Tu tomaste tu decisiones, mientras yo tome las mías…

in #spanish2 years ago

Las cosas más sencillas de la vida, marcan la pauta para que seamos lo que hoy en día somos. Desde el alba, hasta el ocaso, cada situación del día enmarca nuestro rumbo y aunque muchas veces tratamos de planificar nuestra agenda, por una u otra cuestión, algo siempre trata de movernos de nuestra zona de confort.

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Tratando de entender el comportamiento humano en base a estas interrogantes, me estuve planteando ser más objetivo y selectivo con las relaciones personales, cada una de ellas representa en nuestra vida un momento que marca, sea un antes o un después, lo que a la postre nos desenvuelve como individuos. Hoy quisiera hacer de esta publicación, un ejercicio en el cual, podamos debatir las pequeñas cosas, esas que marcan la vida de nosotros y las personas que nos rodean.

Desde entregar un buenos días, acompañado de una sonrisa a donde llegamos, como las palabras que a veces usamos y son mal interpretadas, sea porque no se tuvo el tacto o la persona receptora del mensaje, lo entiende a su mejor disposición, ¡claro está! No siempre suele ser así, pero como es un ejercicio mental, descubramos que pudo haber salido mal y enfrentemos el caso como un efecto mariposa (Recuerdan la película) ese efecto de lo que fue, lo que pudo ser y lo que siendo no fue. Espero te sientas a gusto con las siguientes líneas y me dejes tus dudas razonables referente al caso. Toma asiento, agarra tu bebida y disfruta estas líneas…


Relaciones afectivas, nocivas, viciosas o simplemente relaciones ocasionales que no deparan futuro.


A veces tomas la decisión correcta, a veces haces que la decisión sea correcta...
Phil McGraw


Ana y Alejandro, 2 jóvenes que entre si los separan varios años (6), ella con 19 y el con 25, están saliendo avante de relaciones que sintieron que fueron espirales, (tiempos buenos, regulares y malos), ella madre de un pequeño de escasos 3 años, el padre de un trío que van desde los 6 a los 3, ambos lucharon por lo que creyeron eran sus metas y estas metas los llevaron a cruzar caminos. Comienzan una relación que se baso en mucha comunicación, a veces transparente y otras con lagunas que trataban de mantener bajo perfil ya que consideraban que eran pasados que no venían al caso.

La relación se torno muy placida para ambos, el amor creció exponencialmente y todo marcaba un camino muy especial en su vida de pareja. Formaron un hogar juntos, aunque solo con el hijo de ella bajo su mismo techo, el por su parte hacia participe de su vida a sus 3 hijos y ella era muy bien dada con el trato para con ellos. Una relación que se veía muy bien aspectada, el apoyo fue creciendo mutuamente y su progreso se vio en franco ascenso. Pero había algo que ambos desconocían de cada uno, el carácter de ser dos seres que les gustaba y vivían de ser la parte que tomara la batuta a la hora de resolver problemas personales, el trataba de no sobrecargarla de problemas a ella y ella por notar que él no le contaba sus problemas, evitaba decirle los propios (puede que como venganza) o por no querer de igual forma, sobrecargarlo de más problemas.

Los meses fueron pasando, la relación se mantenía ya en un estado de calma, no eran ya los primeros de lujuria y camaradería, eran más bien, rutinarios, monótonos y en ocasiones empáticos. Un día entre conversaciones, salió a relucir el tema de la confianza y el apoyo que se daban, ella fue la primera en descargar su impotencia contra él, por el hecho de él no confiarle sus problemas, el por el contrario se escudriño en hacerse el fuerte y poder resolver todo, sin tener que mitigar su santuario, ósea su hogar, el es de los que piensa que los problemas los solucionas fuera del hogar y que en el hogar solo debe reinar la paz y el regocijo de estar entre seres queridos. Ella muy a la nueva era, cree mucho en que lo que él puede hacer, ella también puede lograrlo. Una diatriba en la que ambos nunca llegaron a encontrar un punto medio y desde esa conversación, las bases de esa relación a ciencia cierta, comenzaron a desmoronarse.

Pasaron los meses y ya cada quien se enfocaba en resolver las cosas solos, él por sus hijos (los 4 ahora), ella en resolver los pormenores de la casa y de su hijo, fue así como llego la indiferencia y las noches que eran amenas, ya eran noches más comunes y corrientes. Solían reír cuando estaban frente a otros, llegaban juntos a lugares y reuniones como la pareja perfecta, pero solo era una apariencia.
La segunda conversación en términos reclamativos, marco el principio del fin.

Ella lo tildo de egoísta y el solo asumía que era su deber como hombre resolver los pormenores, ella no le quedo otra opción que pedir un cese de la relación, hasta ver si era lo que querían o no.

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El acepto, no por orgullo, sino por el amor que le tenía y ya no la veía feliz a su lado. La separación fue tortuosa para ambos las primeras semanas, tanto así que se frecuentaban los fines de semana, con excusas diversas de lado y lado, para el verla o ella pedirle que se quedara en casa. La relación se torno más amena, la distancia los hizo extrañarse y contar más el uno con el otro. Pasaron los días y parecía que volvía a florecer esa flor que tanto regaron y que con el inclemente ambiente se estaba marchitando, todo parecía que volvía a ser como en un principio fue.

El por temor a fallar trato de extender su vuelta a casa, ella por el contrario, buscaba que él fuera más conversador a la hora de resolver las dudas o problemas que pudiesen existir, fueron mejorando los aspectos y el volvió a casa. Pero ya las cosas no eran igual, era ella la que ahora buscaba resolver todo por su cuenta y lo que tanto profesaba sobre contar con el otro, ya ella lo había olvidado.

El sintió que ya no era lo mismo y con el dolor de su alma le informo que debía marcharse ya que no era lo que un día fue, ella respeto su decisión y ambos quedaron como amigos, se extrañaban, se llamaban a diario, se buscaban los fines de semana, pero ya no era por amor, era solo por la pasión que ambos se entregaban y era el vinculo que ahora los unía. El puso kilómetros de distancia de por medio y comenzó una nueva relación, para tratar de olvidar el amor que aun sentía por Ana. Ella comenzó una relación también en pro de buscar su felicidad y olvidar el amor que aun guardaba por Alejandro.

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Pero de nada sirvió, ella hoy está casada y lo extraña, el sigue pensándola y amándola, pero sabiendo que está feliz donde esta (O eso es lo que desea creer) ellos ahora evitan contacto para no reabrir heridas, heridas que nacieron por no saber confiar más en el otro, por creerse lo suficientemente capaz de resolver y así evitar sobrecargar al otro, o porque simplemente no era su destino estar juntos.

¿Algún día se volverán a ver?

No sabría decirlo, pero que hubiera pasado si la carga de los problemas la hubieran compartido, que hubiera pasado si el orgullo no hubiera jugado en contra de los sentimientos, donde estarían si hubieran hecho borrón y cuenta nueva. Pudo más el querer el bien para el otro...



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