El nacimiento, tradición familiar.

in #writing3 years ago

Desde que tengo uso de razón y algunos vestigios de conciencia empezaban a rondar en mi mente recuerdo aquel gran nacimiento que religiosamente se lucia en la esquina de la casa de mi abuela, figuras delicadamente talladas representaban a Maria, Jose y el niño Jesus; a estas tres figuras principales las acompañaban pastores con sus respectivas ovejas, los reyes magos y un pequeño pueblo donde abundaban casitas a escalas y animales domésticos. Recuerdo ver a mis tíos sacando cajas, cartones y periódicos que se utilizarían para darle forma a aquella representación del sagrado pesebre, cajas se mezclaban con periódicos arrugados para hacer las montañas, cartones pintados con motivos de la época eran los encargados de simular el establo donde nació el niño Jesus, una gran manta verdosa la usaban como césped donde pastaban las ovejas, y a veces con aluminio se hacia un pequeño riachuelo donde figuras con tinajones iban a recolectar el agua. Muchos recuerdos se vienen a mi mente de aquellos grandes momentos, para un niño el ver a su familia unida armando el nacimiento era algo muy especial.

Los años fueron pasando y los niños que en ese momento éramos los reyes de la casa fuimos creciendo, la tradición había decaído un poco ya que, los regalos no tenían que amanecer necesariamente la mañana del 25 de diciembre, sin niños en la casa la tradición fue mermando, aun así el nacimiento un poco más reducido donde solo se mostraban las figuras principales siempre estaba en esa esquina de la casa, esa esquina de tantos recuerdos donde todos los 25 de diciembre adultos y niños abríamos un gran número de regalos, los envoltorios se mezclaban entre juguetes, zapatos, medias, y demás presentes, regalos muy especiales envueltos en grandes bolsas negras o de color verde solo identificados con los nombres de los que recibirían el presente eran los clásicos envoltorios de mi querida abuela, a veces coincidíamos tantos en la casa que los regalos se confundían y era normal que un hombre recibiera una blusa de mujer o que una niña le tocara algún pantalón o un juguete de niño, por esto la mirada atenta de la abuela siempre estaba allí presente para rectificar y decir de quien era cada regalo en caso de confusiones.

Hoy en día las cosas son muy distintas, muchos seres queridos no están con nosotros y por cuestiones de trabajo pocas veces podemos reunirnos en esa fecha tan especial, actualmente vivo en caracas y aunque el espacio es bastante pequeño comparado con aquella enorme esquina igual tenemos un pequeño pesebre, figuras más pequeñas y sencillas sin el realismo de aquellas que aun inundan mi memoria son las encargadas de dar vida al nacimiento. Normalmente mi madre es la que arma el pesebre, aunque siempre me gusto ese momento y estoy pendiente de ayudar en cualquier cosa nunca lo había armado yo solo, este año mi mama estaba un poco atrasada con las comidas y postres que comeríamos en la cena del 24 y me pidió que yo sacara las figuras y armara el nacimiento, debo confesar que me sorprendió un poco esta petición y estuve un poco renuente a hacerlo sin ayuda, pero como si fuera un niño desde la cocina mi madre me comento que si lo armaba tendría una ración especial de galleticas caseras, ante ese posible premio no me quedo más opción que atreverme a armar el pesebre. Los recuerdos volvieron a mi mente y parecía ver allí a mis tíos sacando aquellas enormes cajas y cartones, esta vez fueron solo dos pequeñas cajitas con las que simule una montaña, y papel corrugado que hizo las veces de piso y grama, nada que ver con aquel espectacular y gran nacimiento pero lo importante es mantener la tradición dentro de la familia, aun no pierdo la esperanza de volver a ver aquella esquina de la casa llena de regalos con los niños de la próxima generación disfrutando de ese momento tan especial.

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