A las Puertas del Hades - Antro / At the Gates of Hades - Antro

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A las Puertas del Hades

Antro

Los enflaquecidos y pálidos cuerpos semidesnudos de dos mujeres jóvenes, que se retorcían rítmicamente con una hipnótica música, flanqueaban la entrada de El Placer del Kan, sus demacrados y ojerosos rostros al igual que su mirada adormilada y perdida, delataban que se encontraban bajo el efecto de algún alucinógeno.

Frente a la entrada, un tipo alto y robusto de unos dos metros cincuenta y ciento diez kilos hacia las veces de portero de aquel antro, su extrema alopecia y color blanco casi azulado, eran claros indicativos de que provenía de Cerbero.

―¿A dónde se dirige? ―me preguntó, parco y sin dirigirme la mirada.

―Vengo a ver a las chicas ―dije, simulado interés en ver tras él, el interior del local, como si en realidad no aguantara las ganas de entrar.

―¿Tiene invitación?

―No, es la primera vez que vengo, pero Simón Petersen el del fumadero, me dijo que en el Kan estaban las chicas más guapas de Tártaro, así que quise comprobarlo por mi mismo ―hasta ahí llego mi promesa de no involucrar a Simón, pensé, mientras trataba de poner mi mejor cara de desesperación lasciva, tampoco era que fuera cumplirla.

―Extienda su brazo

Temeroso le extendí mi brazo, cubierto por una gruesa chaqueta de tela sintética repelente al agua y químicos, y guantes igual de gruesos, que usaba con la esperanza de evitar lo más posible el contacto con la atmósfera de este asqueroso lugar.

El portero en un rápido y brusco movimiento, tomó mi mano, deslizando hacia a tras la manga y descubriendo el anverso de mi muñeca para con una hipodérmica automática que casi mágicamente hizo aparecer en su mano, me inyecto una dosis, y luego soltó mi mano.

―La primera va por cuenta de la casa ―dijo, ante mi expresión de sorpresa ―. Tranquilo eso te ayudará a conversar con las chicas, entra.

Se hizo a un lado y me abrió paso, sentí un intenso ardor que se extendía desde mi muñeca, por el brazo, hasta alcanzar mi pecho, debió inyectarme algún coctel estimulante de efecto afrodisiaco, y a la vez profiláctico, para evitar el funcionamiento de implantes que filmaran o grabaran el interior del local.

Ya tenía previsto que esto me pasara, tras entrar estiré mi manga y simulando rascar mi nariz mordí e inhale el contenido de una cápsula de nanomáquinas regeneradoras, que escondía en mi guante, estos pequeños bichos, prohibidos por el Parlamento, en cuestión de segundos limpiarían mi torrente sanguíneo de cualquier agente nocivo, sólo esperaba que su efecto fuera más rápido que el de la droga.

En el interior del antro, jóvenes mujeres, muchas de ellas tal vez menores de edad, eran exhibidas con expresiones tontas y adormiladas, en incontables pantallas que adornaban las paredes, como una suerte de gran menú, con múltiples y perversas alternativas para elegir. Mientras oscuros individuos se paseaban silenciosos observando con lascivo apetito las múltiples opciones, indecisos por cual seleccionar.

Al fondo la gran barra mostraba tenuemente iluminada estaba completamente sola, al parecer la bebida no era el principal atractivo de aquel lugar, mi mucho menos la molesta y repetitiva música que sonaba de fondo, a un volumen ensordecedor

Delgadas mujeres ataviadas con un provocativo uniforme, que dejaba poco a la imaginación se paseaban dando sugerencias a la degenerada clientela con frases como, “ella es Lucie y está dispuesta a hacer todo lo que usted quiera”, “nuestras chicas son expertas en todo tipo de artes amatorios” o “¿por qué elegir sólo una?, un hombre grande como tu puede con dos o más”.

Una de las mujeres se aproxima a mí y dulcemente me tomó del brazo, y se paró frente a mi, buscando que la mirara.

―¿Te gusta lo que vez? ―me preguntó, haciendo gala de sus atributos ante mis ojos.

―Sí, ¿estás en el catálogo? ―le pregunté.

―No, pero te puedo mostrar excelentes opciones ―dijo sugerente ―. Dime ¿qué te gustaría?

―Sabes, estuve en Cefeo y allá conocí a muchas hermosas chicas jóvenes, dispuestas a todo tipo de cosas divertidas ―dije mostrando la mejor expresión de degenerado que guardaba en mi arsenal ―. Habrá algo como eso aquí, estoy dispuesto a pagar mucho si lo tienen.

