Las 12 Tareas de Heracles
Vamos a verlo…
Hijo de Zeus y Alcmena, una reina mortal que se encontraba casada con Anfitrión, recibió al nacer el nombre de Alceo, hasta su adultez cuando el Dios Apolo le impuso el nombre de Heracles para hacer saber su condición de servidor de la Diosa Hera, esposa legítima de Zeus. La mayoría de las historias que se narran acerca de la vida de Heracles, cuentan el odio que sentía Hera hacia él, dado que representaba una infidelidad más por parte de Zeus. Se dice que en múltiples ocasiones, la diosa atentó contra la vida del héroe, e incluso quiso evitar su nacimiento, fracasando en todos sus intentos.
Se dice que cuando Heracles creció, Hera vertió en su copa un veneno que lo enloqueció haciéndolo matar a su mujer y a sus hijos confundi´éndoloss con enemigos. Al recobrar su estado normal y tomar conciencia de lo que abía hecho se sintió profundamente arrepentido y se dispuso partir a tierras lejanas, y vivir en soledad. Al hallarlo Ificles –su hermano gemelo, hijo de Anfitrión– lo convenció de visitar a la Síbila Délfica (una profetiza inspirada por Apolo) quien le diría la forma de expiar sus crímenes. Ésta le indicó que debía acudir ante el rey Euristeo –primo de los gemelos– para que le asignara una serie de tareas con las que podría recibir el perdón.
1. Matar al León de Nemea y Despojarlo de su Piel
A pesar de la extraordinaria fuerza que poseía, no era una tarea fácil. El león de Nemea era un monstruo despiadado que aterrorizaba a la ciudad y era conocido por su piel impenetrable. Cuando Heracles se encontró con la bestia empleó todo tipo de instrumento para matarla, pero cada uno resultó inútil. Su ingenio no se hizo esperar. Taponando una de las entradas de la cueva del león lo acorraló hasta que entrara y allí lo estranguló, cumpliendo así con una parte del primer reto. Ahora necesitaba despojar al animal de su piel, con lo cual luchó durante horas hasta que Atenea, diosa de la sabiduría, presentándose como una anciana bruja, le aconsejó usar las garras del león para poder cortar la piel del monstruo y así concluyera su primer trabajo.
La piel del león de Nemea sirvió de armadura a Heracles durante el resto de sus aventuras.
2. Matar a la Hidra de Lerna
Criada por Hera en el lago de Lerna, para custodiar una entrada al inframundo, se encontraba la hidra, una despiadada serpiente policéfala, cuya piel estaba recubierta por bronce. Este monstruo despedía aliento tóxico y cada vez que perdía una cabeza se regeneraban dos, lo que la hacía parecer temible e inmortal. Heracles acudió hasta el refugio de la hidra acompañado de su sobrino Yolao, disparó flechas encendidas en llamas para obligarla a salir y la enfrentó con su espada cortándole varias de sus cabezas, pero al ver que se regeneraban Yolao tuvo la idea de quemar los cuellos de la hidra para evitar que surgieran nuevas cabezas.
Actuando así vencieron la hidra, y la enterraron bajo una gran roca completando así su segundo trabajo. El semidios usó la sangre venenosa de la hidra para mojar la punta de sus flechas y que le sirvieran en el resto de sus difíciles tareas. Pero Hera, con toda intención de perjudicar a Heracles, informó a Euristeo que había sido Yolao quien diera con la solución para vencer a la bestia por lo que el rey invalidó el trabajo.
3. Capturar a la Cierva de Cerinea
La cierva de Cerinea era un animal muy veloz que se encontraba consagrado a la diosa de la caza, Artemisa, ya que fue el único animal que escapó y que ésta no pudo enganchar a su carro. Tenía cornamenta de oro, pezuñas de bronce y su sangre era tan venenosa que podía matar a un Dios. Heracles la persiguió día y noche durante todo un año sin poder capturarla hasta que un día, mientras ésta bebía agua, le atravesó dos patas con flechas que solo traspasaron piel, tendón y hueso, con lo que la inmovilizó y al fin logró capturarla.
4. Capturar al Jabalí de Erimanto
Esta criatura se alimentaba de hombres y tenía el poder de crear terremotos según su voluntad, y una fuerza de tal magnitud que le permitía arrancar árboles con sólo usar sus colmillos, por lo que los habitantes de Erimanto vivían aterrorizados. Cuando Heracles lo encontró, lo persiguió durante horas, hasta acorralarlo para luego de saltar sobre su lomo, encadenarlo y llevarlo sobre sus hombros ante Euristeo.
5. Limpiar los Establos de Augías en un solo Día
Con la intención de humillar a Heracles, Euristeo le encomendó limpiar un establo donde se encontraban los animales del rey de la Élide, Augías. Como nunca antes había sido aseado, la cantidad de excrementos acumulados eran imposibles de limpiar en un día, y la fuerza no le serviría de nada en esta empresa. Pero haciendo uso de su ingenio desvió el cauce de los ríos Alfeo y Peneo, cuyas aguas arrastraron toda la suciedad del establo y con esto completó su quinta tarea.
