Show us your talent contest | La Serpiente Negra escrito por @pavonj

in spanish •  3 months ago 

La Serpiente Negra

   


Imagen original de Pixabay | Foto-Rabe

    Padre, era... ¿cómo decirlo? Un héroe en carne viva. En todo el país llamábamos Protectores a quiénes ejercían su profesión. Ellos tenían una sola labor, pero era la más importante de todas: liberar al mundo de los monstruos y malvados espíritus que atormentaban a la humanidad desde el principio de los tiempos; era mi ídolo. No cabía en mí la emoción que sentí cuando me dijo: «Liu, naciste un día como hoy hace 12 años, eres un hombre y es hora de que participes en tu primera expedición».

    Así fue. Nos embarcamos a una isla lejana en tierras desconocidas para mí, ya que nunca había salido del pueblo, solos mi padre y yo. No tenía miedo, sabía que él era, en el más modesto caso, el mejor Protector que existió jamás. Un guerrero de clase alta admirado por todos y con hazañas que otros contarían en canciones que trascenderían en el tiempo.

    —¿Cuál es la misión, padre? —le pregunté cuando acabé de despertar. Aún era de noche, pero ya la orilla de la isla se avistaba.

    —Tendremos que exterminar a una cambiaformas —respondió con su ceño fruncido —. Le decían Xiang Lixue, aunque ahora sabemos que es la Serpiente Negra, un ente maligno —terminó diciendo con serenidad.

    No le veía preocupado, ¿y por qué iba a estarlo? Para él solo significaba otra encomienda más, mientras que para mí era mi oportunidad de enorgullecerle. Estaba decidido a no cagarla.

    —Muy bien, Liu —me dijo en cuanto desembarcamos —, el día de hoy serás mi apoyo y nada más. Quiero que me sigas de cerca, pero mantén cierta distancia para que no nos tropecemos —siguió hablando mientras se ajustaba la cinta de la espada —. No quiero que te expongas, nada de hacerse el héroe y si ves algo extraño, lo que sea, dímelo —sentenció al tiempo que sacó una ballesta del bote y me la entregó —. Las armas de tiro siempre se te han dado mejor que las de cuerpo a cuerpo, es para ti.

    El lugar era boscoso y húmedo, daba la sensación de que en todo el camino íbamos en subida. Quizá solo los primeros pasos fueron una superficie plana, porque el resto era una especie pendiente que cada vez se hacía más pronunciada hasta llegar a la única montaña como tal del lugar, según padre.

    El ascenso fue relativamente tranquilo, padre leía el mapa y yo caminaba dos metros a su espalda. En cuestión de tres noches llegamos a un templo.

    —¿Qué es este lugar? —le pregunté maravillado. Grandes estatuas doradas de figuras mitad hombre y mitad animal se alzaban poderosas en el camino dentro de la cueva más grande que había visto en mi vida.

    —El templo de los monjes de Aenae —respondió frunciendo el ceño más que antes y olisqueando el interior de la caverna —. Cambiaformas y hombrebestias gobernaron toda la provincia desde aquí por siglos, Liu. Abre bien tus ojos y no toques nada, este sitio está maldito —aseguró mientras observaba la cabeza petrificada de un gigantesco hombrecamaleón que yacía en posición de descanso.

    Preparamos un par de lámparas y avanzamos al interior, cada escultura me parecía más imponente que la anterior, y es que tenía de todo lo que la imaginación pudiera abarcar: hombres mitad caballo alzando lanzas en señal victoriosa, cabezas de felinos con cuerpo de mujer vestidas en holgados ropajes tiesos de colores rojo y dorado y en el fondo, a una hora de camino después de la entrada, junto a una inmensa puerta cobriza, un dragón lucía erguido en una expresión que simulaba que estaba a punto de exhalar fuego. Desde su pecho distinguí la figura de un hombre de piedra adherido a la bestia de la cintura para abajo. El tiempo lo había erosionado, sin embargo aún era fácil de distinguir.

    —Padre, ¿cómo sabes que está acá esa Serpiente Negra? —yo tenía miedo, aunque no quería demostrárselo, sin embargo apenas me devolvió la mirada noté que se había dado cuenta —. Quise decir ¿para qué habrá venido?

    —Unos pescadores de los pueblos aledaños la vieron salir del agua en estas costas, hijo —comentó vigilando su alrededor a cada segundo —. Describieron cómo el animal se transformó en una mujer que se adentró al bosque, no cabe duda de que es la que la que llamaban Xiang Lixue —aseveró y añadió—: es un demonio. La mujer engañó a un hombre y se desposó con él para después absorber su alma.

