Broken Heart - Capítulo 5 (+18)

in #spanish8 years ago
Broken Heart, una historia original de amor juvenil
Nota: El siguiente capítulo contiene escenas de sexo, no apto para menores de 18, si eres mayor de edad se agradece discresión, sino, puedes saltar este capítulo y disfrutar los otros venideros, gracias.


Broken Heart - Capítulo 5



Parecía que nada podía sacarle de su pensamiento ni siquiera el ruido del ventilador de cabecera lo distraía; un hierro medio oxidado en forma de aspas que apenas y un poco de brisa refrescaba la cabellera de Abel, quien parecía un muñeco postrado en un cuadro enmarcado, aunque con los latidos a millón. No dejaba de recordar ese pequeño fragmento en el papel, de antemano sabía que el remitente de sus mensajes en las redes era el mismo chico que le miraba extraño y le desnudaba con su mirada de picardía, pero jamás por su mente cruzo la idea que el atrevido joven le hiciera tan semejante invitación, era de pensar que algo iba a pasar al estar a solas con él si es que accedía a la petición, pues, si muy bien él sabía, no era digno mezclar su vida personal con labores educativos, pero pues, mas pudo su imperfección y curiosidad que el hacer caso a su conciencia, que sin más pensar había decidido irrevocablemente subir hasta el último escalón. 

—Bueno muchachos esto es todo por hoy, recuerden que la semana que viene finalizaremos este tema y el próximo martes tendremos nuestro primer examen—  menciona una profesora un tanto vieja, pero con cierta elegancia, parecía ser que llevaba mucho tiempo en el recinto universitario como educadora, pues tuvo un buen manejo en clases tanto así que supo disminuir el temor del estudiantado.

—Oye Abel, ¿Qué harás al salir?— le pregunta Marta quien se encontraba atrás de él dibujando bocetos de anime, no era de extrañarse de donde tal vez provenía su extrovertida personalidad, si bien alguien era muy amante de los comics y anime es sin duda alguna Marta quien siempre acudía a las convenciones y festividades del género, y quien además, se hacía presente en los eventos con vestimentas de sus personajes favoritos; ella sabía coser y aprovechaba su habilidad con la aguja para hacerse diferentes trajes posibles y por haber, cosa entre otras le había comentado a Abel cuando venían camino al instituto en el bus.

—Pues...— le responde de una forma cortante, —la verdad es que debo irme a mi casa tan pronto salga— le anexa el joven quien recogía sus cuadernos para acomodarlos en su morral —bueno entonces será mañana que te enseño mi dibujo así lo termino— le dice Marta quien se despide del joven dándole un beso en la mejilla a lo cual Abel le correspondió con un abrazo también, para que esta no sintiera ningún tipo de rechazo, la verdad es que solo quería salir corriendo del salón para encontrarse con Edward.

Tan pronto el joven cruzo la puerta del aula, a su vista en la lejanía podía ver el modulo al cual se citaba en la nota, se encontraría con el otro chico; su respirar tan pronto se aceleró al compás de su corazón y muchos pensamientos se cruzaron por la mente, pero él sentía la necesidad de quitarse ese peso de encima, tal vez luego se arrepentiría, pero quien quitaba si tal vez también podría ser algo que cambiara su día. Camino un largo trayecto bajo el sol, lo cual hizo que gotas de sudor recorrieran los lados de su cara y su frente, no podía presentarse así sudado, por lo que se dirigió a uno de los baños que se encontraba en la planta baja del módulo de las comunales. 

El olor de ese lugar era desagradable, parecía que ni siquiera los obreros encargados de la limpieza limpiaban el baño de hombres de ese modulo, los retretes no servían y podían verse desechos humanos a simple vista que daba cierto asco y repugnancia al olfato, solo un lavamanos era lo que funcionaba, al menos pudo satisfacer su cometido de lavarse la cara y las manos para luego sacar de su bolso un pañuelo para secarse. 

Sabía que ya no había más excusas que le demoraran en su encuentro, además pensó que tal vez el chico ya tendría rato esperando por él. Siguió su camino a lo que su corazón se aceleraba cada vez más subiendo las escaleras, solo quedaba un piso por subir, se detuvo a respirar un poco posando sus manos en la cara, duro así varios segundos y cuando por fin se sentía listo, subió el primer escalón; observo que era un tanto oscuro la parte de arriba y que al final se podía ver una puerta blanca con manchas de óxido que estaba cerrada, a su mano izquierda había un muro y un pequeño espacio donde podían caber unas 10 personas, aglomeradas claro está, no podía ver con claridad, pues había un pequeño muro que tapaba parte del recuadro y la oscuridad del sitio no ayudaba mucho. 

