Roman Holiday (Película): el día que nos enamoramos de Audrey Hepburn

in spanish •  5 months ago  (edited)

Un clásico del cine.

Hoy, Audrey Hepburn es recordada como una de las estrellas más brillantes en el firmamento de Hollywood y del cine a nivel mundial. Pero para 1.953 no era muy conocida en los Estados Unidos. Había participado en películas alemanas e inglesas, e incluso había trabajado en televisión y en teatro, pero fue con esta película, su primer protagónico y primera producción importante, con la que se dio a conocer en todo el mundo. Ni su vida, ni la nuestra, sería la misma a partir de entonces.

Roman Holiday parte de una idea que, con muchas variantes, ha sido ampliamente reciclada en el cine: el de la princesa que quiere llevar una vida normal. De igual forma en que una persona normal y corriente fantasea con vivir, aunque sea un día, una vida de lujo y opulencia, existen muchas historias en las que las personas poderosas y millonarias desean tener un contacto con la realidad más modesta. Y en esa situación se encuentra la Princesa Ann (Audrey Hepburn), heredera al trono de una de las monarquías más antiguas y poderosas de Europa. Como parte importante de la nobleza, Ann debe pronunciar discursos, hacer declaraciones y asistir a eventos en diferentes ciudades: Londres. Amsterdam París... y Roma. Y es en la capital italiana donde su conflicto interno estalla. Es una joven que lleva su corona como una prisión. Su vida esta agendada al detalle. Ha memorizado sus discursos, pero ni siquiera puede decidir cuáles ofrendas aceptar y cuáles no. Todo responde a un protocolo, a unas reglas, al buen gusto, a una cantidad de factores que ignoran lo más importante dentro de la vida del ser humano: su voluntad.

Por ello, esa misma noche, se pone un atuendo modesto y escapa del palacio para recorrer las calles de Roma. Ve a las personas tomarse un café en una terraza, pasear en motocicleta, charlar, bailar, reír. Y de ser testigo, quiere pasar a ser protagonista. Pero antes de salir del palacio le habían inyectado una medicina para los nervios, la cual comienza a surtir efecto y la hace acostarse en un banco en medio de la calle. Es allí donde la encuentra Joe Bradley (Gregory Peck), nombre americano como el que más, un periodista que marcha a casa porque al día siguiente debe asistir a la conferencia de prensa de la princesa Ann. Bradley intenta convencer a Ann, sin saber que se trata de la heredera al trono, de que se levante de allí porque la policía la puede tratar como una vagabunda. Atontada por la medicina, Ann responde con balbuceos, incoherencias y somnolencia. A regañadientes, Bradley la aloja en su apartamento esa noche.

Cuando Joe marcha a su oficina a la mañana siguiente, se encuentra con que, en un comunicado oficial, la realeza ha comunicado la repentina enfermedad de la princesa Ann, lo que le impide cumplir sus compromisos. Al ver la foto en el diario, Bradley reconoce en la monarca a la muchacha que ahora duerme en su habitación y gesta un lucrativo plan: "entrevistar" a la princesa y vender esa historia exclusiva a su jefe por una elevada suma. Aunque comienza a tratarla bien por interés, poco a poco, los modales de la chica, sus ideas, su gusto por lo simple, van cautivando al periodista; y éste a su vez, con su franqueza y sus atenciones, va conquistando a la joven. Ann recorre la ciudad, primero a solas y luego con Joe y su amigo Irving (encargado de fotografiar a la princesa sin que se de cuenta): sola recorre las calles, va al mercado, se corta el cabello, come helado, todo ello seguida a distancia por Joe, quien luego se ofrece a cumplirle el deseo de hacer lo que quiera durante un día entero. Van a tomarse algo a una terraza, visitan "La boca de la vedad", una escena muy recordada de la película y pasean en una motocicleta. Primero conduce él, pero en un descuido, Ann aprovecha para experimentar conduciéndola, causando estragos en las tiendas del mercado y los artistas callejeros y atrayendo la atención de la policía, quienes los arrestan. Se libran de la prisión gracias a Joe y esa noche van a bailar a un muelle, donde una vez más deben escapar de las manos de los agentes de la ley que han reconocido a Ann y la buscan, a petición de la corona.