6. Matar a los Pájaros del Estínfalo
Alrededor del lago Estínfalo rondaban aves, cuyo pico, alas y garras eran de bronce, que muchas veces atacaban a la población o al ganado, pues eran carnívoros; además de que su excremento era venenoso y arruinaban las plantaciones. Cuando Heracles llegó al lugar disparó flechas hacia las aves logrando exterminarlas pero eran demasiadas y ni sus flechas ni su fuerza le ayudaría a completar la tarea. Fue entonces cuando Atenea le entregó un cascabel de bronce para tocarlo en la cima de una colina elevada, con lo que los pájaros se asustarían y huirían del lugar. Cuando Heracles regresó a Euristeo, éste se encontraba refugiado pues muchas aves habían volado hasta su palacio. Heracles hizo sonar su cascabel y las aves se fueron.
7. Capturar al Toro de Creta
Viendo Euristeo que Heracles podría completar todos los retos, lo envió a Creta en busca del Toro del rey Minos, quien el otorgó el permiso al éroe de llevarse al toro puesto que estaba causando caos en la ciudad. Heracles subió al lomo del animal y lo condujo hasta Micenas. En cuando Euristeo vio al hermoso animal quiso sacrificarlo en honor a Hera, pero ésta lo rechazó puesto que significaba la gloria de su enemigo, por lo que fue dejado en libertad.
8. Robar las Yeguas de Diomedes
Diomedes era un gigante que poseía cuatro animales carnívoros que mantenía encadenados, y los alimentaba de carne humana. Heracles partió con un ejército de voluntarios a cumplir su octava labor. Mientras luchaba contra el gigante, uno de sus partidarios apartó el carro al que los animales permanecían atados pero éstos se soltaron y lo devoraron. Luego de que Heracles matara a Diomedes les dio de comer su carne a los equinos con lo cual se volvieron sumamente dóciles, y al partir a Micenas se las entregó a Euristeo quien se las ofreció a Hera.
9. Robar el Cinturón de Hipólita
Del noveno desafío se conocen dos versiones, les narraré la más corta. Al enterarse Hipólita de la llegada de Heracles le prometió entregarle el cinturón, pero Hera disfrazada de amazonas hizo creer que la reina había sido secuestrada, por lo que las amazonas atacaron la nave. Esto hizo pensar a Heracles que todo había sido un motín, por lo que furioso asesinó a Hipólita y le quitó el cinturón.
10. Robar el Ganado de Gerión
Euristeo siguió encargándole trabajos cada vez más difíciles. El décimo consistía en que le llevase los toros del gigante Gerión, que se encontraba en una isla ubicada en los confines del mundo. Por si fuera poco, Gerión contaba con la ayuda de un temible pastor, Euritión, y de Orto, un perro de dos cabezas y cola de serpiente. Gracias a la ayuda de Helios, Heracles logró llegar, pues éste le dio la copa que usaba para poder cruzar el mar cada noche de oeste a este. Cuando llegó a la isla terminó con la vida de Euritión y Orto, sin mucho problema, pero la batalla con el gigante de tres cuerpos, Gerión, fue larga hasta que logró acabar con él gracias a una flecha. Llevó parte de los toros hasta Euristeo en la copa de Helios.
11. Robar las Manzanas del Jardín de las Hespérides
Los árboles que crecían en el jardín de las ninfas Hespérides daban manzanas de oro que, según se creía, otorgaban juventud eterna a los dioses. Vigilado por las ninfas y una serpiente, se encontraba en un lugar que nadie conocía. Heracles capturó al dios marino que cambiaba de forma, Halios Geron, y éste le informó de cómo llegar al lugar. Una vez allí engañó a Atlas, padre de las ninfas, ofreciéndose a sostener el cielo en su lugar mientras él titán iba por las manzanas. Al regresar, Atlas no quería volver a su castigo así que dijo a Heracles que él llevaría las manzanas a Euristeo. Heracles volvió a engañarlo, le dijo que estaba bien, pero le pidió que sostuviera el cielo un momento para acomodarse su capa a lo cual Atlas no puso objeción. Heracles tomó las manzanas y se fue.
12. Capturar a Cerbero y Sacarlo del Infierno
Como última tarea, Euristeo le encomendó capturar a Cerbero, el perro del inframundo, cuyo dueño era el dios Hades. Contando con la ayuda de Atenea y Hermes, quienes le ayudarían a entrar y salir de su destino, Heracles partió hacia infierno. Una vez allí, encontró al dios Hades y disparó una flecha hacia él sacándolo de combate, luego luchó violentamente contra Cerbero, logró capturarlo y lo arrastró al exterior.