Donde habita el olvido

in #spanish4 years ago

Siempre me he preguntado, cómo sería ese lugar donde habita el olvido. Pero no me refiero al olvido metafórico, rosa y simplón al que le cantaba, por ejemplo Joaquín Sabina cada vez que rompía con su pareja o a ese mismo rincón, oscuro y solitario de nuestra habitación, en el que acostumbramos a refugiamos para lamernos las heridas cuando los demás seguimos el ejemplo. No, en realidad –y échenme a los leones si no están de acuerdo-, creo que ese olvido, visto de una manera objetiva, viene a convertirse en sinónimo de artificio, de inmadurez, incluso de egoísmo, si me apuran, que suele manifestarse cada vez que el destino nos suena las narices para limpiarnos los mocos con el pañuelo de nuestros errores. Pueden creerme, ese olvido, puestos a comparar, es como la huevina que se utiliza en los hospitales: sirve para hacer tortillas, claro que sí, pero no sabe ni alimenta igual que el huevo natural. El olvido al que me refiero, es un olvido superior, caótico y universal donde un oscuro dios o una oscura diosa o ambos a la vez, repartiéndose cielo y tierra o día y noche, sol y luna levantan pavorosos calvarios en la memoria de la gente. Es un verdadero drama, que sucede más a menudo de lo que pensamos y al que no solemos prestar atención, escondiendo la cabeza bajo tierra, como el avestruz, pensando que el peligro pasará de largo. Pero recuerden la parábola de la mujer adúltera y la piedra y si creen que estarán seguros eternamente, lancen la primera piedra si se atreven. Se lo están pensando, ¿verdad?. Quizás en estos momentos, piensen lo mismo que yo, intentando imaginar lo horroroso que sería ver que su identidad se disuelve en nada y poco menos, como los relojes de Dalí; que sus recuerdos se han convertido en esos huevos fritos sin plato, también de Dalí, que flotan en una espesa nada sin el soporte del aceite y la sartén. Pudiera darse el caso, no obstante también, de que puestos a comparar y dejándose llevar por el romanticismo de tiempos pasados, imaginen que una noche se van a dormir y un hada, pongamos por caso una del tipo siniestro, de perversas intenciones, con las alas del color contrario al de la piel de los caballos de Santiago y Lady Godiva, nocturna y alevosa, a falta de niños recién nacidos, como era la costumbre, por lo menos en la Irlanda de Yeats, decide secuestrar su sueño y su memoria y al despertar, tan sólo saben que no saben nada.
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Imaginen, o mejor dicho, intenten imaginar –les resultará difícil, por no decir espantoso-, sentir que han vuelto a nacer, que su mente está completamente en blanco, pero que a diferencia de un recién nacido, cuyo cerebro es un big-bang en expansión, no están en condiciones de procesar información y sí, por el contrario, prisioneros en un cuerpo que va la deriva y hace mucho tiempo que cruzó el umbral del palacio de la vejez. Infante en la senectud, sus ojos se abren a una habitación que ya no les es familiar, preguntándose –si es que dudosamente poseen ya esa cualidad-, quién es ese hombre o esa mujer que yace a su lado en la cama. Sentirán una caricia y una voz, que cargadas de cariño y conmiseración tal vez les suene familiar –tan familiar como un eco en la distancia-, susurrando en el oído palabras de amor que ya no significan nada. Sin sentido del pudor ni de la vergüenza, sentirán unas manos abatiéndose sobre su cuerpo desnudo, para ponerles unas prendas de vestir, de las que ya no podrán decir si les gustan o no, si están pasadas de moda, si les quedan amplias o ceñidas o si se sienten cómodos o incómodos con ellas. Ajenos al mundo de la emoción, sus gestos serán sólo un acto instintivo, que acrecentará aún más la duda y el sufrimiento de los que están a su alrededor. Bajo su condición santateresiana, viven pero no viven; mueren pero no mueren.
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Créanme: no exagero si les digo, rotunda y tajantemente, que existe un lugar donde realmente habita el olvido. Y que ese lugar, después de todo, tiene un nombre propio. Podría llamarse pánico o desesperación o cárcel o pozo sin fondo o abismo o soledad infinita...Pero su nombre, como el sueño de una noche de Dalí, es simplemente Alzheimer.
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Sort:  

