El secreto que siempre guardare del Charles Gaulle.

in #spanish4 years ago (edited)
Mi pasión es viajar conocer y disfrutar, pero dentro de esos viajes lo que más me encanta es comprar libros y abrir mis conocimientos, tengo más de cuatro horas en el Charles de Gaulle, (aeropuerto de París) entonces decidí caminar y encontrar un buen título que llame mi atención, entre el caos ecléctico de lenguas distintas e infinidades de caras exóticas mis pensamientos comenzaron a trabajar pensando ¿Que ocultan? ¿Qué esconden? podría pasar más tiempo aquí y sacaría una historia, tantas expresiones vacías, tantas caras huecas, tantas jovencitas solas, tanto que mirar y tanto que callar.

Mis pensamientos se dispersan cuando un hombre atractivo sigue mis pasos hacia la librería o al menos eso era lo que yo sentía, paso a mi lado dejando un aroma masculino único, ¡Que hermoso caballero! llevaba en su mano un maletín de cuero color tabaco, un negro abrigo que llevaba en su mano, pude observar un fino pantalón de gabardina ¿Cuál será su destino?

Sin darme cuenta y no sé porque razón le seguí, observaba cómo miraba los mostradores de los libros, seguramente le espera unas cuantas horas dentro del aeropuerto.

-Vous besoin de quelque chose?

Una joven mujer se acerca, al parecer es la que se ocupa de la tienda, hermosa sonrisa y una mirada muy seductora. Él como todo un caballero niega con la cabeza y le agradeció en francés su atención, pero mi extrañeza aumenta sostiene en sus manos el Die Zeit ¿Será alemán, o suizo? Me acerco un poco más con ganas de preguntárselo y resolver ese pequeño enigma, pero me detengo a tiempo.

Suelta el periódico y sigue caminando dentro de la librería, mis ojos siguen observando, tiene un caminar elegante se ve un poco mayor debe de tener unos 45 años, tiene seguridad, podría oler su poder, su carácter, es el hombre que sabe lo que quiere. Fantaseo a su espalda, quisiera acercarme más para que su aroma me atrape completamente pero siento temor note que lo estoy observando.

Toma un libro en la mano, le ha llamado mucho la tensión, me gustaría saber que va a leer y muy consciente de lo que hago me acerco al mostrador, logro mirar la portada del libro... ¡vaya, ese libro es una mierda! ¿Se lo digo? Sería una buena manera de comenzar una conversación, muerdos mis labios indecisa... no, no, mejor no, no hablo alemán, mi inglés es fatal y mi poco francés es nulo.

Me acerco un poco más, quiero que note mi presencia, entonces tomo la excusa de que voy agarrar un libro y estiro mi mano sobre la de él, tomó el último de Jo Nesbo, ya lo he leído pero que importa solo quiero llamar su atención, lo roso con mi cuerpo y trato de pedirle una disculpa en inglés...Diossss mío, se me hace agua la boca, esa mezcla de perfume, cierro mis ojos y suspiro para atrapar su aroma, voltea a mirarme ¡Qué ojos tan hermoso! azules como el cielo, nuestras miradas quedaron atrapadas sin decir ni una palabra.

Rompiendo el silencio, tomó el libro de sus manos -Ese libro es una mierda, te recomiendo este, entregándole el de Nesbo.

Él se quedó mirándome con el ceño fruncido y una sonrisa, trato de marcharme pero me detiene.

-Y tú, ¿qué vas a leer?

Sin quitar mi mirada de la suya abro mi mochila y saco un libro, lo último que estoy leyendo Almost Perfect People, de Michael Booth. Su carcajada abrió mis ojos e hizo mi cuerpo erizar, enseguida pensé ¿Se está burlando de mí?

-No te creas todo lo que dicen de los Suecos, no somos tan fríos, ni tan maleducados como nos pinta, me habla con una voz tan ronca, todo varonil.

Mis pensamientos me invaden ¿así que es sueco? mi piel comenzó a erizarse y seguí sumergida en mis pensamientos -voy a tumbarte sobre el mostrador de best-sellers del Relay y follarte hasta que no puedas más.

