Desde Mi Mata de Mango
A veces, cuando visito la casa de mis padres y recorro el patio, entro en un extraño trance...
Siento que el patio me habla...
Y me dice:
— ¡hola! ¿cómo estás? ¿cómo te va? ¿te va bien?
¿Estás mejor por allá? ¿Tienes más felicidad allá de la que aquí yo te daba? —
Y yo contesto:
—No... Nunca jamás...
Tengo paz... No me quejo...
Tengo obligaciones, y las asumo...
Pero no puedo evitar
regresar siempre a buscar
un poco del tesoro
que aquí yo tenía... —
...y luego entramos en largas y profundas conversaciones sobre los males del mundo moderno y la necesidad de entender el verdadero sentido de la vida...