    »Ese pobre desgraciado tiene tres semanas sin despertar. No está vivo ni muerto, sino en una especie de punto medio en el que es poco más que un cascarón de piel y huesos. ¿Puedes imaginar algo peor que eso, Liu? Hay quienes buscan una muerte digna, otros vivir una longeva y tranquila vida. Este hombre no tendrá nada de eso hasta que lo salvemos del embrujo de la cambiaformas y... ¡Cuidado! —gritó y me empujó hacia un lado. Luego vi cómo una saeta le traspasaba el brazo justo debajo del codo.

    —¿Quiénes son ustedes? —preguntó una voz femenina que retumbo en toda la cueva —. ¿Qué hacen aquí? Váyanse. No quiero hacerles daño.

    —¡Le disparaste a mi padre! —exclamé en un intento de grito que terminó siendo más bien un chillido.

    —La flecha iba hacia el suelo, niño. Era una advertencia. Él se movió para empujarte —respondió la voz entre las sombras —. Si lo quisiera muerto ya le habría apuntado a la cabeza.

    —¡Sí le haces algo te mataré, bestia! —le aseguré al tiempo que apuntaba con mi ballesta a la nada.

    —¡Calla Liu! —espetó padre —. Xiang Lixue, Serpiente Negra, estás acusada de practicar artes oscuras con las que consumiste la esencia vital del hombre al que además desposaste con artimañas y, por sobre todo, estás acusada de ser una cambiaformas, una abominación ante los ojos de Dioses y hombres. Por ello tu sentencia es la muerte, y El Reino me ha contratado para ejecutarte —concluyó y desenvainó la espada.

    —¿Artes oscuras? ¿Engañar? ¿Abominación? —preguntó la mujer de forma tal que los sonidos parecían más unos siseos que palabras —. Yo no engañé a mi esposo, mi Huang sabe quién soy... cómo soy, y no tuve nada que ver con lo que le pasó, él solo se...

    —¡Suficiente! No caeré en tus mentiras, Serpiente. Muéstrate y acabemos con esto.

    —Muy bien, entonces... —concluyó.

    Padre me hizo la seña de que vigilara detrás de una estatua. Él se cubrió junto a otra. De su brazo derecho, con la flecha aún clavada, goteaba sangre. Por un segundo la guarida pareció más silenciosa que en todo el trayecto por la cueva, hasta que la Serpiente Negra emergió de entre las sombras en una embestida.

    Aquella criatura era monstruosa, tan negra que mi reflejo se proyectaba en su brillante piel, tan inmensa que bien podría haberse comido a un poni de un solo bocado, y con esos ojos color sangre que parecían salidos de una pesadilla. Mi ballesta era menos que inútil contra ella. Bastó con un disparo para comprobarlo.

    En poco más de dos minutos todo terminó. Padre se escudriñó entre las estatuas hasta llegar a la retaguardia de la cambiaformas, supongo que confiaba en asestar un golpe desde ahí... sin embargo ella lo vio y de un coletazo lo envió al otro lado del salón. Era imposible que un hombre normal sobreviviera a eso.


Imagen original de Pixabay | Studio-Dee

    No recuerdo si grité, no recuerdo si lloré, la verdad es que lo siguiente que recuerdo después de verlo volar y estrellarse contra una pared fue cuando la mujer se me acercó. Ella estaba desnuda, acababa de retomar su forma humana. En otras circunstancias su largo cabello rojizo, redondos pechos, anchas caderas y piel blanca, como bañada por el brillo de la luna, la habrían convertido en la mujer más hermosa del mundo ante mis ojos, pero en aquel momento que caminaba hacía mí solo sentía miedo.

    —¡Detente! ¡Atrás! —le grité mientras apuntaba con la ballesta —¡Maldita cambiaformas! ¡Asesina! —no tuve la fuerza para halar el gatillo.

    —Tú eres solo un niño, no tendrías que estar aquí. No tendrías que haber visto esto —dijo lo que serían palabras de una persona arrepentida, más su rostro no demostraba expresión alguna —. No soy lo que ustedes piensan. Al menos mereces la verdad —comentó y me apretó la muñeca.

    Lo siguiente que vi fue una sucesión de imágenes, sueños, recuerdos. Tardé un tiempo en entender qué pasaba. No eran mis recuerdos y transcurrían velozmente.