Poéticamente contundente, igual que dicha enfermedad.
Sé que estarás pasando por momentos difíciles así que te mando desde aquí mis ánimos para lidiar con todo esto.
Yo lo viví de muy cerca con mi abuelo; estuve encargado de su cuidado hasta que falleció, prácticamente.

La verdad es que es muy duro. No es el caso de mi madre, pero sí que se basa en un caso real con una compañera que tuvo en el hospital. Era tremendo, desgarrador. Con mi madre y los ictus llevo ya lidiando tres años. Tres años en los que apenas tengo vida, pues me ocupo de ella. Ahora está en una residencia de rehabilitación, a ver si podemos conseguir que vaya recuperando algo la pierna izquierda para poder llevarla a casa. Pero es muy complicado y los recursos no abundan. La sanidad ya se sabe: llegando a ciertas edades, hay que buscarse la vida. Si lo viviste con tu abuelo, entonces entiendes bien lo que estoy pasando. Escribir, publicar y luchar día a día por mantenerse, aprovechando hasta como ahora, instantes del trabajo, es otra vía de escape, ya que no puedo viajar. Pero soy optimista, la vida también tiene sus bellezas y alegrías y al menos me queda la satisfacción de saber que estoy haciendo lo correcto. Muchas gracias y un fuerte abrazo.

Interesante la estructura y la manera plantear el mensaje de tu pos. Tus imágenes bastante inusuales pero completamente alusivas a la intriga del texto. Excelente.
Buen titulo @juancar347, es ciertamente el Alzheimer el creador de un lugar donde habita el olvido.

Muchas gracias, amiga rosibelsac por tan amable comentario. Las imágenes son cuadros de Salvador Dalí y creo que en parte, definen esa desintegración de la memoria que hace que una persona se vaya difuminando en sí misma, quizás como esos relojes a los que también termina afectando algo tan monstruoso como después de todo es el tiempo. Por eso decían los antiguos, que Cronos o Saturno era un padre hambriento que devoraba siempre a sus hijos. Gracias otra vez y un afectuoso saludo.

ohhhhhhhhhhh que manera de abordar el olvido y ese final me hizo decir un ¡oh dios es verdad! ese olvido no debe ser tan perturbador para el que lo sufre o el paciente ya que su mente esta en 0 el drama es terrible para los que en silencio y dolor ven que ante sus ojos se escapa la memoria de ese ser que es importante en nuestra vida,excelente trabajo señor Juan ,un abrazo

Es difícil decirlo, Mavel. Por la pequeña experiencia que tuve no hace mucho, no sé, parece que hay momentos en que algo o parte de esa memoria vuelve, pero imagínate lo terrible que es no poder expresarlo, no poder decir a esas personas amadas lo que sientes, que aunque fugaz, 'la luz' ha vuelto por un momento y que hay algo que incluso te roba la voz de ese pequeño momento. Es muy duro y también muy cruel.

pienso que están como en una etapa regresiva regresan a su niñez y luego se pierden, si como usted lo dicen hay momentos muy cortos que esa memoria guerrera toma el mando pero es muy terrible de vencer es triste

Cierto, Mavel, es muy triste.

Gran narración. Los hay que temen más ser conscientes del derrumbe saturnal que perderse en el olvido que habita en ese lugar con el el que acabas el texto. Yo no. Quizás dentro de alguna década me arrepienta de mis palabras.

No sé, amigo. Yo casi prefiero que me ocurra lo que a James Dean: meterme el morrazo con mi vapuleado Rover y tener un bonito o feo cadáver. En fin, sea lo que sea, el destino siempre nos estará esperando.

beautiful art.

Thanks

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