A las Puertas del Hades - Guarida de Ratas / At the Gates of Hades - Rat's Lair

in WORLD OF XPILAR5 months ago

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A las Puertas del Hades

Guarida de Ratas

―Lleva a la niña a la Q230, déjala con Bernice y regresa, voy a necesitar una evacuación esta noche ―le dije a Horacio, mientras Eliana se despedía de su hija a las puertas de la nave.

―¿Necesitas que le avise a la gente del Parlamento? ―me preguntó Horacio tomando la pequeña maleta de tela de la niña.

―No, bien sabes que ellos no podrán ayudarnos en nada ―le dije ―. Pero déjame la cajita de regalos.

Horacio se dio la vuelta y caminó a la nave, tomó de la mano a la niña y entró, ante la vista constante de Eliana que no se separaba de la puerta, después de dejarla sentada y asegurada, regresó con un pequeño maletín negro colgando de la mano.

―Toma, te esperaré en el lugar señalado justo a las treinta y dos horas, ten cuidado con eso ―me dijo y luego regresó a la nave y cerró la puerta.

Eliana se aproximó a donde yo estaba alejándose de la nave que empezó a sisear y elevarse suavemente ―. ¿Estará bien?, prométeme que estará bien ―me dijo suplicante.

―No te preocupes las dos estarán bien ―le dije ―. Ya sabes lo que debes hacer, cuando lo hayas hecho, saldrás del Kan como todas las noches y te dirigirás a donde te indique, ahí te estará esperando Horacio para sacarte del planeta.

―¿Y tú como saldrás? ―me preguntó.

―Horacio volverá por mi más tarde ―le respondí.

Esa noche esperé en una callejuela paralela a la entrada del Kan, oculto tras los nauseabundos contenedores de basura, di gracias a que la fibra de mi ropa no absorbiera olores y que mi mascarilla respiradora filtrara los aromas. A las treinta horas, veinticinco minutos de la noche llegó un vehículo de lujo, que aparcó frente a la entrada trasera del edificio y de él descendieron dos individuos que entraron rápidamente, después de que les abrieran la gran puerta metálica.

El estar en un lugar donde no existen fuerzas de la ley, ni nadie que pretenda hacerse pasar por ellas, les da a los malvivientes, la suficiente seguridad, como para actuar descuidadamente, cuando el vehículo se retiró, me aproximé a la puerta, que estaba completamente desprotegida, ¿para qué custodiar una entrada trasera?, cuando los ebrios, adictos y degenerados, podían entrar por la delantera.

Aguardé por unos minutos, la puerta se abrió nuevamente y Eliana se asomó haciéndome señas. Me aproximé y entré rápidamente. Tras la puerta, un corto pasillo terminado en otra puerta y una puerta lateral que se encontraba abierta aguardaban, Eliana cerró y corrió a la puerta que se encontraba abierta. La seguí y en el interior se encontraba el cuarto de control del sistema de vigilancia, un único guardia yacía desmallado sobre una silla, con la cara apoyada en el panel de control, sobre él que estaba una taza, cuyo contenido se había derramado sobre los controles.

―Hice lo que me dijiste, ¿Estará bien verdad?, no es una mala persona, siempre me ha tratado bien ―preguntó la mujer consternada.

Toqué el cuello del guardia, buscado su carótida y luego acerqué mi mano a su boca abierta, respiraba lenta y calmadamente ―. Sí, no te preocupes, sólo despertará con una fea resaca y probablemente sin trabajo ―le dije ―. Ya es hora de que te vayas de aquí, Horacio debe estar esperándote en el lugar indicado. Eliana me entrego la tarjeta de seguridad del guardia y salió tambaleante y nerviosa por la puerta trasera.

Para mi suerte y desgracia de este pobre tipo, él siempre había sido amable con las promotoras del bar, así que las chicas lo trataban como una especie de abuelo, por lo que fue fácil para Eliana hacerle tomar una taza de té, con una droga que yo le había proporcionado. Levante su cara de la consola y le saqué la chaqueta y la gorra, me las puse para disimular mi apariencia y luego, usando la tarjeta del guardia entre por la puerta del final del pasillo.

A la izquierda estaba la escalera de acceso al segundo piso, donde estaba la oficina de los Satoshi y a la derecha la entrada al área de habitaciones y único acceso de los guardias que custodiaban la planta baja del local, saqué una barra de soldadura fría, que traía en mi bolsillo y la aplaste contra la separación entre la puerta y el marco, eso detendría a los guardias por un momento, esperaba que fuera suficiente para hacer lo que tenía que debía.

Subí al segundo piso y pasé con la cabeza gacha al lado de un guardia que custodiaba la salida de la escalera, al final del corredor estaba la oficina, golpeé la puerta y no recibí respuesta, insistí y una voz chillona me respondió algo que no pude entender. Así que insistí.

La puerta se entre abrió y la rojiza cara de un individuo calvo y de cejas pobladas se asomó por la puerta entre abierta.