Terminando de subir el último escalón fijo su mirada al recuadro espacioso a su mano izquierda, en ella se divisaba la silueta de un chico sentado, quien al verle se levantó y recostó en la pared flexionando su pierna derecha y postrando su pie también en la pared.

—Hola Abel, pensé que no ibas a venir— se oye una voz dentro de la oscuridad —¿Qué hacemos aquí Edw... - le intenta preguntar un tanto tímido, cuando de pronto la mano del contrario tomo la de Abel y lo abalanzo hacia él para luego abrazarle con fuerzas en la penumbra, el muchacho se sintió un poco cohibido, pues no era normal que un desconocido le hiciera tal invitación y le abrazara de esa forma, podría decirse que tampoco era imposible pues Marta sin conocer a Abel lo abrazo, pero era distinto, esta vez se trataba de un chico, y para su suerte, el chico que hacia latir fuerte el corazón del joven Abel. 

Él sabía que no podría soltarse con facilidad por lo que aflojo su cuerpo y le correspondió cruzando sus brazos  por los hombros de Edward, a lo que ambos se abrazaron con más delicadeza. Era un momento de completo silencio donde solo el respirar y el latido de ambos se escuchaba, cada minuto se hacía más intenso el respirar de Edward —yo tampoco pensé que iba a venir— le dice Abel —la verdad es que no puedo creer que este aquí, contigo— anexa. Era un momento cálido, era una de las pocas veces en la que Abel se sentía a gusto abrazando a un extraño, tal vez por qué le atraía, por un momento sintió que las manos de Edward fueron bajando hasta su cintura y subían una vez más aludiendo una caricia que para él era agradable y excitante.

—Me...— suena el celular de Abel cortando el momento en que Edward abrió su boca para mencionar algo, —discúlpame— le menciona un tanto entrecortado apartándose de él para sacar de su bolsillo el celular y contestar, pues se trataba de su padre quien le llamaba —hola padre, bendición, ¿Qué sucede? — le dice Abel por la bocina —hola Dios te bendiga hijo, no nada es solo que ya salí del trabajo y pensé en preguntarte si ya estabas listo así aprovecho de pasar buscándote— le responde el Sr. Heldut, a lo que Abel pensó que no podía mentirle ni mucho menos usar de coartada a su amiga, pues su padre sabía que su mejor amigo estaba en casa enferma —está bien, tan solo dame unos minutos— le responde a su padre mirando a la silueta del chico quien se postro en la pared una vez más, cosa que le hizo despedirse de su padre rápidamente para no dejarle esperar.

—Lo siento— le dice Abel refiriéndose a Edward, quien espero a que el joven apagara la pantalla de su celular para sujetarle de la mano nuevamente, —oye, ¿me ibas a decirme algo hace rato antes de que nos interrumpieran?— le pregunta —no es nada tranquilo— le responde Edward quien lo atrae más a su cuerpo, podía sentirse la calidez nuevamente y el latir acelerado de su corazón, paso de ser un momento incierto a algo único y reconfortante de la cual Abel no quería escapar, su cuerpo se compenetraba, por varios instantes ambos se cruzaban de miradas esperando a que otra cosa más pasara, fue cuando Edward de pronto sin mediar coloco su mano izquierda en uno de los glúteos de Abel y otro detrás de su cuello sujetándole y acariciando su cabellera.

Al joven le pareció algo muy atrevido pero de cierto modo le gustaba lo que él otro le hacía y provocaba, sabía que en cualquier momento los labios de ambos se cruzarían y que Edward daría el siguiente paso que él no se atrevía a dar; en total silencio se encontraban, como si nadie supiera la existencia de ese lugar, de pronto ambas manos del chico se posaron en los glúteos de Abel y luego subieron haciendo que parte de su camisa se alzara, sintió algo frió en su espalda que le recorría, era la mano izquierda de Edward que le acariciaba apasionadamente mientras ambos simulaban mirarse en lo oscuro. El chico dio unos paso hacia adelante cerca de las escaleras empujando a Abel hacia atrás en búsqueda de un poco de luz, tan pronto el corazón del joven se aceleró al ver de cerca las fracciones del chico, era muy hermoso a la vista de él, unos ojos marrón oscuro pero brillantes, una mirada extasiada del momento y unos labios carmesí que parecían pedir a gritos ser humedecidos por otro.

Edward se acercó al rostro de Abel a tal grado que podía sentir lo cálido de su aliento y pocas veces sentía el roce de sus labios con los suyos, ambas narices chocaban y las manos del chico se trasladaron al rostro de Abel.

