidad de leer en la excelente traducción de L. Porta y J. Matsuura. Además de la referida, también aparece en el mismo volumen Las algas americanas, una historia ambientada en la post-guerra y esa "re-educación" del pueblo japonés.
La película es una excelente adaptación con la que Nosaka no sólo estuvo satisfecho sino que aseguró, después de aceptar la propuesta animada, que la historia no habría quedado bien en ningún otro formato. La historia comienza con Seita, un niño que agoniza en una estación de tren, poco después del término de la Segunda Guerra Mundial. Al morir, el espíritu de Seita se encuentra con el de su pequeña y amada hermana, Setsuko, comenzando a recordar los sucesos anteriores a su muerte. Es una manera efectiva de iniciar la narración (lo mismo ocurre en el libro) y de introducir una trama profundamente emotiva y cruda.

Los niños, hijos de un oficial de la Armada Japonesa, viven en Kōbe con su madre en tiempos de guerra. El año es 1.945 y un día, tras un bombardeo que toma desprevenidos a los habitantes de la ciudad, su vecindario es destrozado rápidamente. Después de que pasa el terror del momento, los dos hermanos buscan a su madre quien, malherida y con graves quemaduras, fallece a los pocos días. Seita se queda a cargo de Setsuko y se van a vivir con una tía que, poco a poco, comienza a mostrar una actitud de desprecio que acaba con el abandono del hogar por parte de los niños. Entonces, no sólo su padre está lejos, son tiempos de guerra, su madre ha muerto y ahora no tiene dónde vivir, sino que Seita apenas tiene catorce años y Setsuko cinco. Son dos criaturas que a muy temprana edad deben valerse por sí mismos y no en la mejor de las épocas. Consiguen un refugio abandonado que les sirve de hogar, pero poco a poco, la escasez, el hambre, la sombra de la guerra, la indiferencia y la crueldad de quienes, teniendo la oportunidad de ayudarlos, no lo hacen, los conducen a un trágico final.

En una escena altamente emotiva y de una poesía conmovedora, Seita atrapa luciérnagas para iluminar el interior del refugio y Setsuko se maravilla con las pequeñas luces que brillan. A la mañana siguiente, los pequeños insectos yacen muertos y los niños hacen un pequeño hoyo en la tierra para sepultarlos. La imagen muestra, a través de la brevedad de la existencia de las pequeñas luminarias, el destino próximo que sufrirán nuestros protagonistas, quienes también morirán tras haber tenido un paso muy breve por este mundo. Es una escena hermosa y desgarradora a la vez.

Se han realizado otras adaptaciones live action de esta historia, pero ninguna ha logrado igualar la contundencia y la eficacia de la animación para contar la trama y reflejar el duelo, la crueldad, la indiferencia, la injusticia, la inocencia, la ternura y sobre todo, el sacrificio y el amor que, en todo momento, muestra Seita por su pequeña hermana. Por una animación excelente y una dirección a la altura de la joya literaria que constituye el libro de Nosaka; unos personajes adorables, conmovedores, inolvidables; y la apuesta de haber deseado y conseguido ilustrar una historia para adultos con tanta precisión y delicadeza, logrando una cinta que siendo dramática, no se excede en el drama y que siendo de animación, resulta profundamente humana, considero La tumba de las luciérnagas un 10/10, no sólo en su género, y la recomiendo especialmente a los amantes de la literatura japonesa, de las películas de animación y de las historias de la segunda guerra mundial.

Reseñado por @cristiancaicedo


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Solo con la reseña se siente triste el alma, no imagino la película, pero espero verla este fin de semana.

Si tiene la oportunidad de leer el libro (antes o después) hágalo también. Nos cuenta qué le pareció la película cuando la vea. Saludos y gracias por leerme.

Esta bien, entonces primero el libro :)

Uf, una de las películas más duras que he visto. Muy bella, impecable, pero te deja el alma hecha polvo.

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