―Que demonios haces aquí imbécil, lárgate …―dijo, antes de que yo empujara bruscamente la puerta, y le golpeara en la cara, machacándola entre la puerta y el marco.

Terminé de abrir la puerta y golpeé repetidamente la cabeza del tambaleante tipo, con un bastón de choque eléctrico extensible que llevaba en mi chaqueta, el hombre se desplomó con su calva cabeza mancha de sangre y una profunda herida abierta, maldición tenía el cráneo más blando de lo que creía, pensé.

En el interior de la habitación, los dos tipos que había entrado hace un momento al edificio y otro de cabello cano y elegante traje blanco, que parecía encabezar la reunión, en torno a una larga y desocupada mesa, se levantaron repentinamente de las sillas en las que se encontraban.

―¿Quién carajo eres tú?, ¿qué demonios haces? ―preguntó exaltado el tipo de cabeza cana.

―Siéntense todos ―les dije apuntándoles con el bastón en cuya punta brillaba intensamente la chispa de un arco eléctrico.

Tras decir esto, uno de los dos hombres que bajaron del vehículo, metió la mano en el su chaleco para sacar algo, así que descargue el bastón sobre él, un serpenteante relámpago azul, iluminó la habitación y fue a golpear al tipo directamente en el pecho, haciendo que se desplomara violentamente sobre el piso ―. Ok, eso deja sólo dos basuras con las que conversar ―dije.

Los otros dos hombres se sentaron, rápidamente y me observaron atónitos, me aproximé al derribado que yacía con su rostro viendo al techo y una gran porción de su pecho achicharrada y humeante, lo golpeé con el zapato sin recibir ninguna respuesta.

―Hablemos un poco ―le dije a los otros dos hombres ―. Díganme, ¿Dónde están las chicas secuestradas en Cefeo?

Los hombres se vieron el uno al otro, el de cabello canoso, observó al otro con una mirada amenazante, que parecía instarlo a guardar silencio.

―Ok, veo que tu eres quien manda aquí ―dije, señalándolo con el bastón ―. Supongo que eres Leonardo Satoshi, verdad, según sé, tu hermano es más gordo y casi calvo.

―Sí, maldito patán, soy Leonardo Satoshi, y tu vas a estar muerto en unos segundos ―dijo iracundo, mientras apretaba sus puños sobre la meza ―. Pronto mis guardias estarán aquí.

―No contaría con eso si fuera tú. Es una lástima que tu hermano no esté aquí también, me hubiese gustado tenerlos juntos ―le dije ―. Continuemos con esto, ¿quién de los dos me va a decir?, ¿¡dónde están las niñas!? ―les grité.

―No hay nada que decir, no sabemos de qué hablas estúpido ―dijo el otro tipo.

―Ya cállate, que tu sólo eres un maldito peón en esto ―le dije y luego lo fulminé con otra descarga del bastón eléctrico.

El hombre cayó de bruces sobre la moqueta, al igual que su compañero ―. Maldito estúpido, ¿¡acaso estás loco!? ―exclamó Satoshi, claramente nervioso.

―Tu y yo sabemos que sería una perdida de tiempo hablar con él, era sólo un emisario de tus clientes ―le dije y luego miré mi reloj, sólo faltaban pocos minutos para las treinta y dos horas ―. Bien vamos a dar un paseo, camina ―le dije señalando con el bastón en dirección a la puerta.

―No podrás salir de aquí, abajo deben estar mis guardias esperándote ―dijo.

―Quien dijo que bajaríamos

Texto de @amart29 Barcelona, Venezuela, agosto de 2020

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At the Gates of Hades

Rat's Lair

-Take the girl to Q230, leave her with Bernice and come back, I'm going to need an evacuation tonight -I told Horacio, as Eliana said goodbye to her daughter at the ship's doorstep.

-Do you need me to warn the people in Parliament? -asked Horacio, taking the little girl's cloth suitcase.

-No, you know they won't be able to help us at all, -I told him -. But leave me the little gift box.

Horacio turned around and walked to the ship, took the girl by the hand and entered, before the constant sight of Eliana who was not leaving the door, after leaving her seated and secured, he returned with a small black suitcase hanging from his hand.

-Here, I'll wait for you at the designated place just at thirty-two hours, be careful with that, -he said and then returned to the ship and closed the door.

Eliana approached where I was, moving away from the ship, which began to hiss and rise gently -. Will she be all right?, promise me she will be all right - she said beggingly.

-Don't worry, you''ll both be fine, -I said to her- You know what you must do, when you have done it, you will leave the Kan as you do every night and go where I tell you, there Horatio will be waiting for you to take you off the planet.

-And how will you get out?

-Horatio will come back for me later, -I answered.

