La casa del fin de los tiempos (Película): mi favorita del cine venezolano.

in spanish •  3 months ago 

Una película de suspenso con rasgos de terror.

El cine venezolano no está a la altura de sus semejantes sudamericanos. Argentina, Chile, Colombia, son países que han logrado hacer grandes producciones, con éxito internacional y han obtenido valiosos reconocimientos, como nominaciones a los premios Oscar y algunas estatuillas doradas, entre muchos otros galardones.

Películas como El secreto de sus ojos o Relatos salvajes, son trabajos muy bien elaborados: impensado, para mí, emular algo semejante en este país, cuya fijación cinematográfica sigue dos vertientes: los dramas violentos con tintes políticos que muestran la descomposición social; o los dramas históricos, también con tintes políticos. Más bien, en los últimos años, se han realizado algunas producciones de "comedia" como Papita, maní, tostón, pero se evidencia que se trata de un país que se encuentra en pañales, si se compara con otros países de la región, en lo que a cine se refiere. De allí que, cuando supe que la ópera prima del Director Alejandro Hidalgo iba a ser una película de terror, tuviera mis reservas. Sin embargo, por ver algo distinto, me senté a ver la cinta. La casa del fin de los tiempos cuenta la historia de Dulce (Ruddy Rodríguez) una madre de familia que vive en una casa muy antigua junto a su esposo, Juan José, y sus dos pequeños hijos, Leopoldo y Rodrigo. Como en cualquier cinta de terror, comienzan a suceder extraños fenómenos sobrenaturales. De pronto, vemos a una sangrante Dulce que recupera la conciencia y corre escaleras abajo para proteger a su familia de algo que los ataca. Pero al llegar al sótano, encuentra a su esposo apuñalo, y su hijo Leopoldo es raptado por la oscuridad, justo en frente de sus ojos. Cuando llega la policía y descubre las huellas de Dulce en el arma homicida, la mujer es arrestada y condenada a prisión. Tras treinta años de encarcelamiento, ya anciana, Dulce es liberada de la cárcel para terminar de cumplir su condena en arresto domiciliario, así que vuelve a habitar su casa. Allí, recibe las visitas de un joven sacerdote (Guillermo García) que quiere restaurar su fe en Dios.

Movido por su fe en la inocencia de la mujer, el Sacerdote comienza a investigar la historia de la casa, cuyo constructor desapareció de forma misteriosa, al igual que varios de sus habitantes posteriores. A partir de allí, son varios los elementos del género que se ven involucrados: sesiones oscuras con una médium, sombras, extrañas apariciones, desapariciones, visiones, muertes, recuerdos, doppelgängers, frases aparentemente inconexas; todo ello es mostrado mientras se va narrando la trama en dos líneas temporales: la de 1981 cuando Dulce fue condenada a prisión por el asesinato de su esposo y la del 2011, cuando Dulce, ya anciana, vuelve a casa. El espectador es arrastrado entonces, en una vorágine de misterio, hacia el desenlace de la historia, o mejor dicho, la explicación de los extrañísimos fenómenos que han ocurrido en esa casa.

Había pensado realizar un post explicando las genialidades que me hicieron admirar la película, sobre todo su guión, pero para ello debía revelar escenas claves de la trama, las cuales prefiero guardarme porque deseo que todos vean esta cinta y puedan apreciar un trabajo de una calidad superior a cualquier cosa que se haya realizado en el país. Alejandro Hidalgo se salió del margen, de lo esperado. No hizo una película de sicarios, barrios y drogas. No. Quiso escribir, producir y dirigir la primera película venezolana de terror (aunque más bien es suspenso) y logró, con un presupuesto modesto, una excelente cinta.

Lo primero que hice al verla fue aplaudir la propuesta y la realización y agradecer a Hidalgo la frescura de una historia diferente. Lo segundo fue pensar ¿Cómo habría sido esta película si hubiese contado con un presupuesto de nivel Hollywood?. Y esto mismo debió pensar más de uno, porque desde 2016 se habla de un remake para el público norteamericano, dirigido por el mismo Hidalgo. Tras casi una veintena de premios, un remake hecho en Corea del Sur, bajo la dirección de Lim Dae-woong y protagonizada por Yunjin Kim (la coreana de la popular serie de Tv Lost), una recaudación en taquilla de más de cuatro millones de dólares (lo que es bastante, tratándose de un país que no apoya su cine y en el que, sumado a eso, abunda la piratería) y un proyecto en puertas de una adaptación anglo, La casa del fin de los tiempos es para mí una cinta de al menos 7/10 puntos y la mejor película venezolana que se ha hecho hasta la fecha, recomendada para los amantes del cine de terror y suspenso.

Reseñado por @cristiancaicedo


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El cine venezolano si que tiene unas joyas, aunque esa en particular no me gustó tanto. Mi favorita es "Pelo malo"

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No he visto Pelo malo, pero ahora que la nombra, voy a buscarla. Saludos y gracias por leerme.