Milan Kundera y la remoción de la memoria: el caso Venezuela.

in #spanish9 months ago

El escritor Checo es uno de los autores más destacados de las últimas décadas

Milan Kundera es uno de mis escritores favoritos. He leído todo lo que ha publicado en español y me sorprende la dimensión filosófica de todas sus novelas. Sus libros pueden contar relaciones amorosas, conflictos políticos, situaciones irónicas, pero siempre encuentra la manera de escribir frases que invitan a reflexionar sobre un tema y a hacer surgir una luz de entendimiento dentro de nosotros.

Hoy quiero destacar una frase presente en El libro de la risa y el olvido:

“Para liquidar a las naciones, lo primero que se hace es quitarles la memoria. Se destruyen sus libros, su cultura, su historia. Y luego viene alguien y les escribe otros libros, les da otra cultura y les inventa otra historia. Entonces la nación comienza otra vez a olvidar lo que es y lo que ha sido”.

Se trata de una frase de ecos Orwellianos, pero con preocupante basamento real. En la novela 1984 de George Orwell existe un Ministerio de la Verdad que se dedica a cambiar o destruir los documentos históricos (libros, periódicos, fotografías), para que la versión oficial de la historia, la que da el Estado, tenga un sustento "válido". En pocas palabras, se trata de reescribir el pasado. ¿Les parece muy osado? ¿irreal, quizás? mucho se ha escrito de la práctica realizada en la extinta U.R.S.S. para modificar fotografías. Existe una anécdota sobre una imagen en la que se puede ver a Lenin junto a Trotsky, frente al Teatro Bolshói de Moscú; pero, tras la caída en desgracia de Trotsky, su figura desapareció de las fotografías difundidas después. Un caso similar ocurrió con Gottwald y Clementis en Bohemia. Y ni hablar de la famosa toma del Reichstag por parte del Ejército Rojo, que aunque no alteró tanto la verdad, le agregó dramatismo.

La toma del Reichstag (Izq: Fotografía original)

Pero no nos vayamos tan lejos, ni tan atrás. En las difusiones televisivas de las concentraciones más recientes del oficialismo en Venezuela priman los planos cerrados. Algunos líderes se dirigen a sus adeptos y estos se ven aplaudir y gritar. Luego, al abrir el plano, puede verse una enorme multitud que contradice un poco lo impopular del régimen oficial en la actualidad. Videos aficionados de transeúntes y vecinos, sumados a análisis de los videos, han desmostado que se trata de archivos de cuando, en los albores del oficialismo, el pueblo los respaldaba.

De igual manera, las fotografías oficiales, muchas veces son producto de ediciones amateurs a través de programas de edición conocidos, como Photoshop. Quizás la más famosa de esas fotografías sea la inclusión de armas en manos de los manifestantes en las protestas de 2017, o aquella en la que un saludable presidente Hugo Chávez posaba junto a sus hijas y el periódico del día, el cual había sido manipulado. ¿Por qué? la versión oficial era que el ex mandatario estaba recuperándose de su salud en Cuba, pero elementos de oposición afirmaban que Chávez había muerto semanas atrás. Con esto, no se hace necesaria la intervención de Winston Smith, el protagonista de 1984 para modificar restrospectivamente; se va dejando constancia de una vez, escribiendo nuestro próximo pasado. Sin embargo, hemos sido testigos no sólo de la manipulación en vivo de la historia del país. En las ultimas dos décadas, el oficialismo ha librado una avanzada de modificación nominal costosa y estéril: se ha cambiado el nombre del país, la bandera, el escudo nacional, el nombre de la moneda (dos veces), las instituciones públicas han agregado una "S" de Socialista o una "B" de Bolivariana, se han exaltado nuevos héroes patrios y algunos tan recordados como José Antonio Páez han caído en la ignominia; la fisonomía de Bolívar ha sufrido cambios tan contradictorios que ya cuesta reconocerlo en la efigie de los billetes.

