CRÍTICA DE PELÍCULA: "Mentes Poderosas" (2018)
Sinopsis: En un mundo apocalíptico, donde una pandemia mata a la mayoría de los niños y adolescentes de América, algunos sobrevivientes desarrollan poderes sobrenaturales. Ellos entonces son sacados por el gobierno de sus familias y enviados a campos de custodia.
Las adaptaciones cinematográficas basadas en libros infanto-juveniles se han convertido en una verdadera fiebre a lo largo de los últimos años. Siendo ambientadas en futuros distópicos -donde la esperanza parece no más existir- y teniendo como protagonistas personajes relativamente confusos consigo mismos (pero al mismo tiempo descubriendo sus almas de héroes), ellos se juntan a sus iguales y luchan contra algún tipo de sistema. Mentes Poderosas intenta repetir la fórmula... Pero falla miserablemente.
El guión se enfoca en una adolescente llamada Ruby. Ella es una de las sobrevivientes y con una ayuda inesperada logra escapar de la unidad especial del gobierno (donde se encuentran otros niños con habilidades especiales que son divididas por colores y mantenidas en cautiverio para "estudios científicos") y desde entonces, su vida cambia para siempre. En medio del camino, ella conoce a otros iguales a ella y se une al grupo, en busca de la verdad detrás del misterio en el que todos ellos forman parte.
En su total falta de originalidad, los guionistas logran la proeza de no insertar ningún único elemento nuevo a la trama (es todo copiado de alguna otra película) que se construye a base de todos los clichés posibles e imaginables que rodean ese tema (en algunos momentos , hacen incluso cuestión de repetir algunas escenas ya vistas en otras películas del mismo seguimiento). Confieso que me sorprendió ver que la proyección logró superar los 90 minutos con tanta falta de material y diálogos tan superficiales.
En todo caso, en esta película es poco (incluso, la forma en que termina ... causando una falsa sensación de "rebelión" que en ningún momento se profundiza a lo largo de la construcción argumentativa de la historia). No hay ningún factor que alimente una posible complejidad en la trama, mucho menos explicaciones que satisfagan los acontecimientos que siguen. Las cosas sólo "suceden", como si el público simplemente tuviera que aceptar lo que está en la pantalla sin sentir la necesidad de cuestionar algo.
Los personajes, sin excepción, son completamente aburridos y fuertemente mal construidos. No hay química entre ninguno de ellos, todos tienen sus poderes mínimamente explotados, la actuación del elenco es pífia (con destaque para la propia protagonista, interpretada por Amandla Stenberg) y las situaciones a las que se someten son - en su mayoría - simplonas demasiado para una película afirma tiene una premisa que se juzga ambiciosa desde sus minutos iniciales o igualmente nonsense cuando intentan forzar la barra en la creación de dilemas innecesarios (incluyendo una novela totalmente sin razón de existir).
Excepto por un momento que forma parte del tercer acto (una escena de acción bien ejecutada que desto de todo el resultado presentado hasta entonces), la película tiene un ritmo extremadamente lento y visualmente débil para la temática que se propone. Los "diferentes" son cazados por villanos caricatos y totalmente predecibles (y algunos de ellos prácticamente apenas aparecen en la rama). Es increíble lo mucho que se van al ridículo. Pero con un guión tan perezoso, eso es algo más de lo esperado.
Tal vez, la conducción muy apresurada (y llena de errores consistentes y puntuales!) Con la que la directora Jennifer Yuh Nelson resolvió trabajar sea la mayor culpable por la falta de solidez del proyecto. Sin embargo, la inaptitud presente en el material original (libro escrito por Alexandra Bracken que ya tuve la oportunidad de leer) y su adaptación precaria en forma de guión ciertamente pesan bastante para el fracaso de esa película que sigue caliente hasta en sus momentos más agitados .
En lo que se refiere a la calidad técnica, Mentes Poderosas puede ser aún peor. (No hay distopía alguna en el futuro presentado en la pantalla), un montón de edición de escenas trabajadas de formas equivocadas (y varias de ellas sin conexión con la propia trama), efectos especiales risibles y una banda sonora casi totalmente inapropiada. Al final, el único sentimiento dejado por la película (que ni siquiera puede ser bien intencionado) es la frustración relacionada con la pérdida de tiempo.