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Capítulo 42 índice Capítulo 44

Parte V


43

Aesir

En alguna parte de nuestra Galaxia, 12 de Septiembre del 2047

"Es hermoso, ¿Cierto?"

Bjarne estaba completamente cautivado por la belleza de aquella nebulosa. Era como si aquella forma de ojo le estuviera mirando con la misma sensación de fascinación que tenía Bjarne por su belleza, sabiendo que ningún humano antes que él había posado la mirada en ella, o si lo hicieron habría sido a través de meros telescopios. Aquello era intenso, Bjarne estaba tan cerca… Si aquella hubiese sido su vista desde la Tierra, la nebulosa hubiese eclipsado la luna. La luna no era remotamente tan grande como aquel colosal ojo que estaba viendo.

"No estamos aquí por las vistas, Bjarne" —dijo Gwen con un deje de molestia en su voz—. "La Tierra, recuerda. Estas 'naves' no serán útiles si nos detenemos en cada nebulosa, por todos los cielos ¿Qué hacemos aquí siquiera?"

Ella estaba en lo cierto. Debían llegar a la Tierra lo más pronto posible ya que no había manera de saber cuánto tiempo podrían el Hechicero Cuántico, el abuelo de Gwen, y su aprendiz retener a los Jötnar. El mismo Bjarne era un mago ahora gracias al implante de aumento craneal que ponía el poder de las trinidades cuánticas al alcance de sus manos, por así decirlo. Pero no era sólo él, Sleipnir, la nave, era el corcel sintiente de los dioses. Un corcel que normalmente ningún simple mortal podría domar, y seguía siendo así. Bjarne, Sleipnir y la criatura que llamaban Azraella debían trabajar juntos en un estado constante de simbiosis casi perfecta. Había algo harmonioso en la manera en que ellos interactuaban mientras navegaban, como si fuesen uno mismo, no tres individuos, pero la parte de los pliegues no era tan harmoniosa. Mientras que el vuelo constante se sentía como una harmonía orquestada por Bach en donde Bjarne era el violín, Azraella el harpa y Sleipnir el contrabajo, al crear los pliegues de la M-brana se sentía como si Bjarne interrumpiera el concierto sonando una estruendosa vuvuzela. Bjarne debía concentrarse.

"Un minuto, Gwen. Debo descubrir por qué el último pliegue no nos llevó de vuelta a casa, debo descubrir en dónde estamos ahora."

Bjarne le dio un último vistazo a la nebulosa y comenzó a tratar de orientarse por las galaxias visibles. «Hmm, esta debe ser la Nebulosa de la Hélice» era algo desconcertante para Bjarne darse cuenta que conocía todas las estrellas y fenómenos astronómico de memoria pero que no podía recordar ningún evento desde hacía medio siglo. «Ok, si esta es la Nebulosa de la Hélice, y si esa galaxia de allá es la Enana de Acuario entonces… Sí, aquella brillante estrella doble debe ser… Beta Aquarii, sí…» Bjarne ni siquiera necesitaba pensar sobre el pliegue ya. Sólo pensando en las coordenadas e ir a casa hizo aparecer la distorsión esférica en el espacio frente a él.

"¿Piloto?" —La amistosa voz de Azraella resonó en su cabeza. La sensualidad de su voz y la cercanía de estar en su cabeza le hacía difícil a Bjarne pensar en ella del modo en que sabía que se veía. A pesar de saber que ella era una pequeña humanoide grisácea con cabeza grande y carencia de los atributos que se consideraban femeninos, la insinuante voz que tenía traía a su mente imágenes de Susanna Hoffs, de The Bangles. Gwen probablemente no sabría quiénes eran The Bangles. Era doloroso saber que incluso sus referencias culturales se habían disipado en la historia junto con su vida. Una vida de la que Bjarne no podía recordar absolutamente nada. En ese momento una estrella se volvió visible al otro lado de la esfera; una enana amarilla.

"Estoy seguro de que es ella, Azraella, dile a los chicos que nos sigan dentro. Imuebï Sleipnir odoûri" —dijo entonces directamente a Sleipnir.

La nave comenzó a moverse hacia adelante, hacia la esfera que ahora era negra. A pesar de que Bjarne era el piloto, sabía que cuando las trayectorias eran simples, Sleipnir prefería sentir que tenía el control. Al salir al otro lado de la esfera, Bjarne supo que tenía a la enana amarilla correcta. El gigante gaseoso a su derecha era Júpiter, sólo necesitaban un salto más.

