Los niños de Lilith (Parte III)steemCreated with Sketch.

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Ilustración


Antes de continuar por favor leer las dos primeras partes que podrá encontrar a continuación:

PARTE IPARTE II


«La violencia es el último recurso del incompetente.»

Isaac Asimov



El Culto de Lilith

Era una mañana fría, la claridad comenzaba a manifestarse ínfimamente en Caricao iluminando hasta los rincones más recónditos del pueblo. Jonathan, La Hermana Agatha y Julián el posadero, se dirigieron con alarmante apuro al lugar del hecho, el cual, tenía a la monja con los nervios sumamente alterados. Al llegar a una vieja casa, quizás una de las más viejas del pueblo, en donde se encontraba un grupo de personas con los rostros pintados de horror, entre ellos, el Alcalde, el cual Jonathan no había visto desde que llegó.

El Alcalde se le acercó a Jonathan y no se le despegó ni por un momento, alterado, comenzó hacerle preguntas de una vez.

—Disculpe, ¿es usted el agente del gobierno? Perdone que no haya estado, es que no me encontraba en Caricao, hacía una expedición de búsqueda con los vecinos, me habían avisado que llegaría pero no tenía idea de que fuera tan pronto. Dios mío… esta sí que es una verdadera calamidad, primero los niños, y ahora ocurre esta desgracia.

En la fatídica escena había un cadáver en medio de la cocina de aquella casa, era un hombre sexagenario, con muchas puñaladas en su pecho y en su espalda, su brazo estaba extendido hacia uno de los gabinetes de abajo, como tratando de alcanzar algo.

—No se preocupe señor Alcalde, —respondió Jonathan con tranquilidad sin dejar de observar la escena— me encargaré de esto ahora, es mi trabajo, necesito que todas las personas que están aquí evacuen el lugar.

Varias personas estaban acumuladas en la cocina y en la sala y habían más personas afuera llegando, queriendo entrar manipulados por su curiosidad, el Alcalde y el alguacil, quien había sido uno de los últimos en llegar a la escena, despejaron a las personas hacia afuera de la casa, los únicos que se quedaron fueron ellos dos y Jonathan, quien no tardó mucho en analizar el cuerpo.

—Voy a empezar de inmediato, veo algunas cosas que son muy extrañas. —Dijo Jonathan mientras minuciosamente hacía la observación para no perder ningún detalle.

Aparte de las profundas puñaladas en su cuerpo, el cadáver tenía unas extrañas marcas en sus manos y en sus pies, que estaban completamente descalzos; tenía una raya horizontal roja en la parte de arriba de ambas manos, y en la de los pies, tenía una raya vertical en ambos. Las puñaladas de su pecho y espalda eran extrañas puesto que hacían un símbolo, era un zigzag, pero eran diferentes puesto que el de la espalda iba a hacia un lado y el del pecho hacia otro.


Jonathan juntó las marcas en un papel en conjunto, como si se tratara de un símbolo de culto, luego lo guardó para dar con su significado más tarde. Después, notó otra cosa que le pareció demasiado insólita, un pedazo de tela que encontró junto a la puerta del pequeño cuarto donde el señor, parecía que guardaba los productos de limpieza, escobas y esas cosas. El pedazo de tela era de color amarillo, y tenía un dibujo como de una persona, más bien, era una muñeca; Jonathan dedujo que la tela podía provenir de una prenda de ropa para niño.

Al recolectar la evidencia, le informó al Alcalde y al alguacil, ambos estaban anonadados en tempestuosos y hórridos pensamientos. Era algo muy impresionante para ellos puesto que la gente de aquél lugar, nunca ha visto o vivido algo así. Después del breve análisis, el cuerpo fue trasladado al ambulatorio del lugar para hacerle una investigación más certera después.

Entre las personas que murmuraban en pánico se encontraba la Hermana Agatha, quien se separó de las demás monjas de su orden para atosigar al detective con preguntas.

—Dígame por favor agente, ¿Qué piensa hacer? ¿Hay algo que yo pueda hacer? De verdad quiero ayudar, no quiero quedarme de brazos cruzados solo viendo y escuchando las palabras de susurros de las personas.

—Usted calmada Hermana, este es mi trabajo, pero lamentablemente no soy forense, solo puedo ver hasta donde mi conocimiento me otorga, sin embargo haré todo mi mayor esfuerzo.

—Al menos déjeme ayudarle, conozco bien este pueblo y la región en general, sé que puedo serle de utilidad, por favor, solo deme la oportunidad.

Jonathan miró los ojos de desespero de la religiosa y no pudo evitar sentir desasosiego por su mirada, de verdad no quería que se involucrara pero era la única forma de que la mujer se quedara tranquila.

—Bueno, ya que —dijo Jonathan resignado— Puede ayudarme, pero por favor le voy a pedir que me haga caso sin omisión a todo lo que le pida, ya no estamos hablando de una desaparición masiva de infantes, ahora por lo que veo se trata de un asesino suelto, o asesinos….

— ¿Asesinos? ¿Significa que fueron varias personas los que mataron a ese pobre hombre?

—En efecto, pude analizar las puñaladas y las dimensiones de cada una son distintas, algunas son más anchas, otras son más largas, etc. Si hubiera sido un asesino, no es posible que haya matado aquél hombre con más de veinte cuchillos diferentes, por lo que me da a pensar, es que se trata de muchas personas.

—Dios mío… —dijo la monja cargada del más turbante pánico— ¿pero quienes serían capaces de tan inhumana atrocidad?

—Eso es lo que vamos a averiguar, lo mejor es no confiar en nadie. A partir de este punto quiero preguntarle Hermana, ¿está dispuesta con toda la seguridad de sí misma que quiere averiguar más allá de las atrocidades de este oscuro misterio? Se lo pregunto porque usted parece una persona muy delicada, necesito que sea fuerte, esto es solo un esbozo de lo que seguramente vamos a encontrar más adelante.

—Sí… estoy completamente dispuesta. —Dijo la mujer con una voz impetuosamente segura, imaginando cualquier grotesca situación que la desagarre de horror.

—Bien, confiaré plenamente en usted, ahora venga conmigo, necesito mostrarle algo.

Jonathan y la monja se dirigieron a la posada, apartándose del resto de la gente que estaba aún acumulada en las afueras del terrible hecho, despavoridos y haciendo un sinfín de preguntas. Al llegar, Jonathan sacó el pedazo de papel con el conjunto de símbolos que había logrado unir y se lo enseñó a la Hermana Agatha.

—Este símbolo lo dibujé juntando diferentes marcas que encontré en el cuerpo del sexagenario, lo dibujé tal y como lo vi, creo que significa algo pero no estoy seguro.

La Hermana Agatha después de ver con detenimiento el símbolo, se pasmó su rostro de impresión, puesto que no sabía que iba a toparse con algo así en aquél lejano y aislado pueblo.

— ¡Yo conozco este símbolo!… lo había visto en un libro de demonología ocultista hace seis años allá en Cumaná, si estoy completamente segura tengo muy buena memoria, este es el símbolo del culto de Lilith…

Continuará...



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Vaya, se ha puesto interesante la historia. Me había perdido del anterior por estar ausente. He hecho bastante inferencia y deducido varias cosas, tengo una que otra hipótesis de lo que podrá ocurrir, pero estaré atento a lo que sigue para disfrutar de la novela como debe ser. Saludos mi hermano.