las máscaras se caen...
No me refiero con las máscaras al permiso que nos damos, cada uno, cuando en escenarios específicos nos mostramos tal cual somos...¡No! Me refiero a las máscaras que usamos cuando no nos conviene ser nosotros mismos, porque sencillamente nos descalificarían, cuestionarían o quizás nos desecharían...Lo triste es que, las máscaras no usan pegamentos, como la de los carnavales, o una cinta para sostenerse. Como el ser humano es frágil, por naturaleza y esencia: Las máscaras se les resbalan, se les caen, se les descubre su verdadero rostro...
por mas apretada que la tenga, la máscara se disuelve también...
Esto ocurre cuando nuestras inconsistencias como personas salen a flor de piel. Aunque repitas mil veces la mentira y, te la creas... llegará el día en que se descubrirá que fue todo una farsa, una burda mentira. Creo que, se arriesga mucho, te voy a contar una historia relacionada con la palabra sinceridad, contraria a la mentira ¿cierto?
La palabra sinceridad proviene de sin cera... las máscaras se hacían, en la antiguedad, de cera...Cuando en las fiestas, llegaba la hora, en la cual los invitados se tenían que quitar las máscaras, alguien anunciaba: sin cera...y todos procedían a quitarselas y, se reconocían...
Fíjate que después de quitarse las máscaras se reconocían...
No te dé temor de mostrarte tal cual eres... ¡eres único! ...deja que los demás lo reconozcan...