Volver al primer amor con Jesús.

in #spanish11 months ago

"¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro. Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas. Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios. Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca."

Apoc. 22:7-10


Fuente

La palabra adorar, quiere decir postrarse en homenaje, hacer reverencia.
Muchos confunden adorar con cantarle a Dios una canción.
Va mucho más que eso. Jesús dijo que el Padre busca adoradores en espíritu y en verdad.
En este tiempo Dios está reclamando a su iglesia una genuina adoración.
Si hay una genuina adoración, quiere decir que hay una falsa adoración.
Aparentar ser un verdadero adorador y ser de verdad implica romper estructuras hechas por el hombre.
Adorar es humillarse delante de su presencia, sin importar el que dirán.
Se puede ser un muy buen anfitrión, pero un pésimo adorar.
Es lo que hizo el fariseo Simón cuando invito a Jesús a cenar, cuando entro la mujer prostituta con el perfume, reveló de verdad quien adoraba de verdad a Dios.
El Padre solo acepta la adoración del Hijo.
Ud y yo a la hora de adorar no estamos entregando de nosotros nada, estamos entregando al Padre lo que recibimos de El, su hijo.
El único sacrificio que Dios acepta es la del Hijo.
Adorar es amar, es demostrar con hechos más que de labios.
Muchos adoran su canción, más que a quien está adorando.
La mujer rompió protocolos, que el mismo Simón no hizo.
Jesús entró en su casa, pero no recibió su adoración.
Podemos decir que estamos en Cristo, pero con nuestros hechos lo negamos.
Podemos recitar de memoria la Biblia, pero no tener al Verbo de vida.
Dios está esperando que su Pueblo se rinda a sus pies.
Que se vuelva a encender la pasión genuina por él.
Volver al primer amor con Jesús.
Adorar en espíritu y en verdad.