Café con leche y pan.
Hace un tiempo atrás, mis mejores tardes se iban en charlar con unos amigos. Eran tardes hermosas, dulces y que llenaban ese vacío que el mundo te deja todos los días al saquear tus esperanzas. Eran tardes llenas de rostros sonrientes, de diversión, paz y dicha. Eran tardes que llenaban el alma.
Para llenar el estomago, comíamos rico pan y tomábamos el mejor café con leche.