Relato: La muerte viviente (II)

in Team México9 months ago


Parte I

Fuente de la imagen: Pexels

La situación no salió como esperaba; me encuentro tendida en el suelo, con la pierna herida, cerca de la concesionaria Chevrolet que estaba en Circuito Colonias, justo enfrente del restaurante bar Eladio's. Mi plan de marcharme de la Clínica parecía sencilla: Tenía qué distraer a los cinco zombies que estaban en la calle; una vez que me haya asegurado de que no se encontraba nada más cerca, procedía a salir por la ventana de la habitación del tercer piso mediante una improvisada soga compuesta de puras sábanas.

Sin embargo, no conté con que la soga estuviese corta, mucho menos que uno de los nudos no esté lo suficientemente bien amarrado. Por lo tanto, no tuve otra opción que dejarme caer a menos de un metro, provocando que me lastimara la pierna derecha. Con esfuerzo me encaminé hacia la avenida, procurando evadir a los zombies que estaban cerca de los hospitales. El dolor de la pierna era intenso, por lo que me dejaba en desventaja y a merced de los zombies o, como siempre sucede en todas las películas que he visto respecto al tema, de algún grupo de sobrevivientes mal intencionados.

Eso si es que hubiera alguno por ahí cerca.

Incorporándome, observé con desolación el paisaje que estaba dejando atrás. Aquella avenida fue, en otros tiempos, una de las más concurridas de la ciudad. Por ese camino pasaban los autobuses y vanes de las rutas Circuito Colonias, Circuito Poniente, Pensiones, Lindavista y Chenkú. Las tres últimas rutas las utilicé muchas veces para irme a ver a mi terapeuta o a las plazas Las Américas y Dorada; me ha tocado viajar con el vehículo a tope, como si fuéramos guajolotes* rumbo al matadero.

Ahora aquella avenida estaba siendo invadida por zombies, con entes que alguna vez fueron personas. Con no muertos.

Levantándome con mucho esfuerzo, me dirigí hacia la avenida Alfredo Barrera Vázquez.

Mi plan era escapar de Mérida, de dejar atrás este infierno. Pero para llevar a cabo aquél plan necesitaré todas mis fuerzas, por lo que mi prioridad ahora será encontrar algún nuevo escondite. Y de manera inmediata, si no quiero que me agarre la noche a merced de aquellas entes.

Miro por varios lados; mi corazón se acelera hasta el punto de salírseme. Sosteniendo entre mis manos mi única arma, un hacha de incendios, camino con dificultad hasta la calle 40; fue a unos cinco metros de ahí en donde encontré a un grupo de zombies. Me escondo entonces detrás de una camioneta abandonada y observo al grupo con atención; luchaba en estos momentos contra mi miedo y mi desesperación, pues necesitaba pensar con claridad qué es lo que debía hacer.

Estaba tan concentrada en aquella lucha que no me había fijado que un niño zombie se encontraba detrás de mí.

Lo que descubrí a continuación me dejó impactada: el niño zombie se tropezó y cayó. Me miró, mas no hizo ningún ademán de atacarme. Solo emitía gruñidos y gemidos en lo que se levantaba para seguir su camino mientras que yo, en completo estado de shock, lo observaba. ¿Acaso he descubierto un patrón que probablemente pocos han notado?

Me vuelvo hacia el grupo de zombies. Una locura pasó por mi cabeza: si mi suposición era correcta, los zombies no me atacarían estando herida. Para confirmar esto, debo acercarme.


*Guajolote: Nombre con el que se conoce al pavo en México.

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No deja de sentirse extraño el poder imaginarme las situaciones que describes, ya que el escenario no es Los Ángeles o Nueva York, sino nuestra ciudad natal. Al imaginarme las escenas me genera un extraño escalofrío que no puedo evitar. Me gustaría intentar una historia alterna, si me lo permites, nunca he explorado el tema de los zombies y has despertado mi curiosidad. Quedo en espera de la continuación... (que espero no tarde mucho, me dejaste picado jajajaja). Saludos!

¡Claro, mi estimado! Eres libre de hacerlo. Siempre he querido ver distintas perspectivas de estás historias 🤗

Mérida siempre me ha parecido ideal para un escenario de ese tipo; las calles se prestan para ello 🤣

Y espero publicar en estos días la continuación 😬. ¡Un abrazo!