Tomando conciencia de sus responsabilidades y habiendo vivido un día "maravilloso", según sus propias palabras, Ann se despide de Joe en un taxi y le dice: "Doblaré en esa esquina. Prométame que no mirará más allá de esa esquina". Le pide que así como ella lo abandona, de la misma manera la abandone él a ella. Ann ha calado hondo en el corazón de Bradley y éste decide no publicar ninguna historia, no contar a nadie sobre la princesa que recorrió las calles de Roma como una persona normal. Al día siguiente, en la conferencia de prensa, Ann contesta a un periodista que la visita que más disfruto fue la de Roma y que atesorará su recuerdo mientras esté viva. Es su declaración de amor a Joe que, junto a otros periodistas, la observa en el gran salón del palacio. Ann se marcha y Joe espera un poco antes de irse. La caminata de Joe hacia la salida se nos hace interminable y esperamos que en cualquier momento aparezca Ann, le diga algo, lo bese, le haga algún gesto... pero nada ocurre. La cinta termina y Joe no vuelve a verla. Este final triste, atípico a las películas de entonces, le da un sello de realidad a una historia que parecía fantástica y es uno de los más memorables de la historia del cine.

La película fue completamente filmada en Roma y debido a los costos de producción debió dejarse en blanco y negro y no a color como se tenía previsto en un principio. Si se fijan en la foto de portada de este post notarán en la parte inferior el nombre de Ian McLellan que aparece como guionista. En realidad, la historia fue escrita por Dalton Trumbo, pero por encontrarse vetado por Hollywood, debido a pertenecer al partido comunista, su nombre no podía aparecer en ninguna película. La historia de Dalton Trumbo es muy bien relatada e interpretada en Trumbo, una película de 2.015 protagonizada por Bryan Cranston. La historia de un periodista que, por escribir una historia, se relaciona con una persona de quien acaba enamorándose ha sido reciclada de muchas formas, una de ellas en How to lose a guy in ten days, pero ese final agridulce de Roman Holiday y sobre todo la actuación de una Audrey Hepburn encantadora, carismática, risueña, con una amplia sonrisa y una mirada que se convertiría en un ícono del cine, fue lo que consiguió elevar esta película al estatus de clásico.

En 1999, fue seleccionada por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos para su conservación y figura en el puesto número cuatro de las comedias románticas de AFI's 10 Top 10. De diez nominaciones al Oscar, obtuvo tres estatuillas, una de ellas para McLellan (que le dieron a Trumbo años más tarde) y otra para Audrey Hepburn, quien ganó ese mismo año el Golden Blobe y el BAFTA, convirtiéndose en la primera actriz en obtener esos tres galardones con un mismo papel. Recomendada para los amantes del cine clásico, de las historias de amor, de las comedias románticas, de las buenas historias, de las locaciones europeas, Roman Holiday es para mí una cinta de 8/10 puntos y una opción recomendable para pasar un buen rato. Cuando la vean, admiren ese momento en el que la historia de Holywood cambió para siempre, cuando al principio de la película aparecen los créditos y una leyenda dice: "introducing Audrey Hepburn".

Reseñado por @cristiancaicedo


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Como no recordar a dos talentos como Audrey Hepburn y Gregory Peck. Ella, una encantadora actriz que dominaba esos dramas iconicos que perduran en el tiempo. Él, cuyo carácter plantaba ese dominio en cada una de sus interpretaciones.

Personalmente me gustaban las películas del Lejano Oeste, con este señor.

Gracias @cristiancaicedo por compartir tal info.

Sin duda eran grandes en su trabajo. Aunque he visto varias películas de él, aún no he visto ningún wetern. Buscaré alguno para verlo también en ese género. Saludos y gracias por leerme.