Las Chicas Superpoderosas: La Película
En el 2002, durante los años dorados de Cartoon Network y donde la programación estaba regida por series como El Laboratorio de Dexter, Johnny Bravo, Samurai Jack y Las Chicas Superpoderosas; se estrenó una película de la última, buscando ser una precuela a lo que acontece durante la serie original, donde se nos narra la creación de estas tres niñas con superpoderes y su consagración como heroínas de la ciudad de Saltadilla. La película representó un fracaso de taquilla en su momento, pues se estrenó en salas de cine, y supuso perdidas millonarias para Warner Bros; pero aún así, afirmar que es una mala película sería un error; pues si bien a simple vista parece ser un capricho de Craig McCracken (creador de la serie y uno de los animadores más importantes para Cartoon Network), resulta ser una muy buena expansión de Las Chicas Superpoderosas como producto transmedia, pudiendo funcionar muy bien como película por sí sola y como una buena aproximación a la serie y la historia para cualquiera ajeno a ella.
Como es característica de McCracken (y es notable en la serie original y otros de sus trabajos), el aspecto visual de la película está de lo mejor logrado; haciendo buen uso del lenguaje cinematográfico, los colores, la acción y el montaje. La historia es entretenida y nos muestra una buena transición entre el estatus social inicial de Bombón, Burbuja y Bellota hasta la forma en que se les conoce en su respectivo universo. El humor no se siente para nada forzado y los escritores saben muy bien como alternar momentos serios y de emoción con situaciones relajadas y alegres.
La película de Las Chicas Superpoderosas funciona muy bien en sí y sabe aprovechar los elementos que tiene a su alcance. Pero algo que podría restarle puntos y que tal vez fue la causa de su fracaso en cines es que su historia y duración (70 minutos) no son apropiadas para ese formato. La duración es muy corta y la historia transcurre demasiado rápido, siendo algo que uno no esperaría ver en una sala de cine y que se adapta más al formato de película para televisión, que es lo normal en cuanto a largometrajes que buscan expandir series animadas. En realidad, ese vendría siendo su único fallo, pues la película es entretenida, de cierta manera compleja y con un gran acabado audiovisual. Los responsables del reboot de 2016 de Las Chias Superpoderosas deberían de haber aprendido un poco con ella.