―Tal vez haya algo, veamos el catálogo ―dijo y me llevó a una esquina donde no había ningún otro cliente ―. Bien la prefieres rubia, morena, o algo especial.

―Quisiera una pelirroja ―dije, pensando en una de las dos amigas de la chica Soriano, que fueron raptadas junto a ella, Aida Levine una linda joven pelirroja y pecosa de apenas catorce años.

Seleccionó algunas opciones en la pantalla y se proyectaron los rostros y cuerpos casi desnudos de ocho mujeres, todas ellas mucho mayores, de entre veinte y veinticinco años.

Fingí interés en las imágenes mientras las observaba y descartaba ―. Buscaba algo un poco más joven ―le dije susurrante ―. Estuve con una chica pelirroja de pecas de unos quince años, quisiera revivir la experiencia, será posible.

La mujer me vio con desprecio, claramente incomoda, tecleo nuevamente algunos comandos en la pantalla y una nueva selección de seis chicas fue proyectada. Esta vez se traba de chicas más jóvenes, pero claramente todas ellas eran de más de dieciséis años y sus cabellos pelirrojos eran el resultado del algoritmo de maquillaje del sistema, por lo que supuse que el cabello de la chica que seleccionara sería coloreado antes de presentármela.

―Creo que no me estás entendiendo ―dije con expresión de aburrimiento, mientras miraba la selección ―. No son de la edad que me gusta.

―Lo siento cariño, pero creo que estás en el lugar equivocado, no tenemos chicas en ese rango de edad ―dijo la mujer, con una expresión de ira en su rostro. Tal parece que había logrado la respuesta que esperaba.

―En ese caso creo que me iré defraudado ―dije y luego salí maldiciendo y lanzando todo tipo de improperios.

El portero me intercepto a la salida y tras una sacudida y decirme que no me acercara más al establecimiento me dejo ir. Caminé hasta la esquina y me detuve en el callejón donde esperé por unas tres horas, hasta que por una puerta lateral salieron un par de mujeres ataviadas con largos sobretodos, pude identificar que una de ellas era la que me había atendido.

Las seguí por un par de calles y cuando se separaron continúe tras la que me había atendido, cuando se aproximó a la entrada de unos apartamentos, me acerce por detrás y la abrace por la cintura, la mujer se sobre saltó y antes de que gritará, la apreté con más fuerza y puse mi mano libre sobre su boca.

―Silencio, no le haré nada no soy lo que usted piensa, siga caminando como si nada pasara y estará bien ―le dije y cuando asintió quite mi mano de su boca.

La mujer caminó temerosa, y en silencio, tal vez se esperaba la peor, tal vez esta situación no era nueva para ella, al fin de cuentas, que más podía hacer, aparte de seguirle la corriente a su captor, en un lugar donde no había nadie que pudiera ayudarla.

―¿Que me vas a hacer?, sabes, solo tenias que pedirlo y podía colaborar contigo, sin necesidad de hacer esto.

―Como le dije, no es lo que cree ―insistí ―dígame, ¿dónde podemos hablar sin ser interrumpidos?

Texto de @amart29 Barcelona, Venezuela, agosto de 2020

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At the Gates of Hades

Antro

The emaciated and pale half-naked bodies of two young women, rhythmically twisting to hypnotic music, flanked the entrance of The Pleasure of the Khan, and their emaciated and haggard faces, as well as their sleepy and lost gaze, betrayed that they were under the effect of some hallucinogen.

In front of the entrance, a tall and sturdy man of about two meters fifty and one hundred and ten kilograms, who was the doorman of that joint, his extreme alopecia and almost blue-white color, were clear indications that he came from Cerberus.

-Where is he going? -he asked me, sparing and without looking at me.

-I came to see the girls, -I said, simulating an interest in seeing the interior of the place behind him, as if he really couldn't stand the urge to go in.

-Do you have an invitation?

-No, it's the first time I've been here, but Simon Petersen from the cigarette shop told me that the most beautiful girls in Tartarus were at the Kan, so I wanted to see for myself -so much for my promise not to involve Simon, I thought, as I tried to put on my best face of lascivious desperation, it wasn't as if I were going to keep it either.

-Extend your arm

Fearfully, I extended my arm to him, covered by a thick jacket made of synthetic fabric that was water and chemical repellent, and equally thick gloves, which I wore in the hope of avoiding contact with the atmosphere of this disgusting place as much as possible.