Aún más grave ha sido el bibliocausto. En el diario venezolano El Nacional del día 29 de marzo de 2.009, la periodista Laura Helena Castillo denunció la destrucción de más de 60.000 volúmenes sustraídos de las bibliotecas públicas del estado Miranda durante la gestión del gobernador Diosdado Cabello: "Entre 2007 y 2008, 62.262 libros de las bibliotecas del estado Miranda fueron vendidos como pulpa de papel". Como en la Alemania nazi, o en Fahrenheit 451, esa famosa novela distópica, políticas similares se ejecutaron en otras ciudades, como parte de un proyecto que prohibió la importación de libros, con una excusa nacionalista y promulgó la edición y publicación de libros de texto, patrocinadas por el Estado, en los que se ha incluido la figura de Hugo Chávez como un libertador a la altura (a veces por encima) de Simón Bolívar, el máximo héroe patrio y se han tergiversado hechos históricos, nunca antes cuestionados.

Si a esto se suma la reducción de las horas de Historia de Venezuela que, por imposición gubernamental, se imparten en las instituciones educativas, al haberse fusionado esa asignatura con otras, el objetivo es evidente: remover la memoria e inventar otra historia. De manera oficial, la ignorancia ha sido combatida en Venezuela, pero en realidad ha sido exaltada; con orgullo, un presidente sin méritos ni capacidad para ejercer el cargo, ha sido la bandera de aquellos que defienden su ignorancia, como si el conocimiento o la academia fuesen un virus. "A mucha honra" dicen. No saben. No saben que no saben. Y ni siquiera lo quieren saber. ¿Puede imaginarse una derrota más aplastante?
Todo esto se ha hecho aprovechando la dinámica actual de una vida vertiginosa que produce nuevas noticias a cada instante. El accidente de esta mañana se olvida con los muertos de esta tarde y ambos se dejan de lado ante el escándalo nocturno de aquella actriz con aquel cantante. Aunque "El Norte Recuerda", Venezuela parece olvidar las cosas con demasiada facilidad. No tenemos a Brandon Stark para corroborar nuestra historia. Sin embargo, historiadores serios y novelistas comprometidos han logrado, junto a conservadores de museos e instituciones educativas, conservar y difundir (aunque aún no tan ampliamente) la verdad de ciertos episodios de nuestra historia contemporánea. Parecía una lucha desigual, porque el oficialismo ostentaba un poder casi absoluto y según Kundera “La lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido”, pero a medida que se resquebrajan las bases del edificio oficial, la verdad comienza a filtrarse a través de las grietas. Que el olvido no triunfe y que la memoria prevalezca. Que la historia sea contada tal y como fue.

Reseñado por @cristiancaicedo


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¡Hola, @cristiancaicedo! La base para que un Estado totalitario pueda triunfar es socavar la educación como parte de su currículum oculto y su proyecto de país. Una forma ideal para ejercer el control total al carecer de las mentes para confrontarlos. Y la memoria histórica es clave para ello, porque permite programar y reprogramar las mentes de sus ciudadanos. Tocaste buenos puntos para argumentar tus ideas. Te comento que al entrar al Liceo Andrés Bello, en Caracas, hay una placa en la entrada que dice que Hugo Chávez construyó ese colegio. Lo vi hace varios años, espero lo hayan cambiado, ya que allí estudió, por ejemplo, Rómulo Gallegos por lo menos 40 años antes del nacimiento de Chávez. Curioso, ¿no? Buen post, gracias. Saludos y todo lo bueno.

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Exactamente, es un proyecto para reprogramarnos. No conocía esa anécdota de ese liceo, pero me recordó a una persona a quién le hoy decir que "Chávez inventó el internet, porque antes no existía"... gracias por leerme y por comentar. Saludos.

Gran libro, estimado Cristian.
Uno de los autores que más he leído en mi adolescencia.
Muy instructivas tus reflexiones.