Mi querida amiga, lamentablemente en estos tiempos estamos minados de un discurso violento y soez que se ha arraigado en nuestros jóvenes como una forma natural de expresarse. Coincido plenamente contigo en que es tarea de padres y maestros revertir estas conductas, haciendo llamados de atención y orientando al bien decir desde nuestros propios espacios. Debemos volver a darle valor a las buenas palabras y procurar que la riqueza de nuestra lengua se manifieste por encima de los antivalores que se han multiplicado. Excelente reflexión, @inspiracion. Un abrazo.
Sí, exactamente así es. Nos queda dar el ejemplo y educar desde nuestros espacios como bien dices. Muchas gracias por tu visita y tus palabras querida amiga. Un abrazo :D