The doorman in a quick and abrupt movement, took my hand, slipping it behind the sleeve and uncovering the front of my wrist to an automatic hypodermic that almost magically appeared in his hand, injected me with a dose, and then released my hand.

-The first one is on the house, -he said, to my surprised expression-. Don't worry, that will help you talk to the girls, come on in.

He stepped aside and opened the way for me, I felt an intense burning that extended from my wrist, through my arm, until it reached my chest. He must have injected me with some stimulating cocktail with an aphrodisiac effect, and at the same time prophylactic, to avoid the functioning of implants that would film or record the interior of the room.

I had already foreseen that this would happen to me, after entering I stretched my sleeve and pretending to scratch my nose I bit and inhaled the content of a capsule of regenerating nanomachines, which I hid in my glove, these small bugs, forbidden by the Parliament, in a matter of seconds would cleanse my bloodstream of any harmful agent, I only hoped that their effect would be faster than that of the drug.

Inside the joint, young women, many of them perhaps minors, were displayed with silly, sleepy expressions, on countless screens that adorned the walls, like a sort of great menu, with multiple and perverse alternatives to choose from. While dark individuals strolled silently watching with lustful appetite the multiple options, undecided for which to select.

In the background, the large bar was dimly lit and completely alone, it seemed that drinking was not the main attraction of that place, much less the annoying and repetitive music that played in the background, at a deafening volume.

Thin women dressed in a provocative uniform, which left little to the imagination, walked around giving suggestions to the degenerate clientele with phrases like, "she's Lucie and she's willing to do whatever you want", "our girls are experts in all kinds of loving arts" or "why choose only one, a big man like you can with two or more".

One of the women approaches me and gently takes my arm, and stands in front of me, looking for me to look at her.

-Do you like what you see, - she asked me, displaying her attributes before my eyes.

-Yes, are you in the catalog, -I asked him.

-No, but I can show you excellent options, -she said suggestively-. Tell me what would you like?

-You know, I was in Cepheus and I met many beautiful young girls there, ready for all sorts of fun things, -I said, showing off the best degenerate expression I had in my arsenal-. There will be something like that here, I'm willing to pay a lot if you have it.

-Maybe there is something, let's see the catalog- she said and took me to a corner where there were no other customers-. Either you prefer her blonde, brunette, or something special.

-I'd like a redhead, -I said, thinking of one of the two friends of the Soriano girl, who was kidnapped with her, Aida Levine a pretty young redheaded freckled girl of just fourteen.

She selected some options on the screen and the almost naked faces and bodies of eight women, all of them much older, between twenty and twenty-five years old, were projected.

I pretended to be interested in the images as I watched them and discarded them -. I was looking for something a little younger," I whispered. I was with a freckle-haired girl about fifteen years old, I would like to relive the experience, it will be possible.

The woman looked at me with contempt, clearly uncomfortable, typed some commands again on the screen and a new selection of six girls was projected. This time it was younger girls, but clearly all of them were over sixteen and their red hair was the result of the system's makeup algorithm, so I assumed that the hair of the girl I selected would be colored before presenting it to me.

-I think you're not understanding me, -I said with a bored expression, while I was looking at the selection-. They're not the age I like.

-I'm sorry, honey, but I think you're in the wrong place, we don't have girls in that age range, -said the woman, with an angry expression on her face. It seems that she had achieved the answer she had hoped for.

-In that case, I think I'll be disappointed, -I said and then I went out cursing and throwing all kinds of insults.

The doorman intercepted me on the way out and after a jolt and telling me not to come any closer to the establishment he let me go. I walked to the corner and stopped in the alley where I waited for about three hours, until a couple of women dressed in long overalls came out through a side door, I could identify that one of them was the one who had attended to me.

I followed them through a couple of streets and when they separated I continued after the one who had attended to me. When she approached the entrance of some apartments, I approached her from behind and hugged her from the waist, the woman jumped up and before she could scream, I squeezed her harder and put my free hand over her mouth.

-Silence, I won't do anything to you, I'm not what you think, keep walking as if nothing happened and you'll be fine -I told her and when she nodded I took my hand out of her mouth.

The woman walked in fear, and in silence, perhaps she expected the worst, perhaps this situation was not new to her, after all, what else could she do, apart from play along with her captor, in a place where there was no one who could help her.

-What are you going to do to me? You know, you just had to ask and I could collaborate with you, without having to do this.

-As I said, it's not what you think, -I insisted - tell me, where can we talk without being interrupted?

Text of @amart29 Barcelona, Venezuela, August 2020

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Previamente publicado en mi blog de Hive


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