    Una serpiente se transformaba en mujer y visitaba un pueblo en épocas de festivales. Un hombre la conoció y platicaron la noche entera en la grama frente a un campo de estrellas. Después esta le mostró al hombre su verdadera forma y él huyó asustado; ella lloró y volvió a los bosques de donde había salido, pero él al poco tiempo regresó y le pidió perdón. Se casaron en una ceremonia modesta «él lo sabía —pensé —e igual la amaba».

    Las siguientes imágenes avanzaron más rápido, la pareja vivió una vida tranquila, en una pequeña casa a las orillas del lago, como le gustaba a ella. Podía sentir su felicidad. De pronto un día, sin más él se desplomó. Llegó un médico, le dijo que no había nada qué hacer, que aquello ya lo había visto antes y quien caía en ese sueño no despertaba, aun así ella no lo aceptó. Vi un libro, por alguna razón entendía lo que ahí decía aunque el idioma era nuevo para mí, se llamaba Manual de Sanación de los Monjes de Aenae en el contenido rezaba algo sobre una planta que se cultivaba en el lugar donde estábamos, algo que podría... «sanar a su esposo».

    Lo siguiente fue oscuridad, y luego un pum «¿qué es eso?», el sonido siguió: pum, pumpum, pumpum «¿es un... latido?». Dos corazones palpitaban en su cuerpo. Algo crecía dentro de ella.

    Volví a la realidad justo después. Xiang Lixue me veía con sus inexpresivos ojos y yo le devolvía una mirada atónita.

    —Ahora lo sabes —dijo —¿Tienes alguna forma de volver a tu... —no terminó de formular la pregunta. Su cabeza se desprendió de su cuerpo y la sangre chorreante me cubrió.

    Cualquier hombre normal habría muerto de inmediato con un impacto como el que recibió mi padre, sí. Pero él no era un hombre normal. Ahí estaba, detrás del cadáver de Lixue con parte de la flecha clavada en un brazo y la ensangrentada espada blandida con el otro.

    —Liu, hijo —sollozó —. Temí que estuvieses muerto, temí haberte perdido —comprendí que él no tenía idea de lo que había visto.

    El viaje de regreso a nuestro pueblo fue tranquilo. Remé todo el trayecto. En un momento dado, mientras estábamos a medio camino me armé de valor y pregunté.

    —Padre... ¿Alguna vez te has detenido a pensar si quizá no somos los buenos? quiero decir... ¿Crees que es posible que seamos nosotros los monstruos en las historias de esos a los que calificamos como tal solo por ser diferentes?

    Esa duda me atormenta hasta hoy. Padre no pudo responderme, yacía en la cubierta, muerto por sus heridas. Jamás pude volver a ver a los Protectores de la misma manera.


Imagen original de Pixabay | Free-Photos

   

XXX

   

Este relato es mi participación en el concurso Show us your talent de @roadstories. Les invito a animarse y escribir su propia historia: Show us your talent contest ¡¡30 STEEM prize!! | | Demuéstranos tu talento y participa por ¡¡¡30 STEEM!!!

Una pequeña aclaratoria: Mi inspiración para este relato vino de un capítulo de la serie Love, Death and Robots llamado Buena cacería, así como también de la leyenda china del espíritu de la serpiente blanca y la serpiente verde. Les recomiendo averiguar sobre estas dos grandes historias.

¡Gracias por leerme! Espero que te haya gustado, y gracias de antemano por tu upvote, comentario y/o resteem.

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Buen trabajo

Muchas gracias.

Oh wow! Siento que me he quedado en pañales, estoy muy emocionado en serio por todas estas historias que estoy leyendo, tienen una imaginación y forma de expresar su literatura de una forma única, cada uno de ustedes me hace sentir sensaciones diferentes, pero cuanto amo una historia de ficción y esta me ha hecho imaginar y mucho más, aun me estoy limpiando el rostro de la sangre de aquella cambia-formas y también quede con la sensación que los protectores estaban equivocados.

MIL gracias por esta aventura, la disfrute al máximo.

Gracias a ti, @roadstories. En verdad deseo que sea todo un éxito el concurso para que pueda hacerse con más frecuencia. Tenía mucho tiempo esperando algo así y, por causa del mercado bajista, me imaginé que esperaría mucho tiempo más. Qué bueno que no fue así, jaja. Saludos.

Have a nice day, @pavonj.

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That means you got talent!

Enjoy it!


Muchas gracias por el apoyo. ☺

Excelente relato, toda una aventura de padre e hijo, me encantan las acotaciones de los diálogos, éxito en el concurso

Muchas gracias por comentar. Fue una aventura que no resultó muy bien, pero una aventura al fin y al cabo, jaja. Saludos.