Los niños de Lilith (Parte IV)steemCreated with Sketch.

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«Perdonen mi cordura en un mundo desquiciado.»

Emily Dickinson



Lilith

 

En las afueras de la posada, donde Jonathan y la Hermana Agatha se encontraban charlando sobre el símbolo que Jonathan había encontrado en el cuerpo apuñalado del sexagenario. Se escuchaba una multitud preocupada llena de preguntas que albergaban un penetrante miedo.

El entorno se había vuelto casi esotérico; los niños, el asesinato, la gente de aquél hermético y antes pacifico pueblo no podía soportar tanto. Jonathan estaba sorprendido con la observación de la Hermana Agatha, y ella, a medida que comenzaba a desenvolver su explicación, él se quedaba sorprendido pero atento a cada palabra.

—Así es agente, como me escuchó, este es el símbolo del culto de Lilith.

— ¿Y qué rayos es eso? —Dijo Jonathan pensando que ahora tendría que lidiar con una secta sanguinaria.

—Es una especie de «Culto Religioso» por así decirlo donde adoran al demonio llamado Lilith. Se supone que es un culto pequeño que radica en Europa, pero, ¿aquí?, de verdad que esto no tiene sentido, estoy segura que ese símbolo los representa, tengo buena memoria fotográfica.

—Bueno tranquila Hermana, lo dejaremos así, lo consideraremos una pista. La cuestión es, que todo se ha complicado, no tengo manera de cómo comunicarme a la agencia para pedir ayuda, mi teléfono está sin batería y aquí no hay tomacorrientes en ningún edificio de este pueblo, ni teléfonos fijos, por lo que sé. La otra opción sería irme a otro pueblo a recargar pero no tengo quien me lleve, veré si puedo pedirle el favor al Alcalde pero no confío mucho en él.

— ¿Por qué lo dice Agente? El Alcalde Marcial quizás no sea muy honesto del todo pero es un buen hombre, ha ayudado a la gente con la búsqueda de los niños, está tan angustiado como el resto de nosotros.

—No lo sé Hermana, llámelo presentimiento o como quiera, pero ese hombre no me da buena espina, ¿por qué no vino a reunirse conmigo para seguir buscando respuestas a este misterio y sobre el asesinato, él y el Alguacil? Ambos simplemente se perdieron en la muchedumbre y se apartaron.

—Debe ser que tienen muchas cosas en la cabeza en este momento.

—Puede ser, pero no lo creo del todo… mejor enfoquémonos en lo sabemos hasta el momento, dice usted que conoce este símbolo a la perfección, que lo vio en un libro de demonología oculta, no sabía que las monjas podían leer ese tipo de cosas. —Dijo Jonathan un poco extrañado.

—Si bueno, de hecho no lo hacemos, pero yo soy muy curiosa para leer ciertas cosas, la biblioteca del convento de San Francisco en Cumaná tiene una variedad de libros muy amplia, cualquiera de nosotras podía ojear cualquier libro, y yo me la pasaba horas allí.

—Me parece excelente, entonces explíqueme ¿a qué nos estamos enfrentando?

—Bueno simplemente es un símbolo que representa al culto que adora a Lilith, la Reina de la noche, la mentirosa, la maestra del engaño. Según el antiguo testamento en un texto que fue borrado, Lilith, fue la primera mujer de Adán, creada del mismo polvo donde surgió su igual, pero al tener contradicciones con Adán se rebeló y huyó del paraíso. Deambuló por las costas del mar rojo donde conoció a un demonio llamado «Asmodeus» con el que tuvo cien hijos llamados «Lilims» y los lanzó al mundo para causar dolor a la humanidad.

—Su explicación es interesante pero no veo conexión con lo que pasa.

—Espere señor agente. —Dijo la monja para contar la segunda versión de aquél mito. —En la mitología medieval se decía que Lilith, secuestraba a los bebés no bautizados de sus cunas, como venganza ya que los arcángeles habían asesinado a todos sus hijos. Ella secuestraba a los bebés y a los niños para convertirlos en sus Lilims y causar discordia.

— ¿Cree usted que estos cultistas, estén repitiendo lo mismo que en el mito? Si es así, ¿por qué matarían al anciano y que significa que hayan dejado su marca en él?

—No lo sé señor agente pero… debemos detenerlos, puede que más gente muera, tengo mucho miedo de lo que vaya a pasar luego.

—De acuerdo, haremos algo, nos reuniremos después, usted no diga ni una palabra a nadie, no queremos que estás suposiciones alteren más a la gente, que ya está demasiado exasperada, yo iré con el Alcalde, y veré si puede prestarme un automóvil aunque sea para poder comunicarme con mi agencia y pedir ayuda. Nos veremos a las cuatro cerca la llave de pozos donde nos vimos la primera vez.

—De acuerdo agente Semprún, nos veremos hasta entonces…

Jonathan y la monja salieron de la posada y tomaron caminos separados sin despedirse en las afueras del lugar. Jonathan se dirigió a la Alcaldía, preguntó por el Alcalde varias veces y ninguno de sus asistentes o policías pudieron darle algún indicio de su paradero, lo que frustró bastante a Jonathan, miró a los alrededores y las calles volvieron a estar desiertas, ya no se escuchaba el ruido de la gente preocupada y asustada —quizás fueron a sus casas o salieron a otra búsqueda— pensó Jonathan, todo era de verdad muy extraño.

Se detuvo frente a la posada para fumar un cigarrillo mientras esperaba ya que no quería entrar a su habitación, y de repente, la Hermana Agatha apareció viniendo hacia él, bastante ansiosa por contarle algo que parecía que la atormentaba.

—Agente tiene que venir conmigo, quizás no lo considere relevante pero, es lo único que tengo hasta el momento, ya me dirá usted que es lo que piensa…

Continuará...



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