El perro sabio
Cierto día pasó un perro sabio por una comunidad de gatos. Cuando estuvo a unos pasos de ellos le sorprendió la indiferencia con lo que lo miraron. Y tal era su sorpresa que no pudo menos que detenerse a mirarlos extrañado.
Y mientras los observaba se levantó un gato pingue y craso que inspiraba respeto y veneración, y dirigiéndose a sus sectarios, les dijo:
Rezad, hermanos fieles; la verdad os digo que oráis con fervor vuestros ruegos serán escuchados y el cielo os lloverá ratas en el acto.
Cuando el perro sabio hubo oído aquel elocuente sermón, se rió ellos y se retiró, repitiendo en sus adentros esta moraleja: ¡Qué necios son esos gatos! Qué estúpido es su entendimiento que no alcanza a comprender lo que hay en los libros!
¿No fue acaso escrito, o no he leído y mis abuelos me contaron a la vez, que lo que los cielos llueven, en compensación de las plegarias y de las oraciones, son huesos y no ratas?