¡Ay, mis abuelos! (Primera parte)
La lectura de este libro de Anne Ancelin abre la conciencia sobre lo que son las constelaciones familiares (un tema que me apasiona) y lo que se encuentra o puede resolver en las historias familiares. Para comprender las funciones de un grupo, es importante saber quien y cómo está ligado por la lealtad, así como también es necesario saber que sentido le da cada cual a la lealtad, ya que es diferente de acuerdo a cada individuo y su historia familiar. En este sentido, comparto algunas notas.
Este libro resume como la incursión de lo transgeneracional y del genosociograma se puede detectar las repeticiones familiares, para pararlas si es necesario y para reparar y trascender los daños y los no-dichos. La identidad se forja a partir de la historia propia de cada cual, tanto de la historia familiar como de su propia historia, ambas conectadas con el contexto histórico. Vivimos en periodo de transformaciones radicales de nuestro medio y de nuestro modo de pensar, de nuestro marco de vida como de su contexto. Según Toffler: un estrés, una especie de “choque del futuro”.
La vida de cada uno de nosotros es una novela, vivimos presos de una invisible tela de araña donde somos uno de los maestro de obra. Si aprendiéramos a comprender, a entender, a ver estas repeticiones y coincidencias, la existencia de cada uno se volvería más clara, más sensible a lo que somos y a lo que deberíamos ser. Podemos reconquistar nuestra libertad y salir de la repetición, entendiendo lo que sucede, captando estos hilos en su contexto y en su complejidad.
Estos nexos complejos pueden ser vistos, sentidos o presentidos, por lo menos parcialmente y generalmente no se habla de ello. Se viven en lo indecible, lo impensado, lo no-dicho o lo secreto. Que nuestra vida sea la expresión de nuestro ser profundo es parte de la labor de la psicoterapia y de la formación. Después de haberse descubierto y comprendido a sí mismo, el psicoterapeuta puede entender, percibir, ver, casi adivinar lo que apenas está expresado. Se puede manifestar en dolor, enfermedad, silencio, lenguaje del cuerpo, fracaso, acto fallido, repetición, desgracias, y dificultades esenciales de su cliente.
Freud, a partir de su problemática y sus propios sufrimientos, angustias e interrogaciones, descubrió este otro escenario este “agujero negro” que cada persona lleva en sí, su “no-dicho” o no expresado, este vacío este agujero negro vinculados a otros, así como el entorno inter e intra- psíquico, el contexto, es lo que nos forja, nos construye tanto que nos lleva a ciegas hacia lo agradable o lo trágico, o incluso a veces, nos juega malas pasadas.
Mientras Freud hablaba de “alma colectiva”, Jung hablaba de “inconsciente colectivo” y según él es el inconsciente colectivo lo que nos trabaja el consciente transmitidos de generación en generación, en la sociedad, y que acumula la experiencia de lo humano; es innato y por lo tanto existe.
Un aspecto fundamental a tomar en cuenta es ubicarnos de donde venimos, el árbol. El genosociograma se deriva de genealogía (árbol genealógico) y de sociograma (representación de los vínculos, relaciones) es decir del árbol genealógico con sus hechos señalados, los acontecimientos importantes y puesta de manifiesto gráficamente de los lazos afectivos.
El genosociograma: es una representación del árbol genealógico comentado (genograma) con una puesta de manifiesto, por flechas sociométricas, de los diferentes tipos de relaciones del sujeto, con relación a su entorno y a los lazos entre los diferentes personajes:
- De la copresencia - de la cohabitación - de la coacción - de los triángulos -de la exclusiones - quien vive con quien bajo el mismo techo - quien cría a los hijos de quien – quien huye y a donde - quien llega (nacimiento, traslado) en el momento que otro se va - quien sustituye a quien en la familia - como se hace las reparticiones después de una muerte (herencia, donaciones) - los favorecidos - los no favorecidos - las injusticias – las repeticiones.
El genosociograma se pone de manifiesto lo dicho y no-dicho los lazos y relaciones socio-afectivas presentes y pasadas. Se trabaja la comunicación no verbal y lo expresado , los “agujeros” y los “olvidos”, las rupturas, las roturas, las “fracturas del alma”, las sincronías y coincidencias de fechas de nacimiento, muerte, boda, separación, accidentes, aparición de enfermedades, fracasos en exámenes , los acercamientos, las fechas aniversarios o importantes del mundo personal del sujeto, de su mundo familiar (su “átomo social”) y de su entorno socio económico, la realidad personal psicológica, para que la persona comprenda mejor su vida y pueda darle sentido.