La fe sin obras es muerta
Santiago 2:14-17 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
La fe sin obras es muerta
14 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?
15 Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día,
16 y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?
17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.
La realidad es que si en tu corazon de veras has puesto tu fe en Cristo como Señor y Salvador, has sido transformado y dado una nueva naturaleza. Esa nueva naturaleza es dada por medio de la morada del espíritu la cual cambia tu forma de ver la vida, sentir, y pensar y luego, de forma natural, te incentiva a hacer obras de bien, no para ganarte tu salvación, sino como respuesta a ser salvo.
El apostol Santiago no realizo una carta solo por hacerla, a quien le pueda interesar; el la hizo para responder a situaciones particulares que estaba sucediendo la iglesia en Jerusalén. Uno de esos problemas era que esta iglesia estaba compuesta de mayormente judíos que se habían convertido. Por esto, existían personas que creían que eran salvas pero no hacían nada por su prójimo ni tenían obras que nos permitieran ver su genuina transformacion. La respuesta de Santiago a esta situación fue, “Así también la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta. Pero alguno dirá: Tú tienes fe y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.” (Santiago 2:17-18).