Una chica Stephen (soneto)
Hola, amigos.
Hoy me complace compartir con ustedes la traducción de mi participación para el día 56 del reto de 100 Días de poesía de @d-pend.
Se trata originalmente de un soneto petrarquista. He incluido la versión original en inglés al final. Espero les guste.

Ouse River
Una chica Stephen
retar el juicio de irascibles hombres?
Locos juzgando la cordura de mujeres nobles.
Inescrupulosamente privaron a tu clase de las artes,
de las disquisiciones de Descartes,
de una voz, un derecho, un espacio de sus propias devociones;
echaron el cerrojo y te dejaron afuera con tus oraciones,
y, mientras, invocabas a Judith en ficticios homenajes.
Vaya que fuiste certera y, más, valiente;
jamás la locura fue un mal tan lúcido,
cuando noticias de guerra te ahogaron con ventaja,
cuando la luz de tu verdad saltó a las frías corrientes,
cuando pudiste asentar la culpa en los impíos,
solo piedras se encontraron arreglando tu mortaja.

Virginia Woolf
Comentario personal
Escribí este soneto (en el estilo petrarquista) como un homenaje sencillo pero sentido a una de mis escritoras favoritas, Virginia Woolf (quien fuera Stephen de soltera y Woolf de casada). Por razones de eufonía decidí llamarla por su primer nombre, Adeline.
Virginia Woolf condenó la discriminación de la mujer a través de sus escritos, por lo cual la he admirado siempre, pero además, estamos hablando de una escritora de talento excepcional. Su obra literaria, sin embargo, no goza de la merecida popularidad fuera de los círculos literarios “duros” seguramente por sus implicaciones estéticas (flujo libre de la consciencia) y los tópicos que trata (la imposibilidad de llegar a conocer la naturaleza verdadera de uno mismo y de las cosas en general, y el discernimiento de la realidad como intento fallido de toda perspectiva o acercamiento desde la ciencia).
The Stephen Girl
Adeline o’ mine, why you’d hold on to that,
go challenging the judgement of madmen?
Madwomen to the insane was it by then.
They’d thoughtlessly deprive your kin of art,
and disquisitions spoken by Descartes,
of voice, and right, and space they would call theirs;
they’d lock you out to find content in prayers,
as you summoned Judith before goodbyes.
Girl, you were as accurate as wild, though;
no mental sickness ever made as lucid,
when horrid news of war would get you drown,
when lights of truth jumped into freezing flows,
when you should have the chance to shame the culprits
just heavy stones were found to make your shroud.
A Brief Personal Comment:
I wrote this sonnet (Petrarchan style) to humbly honor one of my favorite writers of all time, Virginia Woolf (one of the Stephen girls who became Woolf after getting married). My calling her by her first name, Adeline, is not me trying to be cryptic; it’s just a matter of sound.
Virginia Woolf condemned the discrimination of women in her writing, which makes me admire her; but besides, she was also extremely talented. Her literary work, however, is not popular outside literary circles surely because of her aesthetic implications (stream of consciousness) and topics (the impossibility to get to know the true nature of oneself and things in general, and the assessment of reality as a matter of—failed— human perspective).