Entonces, cuatro de las otras naves salieron del grupo y comenzaron a moverse hacia un pequeño planeta distante, ¿Era la Tierra? No estaba seguro. A pesar de saber todo sobre las estrellas y planetas, debía de hacer los cálculos, y a pesar de que el sistema de coordenadas Hylava era mucho más sencillo de usar que la geometría que había aprendido en la escuela, Bjarne simplemente no era muy rápido. De pronto, la estruendosa voz de Sleipnir habló en su mente, siempre con su tono amenazador:

"Ihuùme Jötnar omwuûkü!"

Aparentemente, las cuatro naves que se habían separado del grupo habían percibido la presencia de los Jötnar, aquello mientras que Bjarne se daba cuenta que lo que pensó que era la Tierra no era más que una pequeña mancha. Las otras naves siguieron a las cuatro que iban a la cabeza y también lo hizo Sleipnir, parecían haber sido impulsadas. Todo sentido de jerarquía había desaparecido, ahora eran una manada de cazadores en donde cada nave buscaba dar caza a los Jötnar. En ese momento, Bjarne, Gwen y Azraella parecían haberse vuelto simples pasajeros. Entonces Bjarne entendió por qué estaba ahí, por qué él y Azraella formaban una alianza tan poderosa con Sleipnir, una que estaba en peligro de romperse debido a la dinámica de la manada.

"Inúvùsa omuámü Jupiter" —dijo Bjarne firmemente en su mente.

Les tomaría varias semanas llegar a la tierra a los Aesir de ese modo, y ni siquiera habían dudado. Si se pudieran lanzar hacia la gravedad de Júpiter podrían ganar suficiente velocidad mientras que Bjarne podría probar sus habilidades tácticas con los pliegues de M-brana. Mientras Azraella repetía sus palabras a las demás naves, estas se detuvieron. Entonces una de ellas se lanzó hacia el gigante gaseoso, luego otra, a partir de ahí todas las demás hicieron lo propio en perfecta sincronía. Aquel era el momento decisivo de la batalla. Bjarne materializó docenas de pequeñas esferas frente a su cara. Podía verlos, cientos de Jötnar de diferentes tamaños, podía ver al lobo, una nave mucho más grande que Sleipnir, más que cualquiera de las otras naves, arremetiendo frenéticamente contra los Jötnar que se acercaban demasiado. Fenrir y su tripulación parecían intactos, de hecho, se veía más imponente que cuando Bjarne y su tripulación dejaron la galaxia en busca de ayuda. Pero contra aquellas fuerzas, ¿Cuánto tiempo podrían durar? Ya había una docena de Jötnar simiescos sujetándose a su vientre. Los Jötnar eran inmensos, tanto como seis edificios, aun así parecían pirañas en comparación con Fenrir. John, Robert y el mismo Fenrir necesitaban su ayuda.

Las doce naves comenzaron a ganar velocidad mientras el gigante gaseoso se veía cada vez más cercano, esferas negras aparecieron entonces frente a cada una de ellas haciendo que desaparecieran dentro del pliegue de la M-brana. Luego una última esfera que era para Sleipnir. Bjarne permitió que esta parpadeara un momento para poder asegurarse. La imagen del vientre del lobo infestado de Jötnar le dio escalofríos a Bjarne, entonces la esfera se volvió negra para permitir que Sleipnir entrase. La nave se dio la vuelta mientras pasaba por debajo del lobo y pudo golpear hábilmente a los Jötnar que estaban pegados a él. Cuatro de los seis salieron disparados y Sleipnir evitaba hábilmente sus zarpazos, Fenrir volteó su cabeza y pudo tomar a uno y la mitad del otro entre sus fauces. Hubo una explosión dentro de su boca, pero Fenrir parecía no estar lastimado, sino que parecía haber crecido un poco. No, aquello no podía ser posible. Bjarne miró alrededor cómo las otras naves peleaban contra los Jötnar en la escombrosfera.

"¿Qué está sucediendo?" —preguntó Gwen. Con toda aquella emoción Bjarne casi la había olvidado. Al ser la única persona que no estaba conectada con Azraella y debido a que las esferas de visión eran muy pequeñas, no tenía idea de lo que estaba ocurriendo.

"Creo que estamos ganando la batalla, Gwen."

En el momento en el que Bjarne dijo aquello, una de las naves recibió un golpe directo en su cabeza de oso por parte de los HEOPS, dejándola dando vueltas en el espacio.

"Espera, creo que perdimos a uno" —Pero al decir aquello, la nave con forma de oso dio unos cuantos movimientos rápidos antes de…— "¡No es posible!" —Al comenzarse a mover de nuevo la nave, Bjarne se dio cuenta de que no sólo había sobrevivido al impacto, sino que había convertido la energía cinética del golpe en materia. La nave había crecido tres o cuatro metros de largo; era antifragilidad en su estado más puro —"No, olvídalo, definitivamente estamos ganando."


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