La esposa que ora

in spanish •  2 months ago  (edited)

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Mi esposa ora mucho. Para mi gusto, ora demasiado. Yo oro, pero no como ella; no con la frecuencia que ella lo hace. De hecho, suelo pensar que tengo una interpretación distinta del evangelio y una visión distinta de Dios. Pero le tengo mucho respeto a la oración de mi esposa.

Cuando estuve en Perú y comencé a trabajar, tuve un pequeño problema. Parece que no había calzado de mi talla. Pedí 44, pero los que me dieron se sentían un poco ajustados y no se les veía el número. Eran unas botas de seguridad, punta de hierro. Al segundo día yo andaba cojeando…

Le dije a mi esposa, por mensaje de texto, en facebook:

”Ora, porque estoy a punto de renunciar a un trabajo bueno por la razón más inesperada”

Al día siguiente, me pusieron a trabajar todo el día sentado, poniendo teflón a unas válvulas. Ese mismo día, por casualidad, conocí al hermano Hermógenes, un zapatero que me dijo que tenía más de treinta años siendo Testigo de Jehová. Tuvimos una larga conversación sobre temas bíblicos, pero se me ocurrió mencionarle el problema de las botas. Le sacó el hierro a las botas sin cobrarme (yo no tenía dinero para ese momento). Estuve trabajando sentado por tres días. En ese tiempo mis heridas en los pies sanaron.

Ese primer trabajo fue en una empresa que instalaba un sistema israelí de riego por goteo. Luego comencé a trabajar en un restaurante. Había una niña que vendía helados casi al frente del restaurante. Yo la veía todos los días. Cierto día, el dueño del restaurante me contó que la niña estaba en coma. La ingresaron con fiebre a una clínica y le colocaron una vacuna que la dejó sin reacción. Mala praxis. Los médicos le daban 5% de posibilidad de que despertara. Le dije a mi esposa:

“Ora por esta niña. No creo que sea casualidad que yo esté conociendo de esto”

Seguramente toda su familia oraba, pero podía ser de ayuda que alguien más sumara su oración. La niña despertó pocas semanas después.

Luego está mi regreso de Perú donde estuve ocho meses. Mi esposa me pedía permiso para orar por mi pronto regreso. Yo le decía que no, porque no veía qué iba a hacer yo aquí en Venezuela con la difícil coyuntura que atraviesa el país.

Al final, seguramente esa oración fue la que me trajo, y seguramente me libró de muchos males. Siempre fue injusto que la dejara sola con mis hijos. Pero hay que seguir orando, porque las batallas continúan. Todavía el camino está lleno de inciertos. Tal vez me toca aprender a orar como ella. Tal vez me toca orar como mi esposa que ora.


Créditos del texto: Amaponian Visitor (@amaponian)
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Mis tonterías

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Grazie signori!

Hermoso testimonio. También tengo mi visión de Dios y mantengo distancia de las religiones, o mejor dicho, de sus practicantes, pero sí sé del poder que tiene la oración, porque son muchas las veces que he estado en situaciones difíciles y he visto como se resuelven favorablemente para quienes han orado. El momento de oración y la sensación que provoca en el ánimo son muy agradables.
Saludos cordiales.

Un hermoso equilibrio, una ora el otro la ve orar, enamorado de la fe para orar, enamorado de la Rosa que ora. Las palabras tienen fuerza mi querido @amaponian y más cuando se envian al universo.

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El orar dia dia nos da una sensacion reconfortante de que tenemos ese apoyo, esa mano amiga que nunca nos abandona. Excelente escrito

Una gran reflexión en la creencia, soy de las que piensan que todo lo que sucede es por algo y muchas veces los seres humanos dudamos de ello, soy una firme creyente del destino y de la fé. Bravo por tu esposa que la conserva intacta y la cultiva. Estupendo aporte de reflexión, amigo @amaponian. Gracias por compartir!.

Que hermoso lo que cuentas acerca de la forma de orar de tu esposa, ella debe ser una mujer hermosa por dentro, además de por fuera, es más cada vez que la nombras le siento un afecto especial por esas virtudes que ella tiene. Eres un hombre muy afortunado y bendecido, seguro que su oración tiene mucho que ver. A veces la idea que tenemos de Dios no es la misma entre nosotros, pero creo que las personas nos hablan con su testimonio, es decir, con sus actos, acerca del Dios en que creen.
Saludos a tu esposa :D y a ti :-)