—Sé que te parece extraño todo esto, pero no hallaba otro modo de tenerte así solo para mí, solos tu y yo— le menciona mientras hacía movimientos con su rostro por la de Abel rozando con sus labios, su nariz, la cual beso e hizo que se acelerara mucho más, beso sus mejillas y sus ojos, se posó tras su oreja y lamió un poco produciendo un efecto electrizante en el joven que le hizo soltar un gemido en susurro; soltó uno que otro más al momento que este le comenzó a besar el cuello haciendo que se estremeciera más. Sin duda alguna Abel se encontraba totalmente excitado, ya podía notarse dentro de sus pantalones su miembro erecto de todas las sensaciones y de todos los pensamientos que recorrían su cuerpo, estaba completamente seguro que el chico le tenía en sus manos en ese instante, podía obtener de él su cuerpo desnudo si así lo quisiera, pero él se mantendría en total silencio.

—Aunque creo que tú también querías esto, pues, has dejado a tu padre esperando— le dice mientras se detiene — ¡Mi padre!— exclamo Abel, quien se separó del chico dispuesto a bajar las escaleras rápidamente y dejar a Edward a solas sin pensarlo, pero este nuevamente le tomo antes de que bajara.

—Oye Abel— le menciona para luego tomarlo del cuello un tanto brusco pero sin daño alguno —no te puedes ir así, no sé si luego de esto vuelva a tener esta oportunidad— le dice mientras le pide a Abel que se acerque soltándole del cuello y la mano, el joven accede y se acerca lo más posible a él, Edward le toma de las manos, le mira fijo sonriendo y se acerca a él para darle un beso, Abel en ese instante cierra sus ojos, el silencio se convirtió en un delicado soneto de besos, sus labios se entrelazaron moviéndose al compás de ambos, Abel le sostuvo del cuello cruzando sus brazos y Edward sosteniéndose de su cintura, fueron tan solo unos segundos que se convirtieron en horas para Abel, en eso separaron sus labios y ambos se miraron con tal frenesí en búsqueda de otro beso más, pero Abel sabía que ya se le hacía tarde, por lo que en silencio postro sus manos en la manga de su bolso y sin decir nada tan solo con una sonrisa y sin dejar de mirarle, bajo las escaleras rumbo hacia la entrada del recinto donde lo más seguro su padre le esperaba. 

En todo el trayecto no pudo dejar de pensar en todo lo demás que hubiese pasado con Edward en la terraza del módulo, en su cara se dibujaba miles de sonrisas y risas picaras, no dejaba de tocarse los labios los cuales aún seguían húmedos de aquel beso, se sentía feliz de haber tomado la decisión que para él era correcta. De seguro no sería el único momento que estaría con Edward a solas, pues él sabía que había caído en las garras de la atracción, acepto sin restricciones el primer paso del amante, así que sería imposible para él no obedecer su conciencia que le suplicaba más momentos de lujuria y éxtasis con aquel chico. 

Ya los besos de Edward eran un completo frenesí para él, un dulce beso como manjar exquisito que podía ser degustada por él,  ya no era un extraño solamente, ahora es el extraño que se robó la atención completa de Abel.

—Disculpa la demora padre— se excusa Abel ante su padre, mientras se sube al auto sin dejar de revivir aquel momento de hace pocos segundos en su mente. 

Broken Heart - Prologo

Broken Heart - Capitulo 1

Broken Heart - Capitulo 2

Broken Heart - Capitulo 3 

Broken Heart - Capitulo 4



La redacción de este artículo es completamente de mi autoría, muchas gracias por tomar de su tiempo en leer parte de mi trabajo, me despido no antes sin enviarles un abrazo fraternal a todos y un saludo a todos mis lectores de parte de @RoadStories 



Agradecimientos especial al equipo de @cervantes que cada día apoya a la comunidad de habla hispana de Steemit, valioso el trabajo que desempeñan sus moderadoras, el equipo de curación, revista y administradores del chat discord, es una gran familia lo que pueden encontrar allí, los quiero mucho en especial a mi querida @nelyp y a mis guapas moderadoras.


Infinitas gracias al equipo de curación @velazquez por su valioso e incondicional apoyo hacia mí.



Un saludo para todos los integrantes de la nueva comunidad @mosqueteros espero que dicho proyecto siga dando buenos frutos "Todos para uno, y uno para todos".



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Maaaaaaaaaaaaan pero que habilidad para dejarnos con las ganas demás, me encanta.

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