Me sacas de mis pensamientos con el chasquido de sus dedos, diciendo -Voy a demostrarte que no todo lo que dicen de nosotros los suecos es cierto, ¿me aceptas un café?

Mi pícara sonrisa, le demuestra que si quiero y acepto salir con él por un café, toma mi recomendación y se lleva el libro de Nesbo y un paquete de caramelo de mentas.

Nos sentamos en una cafetería cercana a la librería, Starbucks para ser más específicos él pidió un expreso y yo un cappuccino doble nata.

-Mucho gusto, soy Elías.

-Hola Elías, le saludó estrechando mi mano, seguramente no tendré oportunidad de tocarlo, él lo duda una milésima de segundo y toma mi mano, una mano suave y sutil se nota que es un caballero que cuida de su presencia... -Soy Amelia. ¿Eres Sueco?

-Sí, de Göteborg, y tú ¿española?

-Sí, de Madrid.

-¿A qué te dedicas? a parte de recomendar libros.

Me sonrojo un poco, siento calientes mis orejas y creo que si sigo así pronto lo podrá notar, le respondo lo más rápido que puedo para evitar note mi piel cambiar de color.

-Por ahora solo a viajar, él guarda silencio esperando que yo continúe hablando -Y estudio Ingeniera Industrial.

-Que bien y que casualidad, yo trabajo en Halliburton.

-¡Vaya!, una muy buena ingeniería -La más gorda a nivel mundial, ¿habrá posibilidad de unas pasantías?

Él vuelve a reír con ganas y niega con la cabeza. Entablamos una conversación muy buena, de esas que sirven para marcar el terreno de juego entre lo interpersonal y lo agradable. Mientras él hablaba yo no dejaba de mirarlo, quiero besarlo, deseo besarlo caminar hacia él y sentarme en sus piernas, mis oídos se vuelven sordos sé que habla porque sus labios se mueven pero no lo escucho solo imagino, pienso y me excito.

-¿Eres casado? Lo dejó mudo al hacerle esta pregunta.

-No.

Fue tan tajante en su respuesta que me cuesta creerle, no lleva anillo pero estoy segura de que miente, la mesa quedó en silencio al parecer no fue una buena pregunta, no hay risas, no hay miradas solo el silencio nos invade ¡Qué pena!

Termino de tomar mi cappuccino, no vale la pena continuar con una situación incómoda, existía una química que se esfumó por completo, cometí un error al hacer esa pregunta lo asumo, quiero levantarme de silla y salir corriendo -Gracias por el café.

Recojo mi blazer, arreglo mi mochila e inició un caminar muy rápido, sentía vergüenza como se me pudo ocurrir hacer esa pregunta, quiero huir lejos de él y camino aún más rápido sin dirigir mi rumbo, se debe estar arrepintiendo de haberme invitado el café.

-Ehh, ¡Amelia!

Mis pies se detienen, ¿ha venido tras de mí? me agarra el brazo con firmeza, exhibe una mirada herida y su rostro está crispado, lo noto alterado, no me habla solo su ojos azules clavados en mí, su mano firme en mi brazo siento que me lastima, su otra mano la pasa suavemente por el cabello ¿Que le sucede? no siento miedo, no es para nada amenazador, es preocupante lo que nuestra piel siente, una corriente de expectación y ansiedad. Miro involuntariamente hacia los cuartos de baños y después a él.

No existen palabras, no hay ninguna expresión solo un brusco movimiento que me acerca al interior del baño y estrecha contra la puerta. Su abrigo, mi mochila, su maletín, mi blazer se desparrama en el piso, quiero tocarle la nuca, mis manos muy delicadamente suben y le quitó la gris bufanda que lleva para así lograr hundir mis dedos en su cuello. Uno de sus muslo separa mis piernas y su hambrienta boca dejara mis labios despellejados.

