El oso grande
grande como un aguacate,
aguacate merendaba siempre,
siempre quería tener plumaje en lugar de pelaje.
grande aliento apestoso,
apestoso el diente maltrecho,
maltrecho quedó cuando se precipitó del árbol grueso.
grande su cuerpo atiborrado,
atiborrado de plumas azabaches,
azabaches patas con garras punzantes.
grande el susto de Waldo Aurelio,
Aurelio despertó de un sueño,
sueño que me contó en tiempos venideros.
Había una vez un oso grande, con plumas azabaches, comía aguacates y le dolían los dientes con caries. Él quería volar entre los árboles, para evitar ser lesionado por maleantes; un cuervo oscuro le regalaba sus plumas a cambio de maíces con lechuga.
Nadie conocía este extraño animal, pocos miran siempre los doseles al caminar, él no era muy feroz, más bien un oso Bonachón.
Así terminó la historia de Waldo, hasta que el olor a comida lo despertó, de pronto una noche cualquiera, regresa a sus sueños con alguna sorpresa.
Créditos texto y dibujo: Margarita Palomino.

Que bonito sueño el de waldo...
@marpa siempre te luces con tus escritos
Waldo, es un gran soñador, un día tendremos nuestro libro, se llamará "Los sueños de un gruñón" , y en la feria del Libro de Bogotá, llegaran cientos de niños y adultos queriendo que waldo muerda la pasta dura de sus textos, como un autógrafo. Saldremos en la tele: "el primer perro en ser invitado especial de FILBO." :)
Buenos días @marpa
Divertido su poema y su dibujo.
En este artículo le votará la cuenta @cervantes