That night I waited in an alley parallel to the entrance of the Kan, hidden behind the nauseating garbage containers, I was grateful that the fiber of my clothes did not absorb odors and that my breathing mask filtered the aromas. At thirty hours, twenty-five minutes into the night, a luxury vehicle arrived, parked in front of the rear entrance of the building and from it two individuals descended and quickly entered, after the large metal door was opened for them.

Being in a place where there are no forces of law, nor anyone pretending to pass through them, gives the bad guys enough security to act carelessly, when the vehicle pulled out, I approached the door, which was completely unprotected, why guard a back entrance, when the drunks, addicts and degenerates, could enter from the front.

I waited for a few minutes, the door opened again and Eliana leaned out, waving to me. I approached and entered quickly. Behind the door, a short corridor ending in another door and an open side door waited, Eliana closed and ran to the open door. I followed her and inside was the control room of the surveillance system, a single guard was lying unconscious on a chair, his face resting on the control panel, on which was a cup, the contents of which had spilled over the controls.

-He's not a bad person, he's always treated me well - asked the shocked woman.

I touched the guard's neck, looked for his carotid artery and then put my hand to his open mouth, he was breathing slowly and calmly -. Yes, don't worry, he'll only wake up with an ugly hangover and probably no job -I told her-. It's time for you to leave here, Horatio must be waiting for you in the indicated place. Eliana handed me the guard's security card and staggered nervously out the back door.

For my luck and misfortune this poor guy had always been nice to the promoters of the bar, so the girls treated him like some kind of grandfather, so it was easy for Eliana to make him drink a cup of tea, with a drug I had provided. I lifted his face from the console and took off his jacket and cap, put them on to disguise my appearance and then, using the guard's card, walked in the door at the end of the corridor.

On the left was the stairway to the second floor, where the Satoshi's office was located and on the right was the entrance to the room area and the only access for the guards who guarded the first floor of the premises, I took out a cold welding bar, which I had in my pocket and crushed it against the separation between the door and the frame, that would stop the guards for a moment, I hoped that would be enough to do what I had to do.

I went up to the second floor and passed with my head down next to a guard who was guarding the exit from the staircase, at the end of the corridor was the office, I knocked on the door and received no answer, I insisted and a shrill voice answered me something I could not understand. So I insisted.

The door opened and the reddish face of a bald, bushy-eyed individual peeked through the door.

-What the hell are you doing here, asshole, get out... -he said, before I pushed the door sharply, and hit him in the face, smashing it between the door and the frame.

I finished opening the door and hit the head of the wobbly guy repeatedly, with an extendable electric shock baton that I had in my jacket, the man collapsed with his bald head stained with blood and a deep open wound, damn his skull was softer than I thought, I thought.

Inside the room, the two guys who had just entered the building and another guy with gray hair and an elegant white suit, who seemed to be leading the meeting, around a long, unoccupied table, suddenly stood up from the chairs they were on.

-Who the hell are you, what the hell are you doing -asked the exalted gray-haired guy.

-Sit down, all of you -I told them, pointing the stick at the end of which the spark of an electric arc was shining brightly.

After saying this, one of the two men who got out of the vehicle put his hand in his vest to get something out, so I unloaded the cane on him, a winding blue lightning, lit up the room and went to hit the guy directly in the chest, making him fall violently on the floor. Okay, that leaves only two dirtbags to talk to," I said.

The other two men sat down, quickly and watched me in awe, I approached the knocked down man who was lying with his face looking at the ceiling and a large portion of his chest scorched and smoking, I hit him with my shoe without receiving any response.

-Let's talk a little, -I said to the other two men. Tell me, where are the girls kidnapped from Cepheus?

The men looked at each other, the gray-haired one looked at the other with a threatening look, which seemed to urge him to be silent.

-Okay, I see that you are the one in charge here, -I said, pointing at him with the cane -. I guess you are Leonardo Satoshi, right, as far as I know, your brother is fatter and almost bald.

-Yes, you damn fool, I am Leonardo Satoshi, and you're going to be dead in a few seconds -he said angrily, as he clenched his fists on the table-. Soon my guards will be here.

-I wouldn't count on that if I were you. It's a pity your brother isn't here too, I would have liked to have had you together - I told him -. Let's get on with it, which one of you is going to tell me?, where the girls are! -I shouted at them.

-There's nothing to say, we don't know what you're talking about, stupid, -said the other guy.

-Shut up, you're just a damn pawn in this, -I told him and then slammed him with another shot from the electric cane.

The man fell flat on his face on the carpet, just like his partner -. You bloody fool, are you crazy? -exclaimed Satoshi, clearly nervous.

-You and I know it would be a waste of time to talk to him, he was just an emissary from your customers, -I told him and then looked at my watch, it was only a few minutes to thirty-two hours -. Well, let's go for a walk, move on, - I said, pointing my cane in the direction of the door.

-You can't get out of here, my guards must be downstairs waiting for you, -he said.

-Who said we were going down?

Text of @amart29 Barcelona, Venezuela, August 2020

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Previamente publicado en mi blog de Hive


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