CERCANÍASsteemCreated with Sketch.

in #spanish3 months ago

Source img:https://www.europapress.es/comunitat-valenciana/noticia-renfe-recupera-servicio-cercanias-estaciones-lalcudia-crespins-moixent-miercoles-20190514142321.html

Caminos de hierro, solitarias líneas en mitad del desierto, mueven cada mañana pesados vagones, cargados de historias aburridas y rutina a cuestas. El cercanías, esa espina dorsal de innumerables vidas humanas, transporte público que facilita la entrada del pan en la boca del pobre.

Mala vida esa.

El viajero del tren es introvertido, amigo de los grandes espacios y las conversaciones consigo mismo. Anda cargado con mucha prisa, y en su trasiego mantiene ocupada la cabeza en los quehaceres diarios. No es hombre de charlas, ni de amistades efímeras. Lo suyo es la reconcentración, pendiente de una pantalla o protegido del mundo por sus auriculares.

El paisaje queda primero a los lados, y finalmente atrás. La naturaleza, se levanta poderosa frente a la ingeniería del transporte, para verse después marginada frente al traqueteo imparable de los viejos vagones. El amanecer, empapado de belleza, se esconde de los viajeros melancólicos, más preocupados por hacer frente al día a enfrentar que a las bellezas regaladas por la naturaleza.

El riesgo siempre presente.

La dama de la guadaña, fea y cuyas visitas son no correspondidas, anda siempre presente en estos caminos. Se muestra vigilante, agazapada, siempre pendiente de hacer su trabajo y dar el último zarpazo. Quizá se lleve a un caminante incauto, amigo de cruzar la vía donde no debe; tal vez un suicida desconsiderado, gustoso de arrojarse a un tren y ocasionar un retraso a sus viajeros. Pero a veces, la muerte olvida su espirítu discreto y ahorrador, lanzado a las vías del tren operaciones más atrevidas.

Es así, como los psicópatas meten mano.

Es cada vez más frecuente, tal vez el último grito, la práctica de algunos viajeros de empujar a otros a la vía del tren. Así como suena. La espera en el andén, convertida en juego de azar macabro. El miedo del polizón, ya no será al guardia, sino al viajero en espera. Una tendencia en auge, crecida de la mano del terrorismo y de la lacra posmoderna, retransmisión diferida de nuestras vidas.

El espectáculo continúa.

En España, no olvidemos que los trenes llevan traumas a cuestas. Hace poco más de una década, varios vagones explotaban en Madrid, segando cientos de vidas y agitando la política nacional. La nebulosa cubrió las causas del atentado, envuelto en una trama mediática que hiede a confusión. Sin embargo, las heridas del viajero siguen abiertas, y parece más preocupado en salvarse del monstruo férreo que en disfrutar del viaje.

El cercanías puede ser sustituido por trenes de hidrógeno, más ecológicos. Quién sabe si heredarán el viejo gustillo por la muerte de sus antecesores, o por el contrario, revitalizarán las vías con una experiencia más amable.

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