La siembra (versión extendida)

in #spanish9 years ago (edited)

Nota de la autora: 

Esta es la versión extendida de un relato que redacté para participar  en la segunda edición del Concurso de Microrrelatos de Ciencia Ficción; si quieres leer la versión corta, por favor haz click aquí.

Fuente

-Todo está listo para la siembra, general Borg –dijo el capitán Lifa con solemnidad.   

-¿Avisaste al Consejo Supremo? –inquirí, sin apartar la vista del paisaje celeste que se presentaba ante mis ojos.   

-Sí, señora.   

Me aparté del gran ventanal y, sin decir nada, me dirigí hacia la Sala de Siembras con Lifa detrás de mí. Ésta no podía ocultar su emoción cuando cruzamos el umbral de aquél área: Las probetas estaban listas para la siembra. Solo teníamos que esperar a que llegaran las 35 sacerdotisas de la diosa... Y esperar no implicaba quedarse paradas como idiotas sin hacer nada.   

Lifa y yo teníamos otros planes, y ahora que no había nadie vigilándonos, decidimos entrar en acción.

Nos quitamos los pantalones y exploramos la sala en busca de alguna probeta de nuestro agrado. Teníamos que hacer esto rápido; las sacerdotisas no tardarían en llegar y yo no quiero perder mi trabajo solo porque quería  satisfacer mi curiosidad sobre cómo sería tener una probeta dentro de mí. 

Mi madre me mataría si lo supiera.   

 -Ahí estás –murmuré, sonriente, al detenerme frente a una de ellas.  

 Alto, fornido, con la piel cubierta de extrañas figuras en los brazos, quizás el espécimen más saludable de su raza. Estaba bajo el efecto del sueño inducido; podía escuchar cómo roncaba tranquilamente, ignorante de lo que está a punto de ocurrirle cuando abrí su cápsula y me encaramé encima.  Podía sentir cómo aquella bestia de probeta penetraba mis entrañas; sentía las pulsaciones, los latidos, el aumento de tamaño. 

Era perfecta.

Me volví entonces hacia Lifa; ella estaba muy concentrada ajustándose a la probeta de su elección, aunque emitía gruñidos de frustración al ver que no lograba su objetivo. La probeta era muy grande, y su flor del amor era pequeña, por lo que podía ver. 

-¿Quieres que compartamos probeta? -le pregunté.

Antes de que Lifa pudiera contestarme, la puerta se abrió. Lifa inmediatamente se bajó de la cápsula y corrió a esconderse detrás de la mía. En cambio, yo me quedé ahí con una sonrisa descarada, dirigigiendo mi mirada hacia las sacerdotisas horrorizadas ante aquél espectáculo.  

 -¿Gustan? -inquirí mientras empezaba a mover lentamente las caderas -Es de excelente calidad.  Buen tamaño, grosor... Muy guapo.

Las guardias inmediatamente entraron a la sala, armadas hasta los dientes; detrás de ellas estaba la Gran Sacerdotisa, quien estaba furiosa por ver que dos probetas habían sido "violadas" por dos inferiores. No obstante, nadie contaba con las pequeñas cámaras de gas que en los días previos había instalado en los alrededores, las cuales empezaron a emitir grandes cantidades de gas cuando apreté el pequeño botón rojo de mi uniforme.

-¡Ven! -le dije a Lifa mientras agarraba un extremo de la cápsula y la arrastraba - ¡Por aquí!

Como pude, tecleé el código de seguridad que me daba acceso a la Sala de Cosechas. Entramos a la pieza de inmediato y cerramos las compuertas con otros códigos de acceso que solo yo conocía. Lifa, preocupada, me preguntó qué haríamos ahora; mi respuesta era más que evidente: Escapar en una de las naves-cuna que estaba en la Sala de Nuevas Vidas.

-¿P-pero cabremos los tres? -murmuró mientras entrábamos a dicha sala.

-Eso es lo que vamos a ver.

Corrimos inmediatamente hacia la entrada de la siguiente sala; tecleando el nuevo código de acceso que esta mañana le proporcioné al sistema, la compuerta se abrió y Lifa fue la primera en entrar arrastrando la cápsula. Cuando cerré las compuertas, me dirigí hacia una de las naves-cuna en donde la probeta y Lifa se habían acomodado. Para mi desgracia, solo dos podían entrar ahí, así que cerré la puerta de la nave y me fui hacia los controles para programar las salidas antes de meterme en otra nave-cuna.

La nave de Lifa y la probeta fue la primera en salir; la mía les siguió casi de inmediato con otras naves más. Los destinos de las naves-cuna fueron diferentes con la intención de despistar a la guardia de la Gran Sacerdotisa, así que contábamos con tiempo suficiente para llegar a nuestros destinos.

.-.-.-.

Sort:  

muy interesante @vickaboleyn, nuevamente me dejarás en suspenso jaja
Un abrazo!

¡Gracias, @sulemna! Y bueno, este relato es de un solo capítulo, pero igual y podría escribir una secuela... No sé, todavía lo estoy pensando.

Esta muy bien, sii continúa!!

Buena historia!

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