La camiseta de los Rolling ya está enrollada sobre mis pechos y sus manos buscan desesperadamente zafar el broche del sujetador, mientras las mías desenfrenadamente sacan su camisa y buscan con avidez la hebilla de su pantalón. se estrecha sobre mí y dificulta mi tarea, pero consigo sentir su erección bajo la tela elástica de su bóxer. Levanta mis manos hacia la pared y sigue besándome con pasión, con lujuria y rabia muerde mi labio inferior, mi lengua logra desaparecerse entre la suya. Permanece inmóvil, puedo leer sus pensamientos y uno de ellos le dice que es un error, siento su suspirar alejándose de mí.

-¡Vamos! termino de quitar mi camisa y él me sonríe, ya no puede más, ya no podemos más busca entre su maletín un preservativo y se lanza sobre mí con besos apasionados, escucho como desabrocha mis vaqueros y lo baja a media pierna al igual que mis pantys me da la vuelta y vuelve a separar mis piernas pero esta vez con uno de sus pies, me sostiene de la cadera y yo me arqueo, su mano busca el interior de mis muslo y se desliza hasta encontrar mi sexo, estoy empapada llevo así mucho rato mi deseo de tenerlo entre mis piernas lo sentía desde que decidí seguirlo, su dedo juega con mi clítoris y no puedo evitar soltar un gemido.

Siento sus manos acariciar mis muslo como preparándome para la emboscada, cierro mis ojos despacio y bajo mi cabeza esperando sentir su pene dentro de mí.

-No podemos esperar más, susurro entre dientes hazlo por favor, con un movimiento impecable se hunde en mí y suelto un pequeño grito, su mano que tocaba mis pecho ahora amordaza mi boca, su respiración acelerada y caliente sobre mi cuello me excita aún más el gruñido de su garganta dispara mis movimientos, su otra mano baja hasta mi sexo y ya no aguanto más, quiero gritar y muerdo mi labio inferior para no hacer ruido, protesto contra la palma de su mano, pero es inevitable me voy a correr, las embestidas son certeras y secas, su cuerpo encorvado sobre el mío me impide alguna maniobra, no me defiendo lo dejó caer sobre mi espalda.

Levanto mi cabeza y miro al espejo diosss mío mi rostro solo se ve entre los mechones de mi cabello desordenado Elías apoya el suyo sobre mi cuello mientras recuperamos la respiración, agradezco que sus brazos me sostienen un momento, tras abandonar el interior de mi cuerpo con un suspiro de satisfacción.

-¿Sabes qué es lo mejor de todo?

-No lo sé, respondo aun recuperando el aire -Pero no creo que es lo que acaba de pasar.

-Salí tras de ti porque dejaste el libro sobre la mesa.

-¡Valla! entonces le debo agradecer a mi mala memoria de olvidar las cosas.

Me voltea con suavidad y quita un poco el cabello que aún rodeaba mi cara, yo le arregló el cuello de su camisa, y trato de planchar se jersey con mis manos, levanta un poco mi cara y me da un cálido y húmedo beso en los labios.

-¿Otro café?

-No, debo irme mi vuelo ya debe estar por embarcar.

Su sonrisa me puso algo incómoda, pensé que lo del café era por cortesía y agradeció a sus adentro que yo me negara, aunque poco me importó porque ocurrió lo que yo quería que pasara, terminamos de vestirnos, me entregó el libro, yo le recogí su maletín del suelo, intentamos recuperar un estado de normalidad abre la puerta y yo intento seguirlo pero me detiene.

Vuelve a besarme, un beso de despedida y agradecimiento, yo le respondo con más pasión para darle a entender que si paso era porque yo así lo quise y que seguramente me iré más satisfecha que él, suspiró y me soltó, guiño su ojo y se alejó de mí. Volví a entrar al baño, lave mi cara, use un poco de maquillaje para cambiar un poco cara de haber tenido sexo en el baño del Aeropuerto Charles de Gaulle.

Al salir del baño mis ojos realizan un escaneo por todo el aeropuerto, ha desaparecido en el resto de los pasajeros. Suelto un largo suspiro y pienso; -Voy a enfrentar las dos horitas de vuelo hasta Madrid de lo más relajada.

Autora: @raizalorant.

Los textos y el relato donde no se especifique lo contrario, son de mi propiedad.



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