La infeliz Diana. Microrrelato.

in spanish •  13 days ago  (edited)

La infeliz Diana. Microrrelato.

Desde pequeñita, Diana estuvo ligada a situaciones que producían miedo, debido a los sucesos que empezaron a ser de cotidianas realizaciones día tras día.

Su padrastro, de nombre Renzo, siempre maltrataba a su mamá de palabra y de hecho, y era un alcohólico, que la mayor parte de lo que producía como mecánico, lo invertía en ese pernicioso vicio, que acompañaba el cigarro.

Su madre, una mujer de poca instrucción, dependía de aquel cruel hombre, y por tal motivo, aguantaba callada todo lo que él le hacía, y que no se detenía en reparos del daño que le podía ocasionar a esa criatura, que crecía en un ambiente inhóspito y nada propicio para una buena educación.

Una vez el hombre llegó a casa con tragos de más, y le dio con una correa a la niña que, si no hubiera sido por la intervención de una vecina, la desgracia habría sido inevitable.

Pero desde entonces, Renzo empezó a sentir aversión, rabia y odio por aquella mujer, quien no le mostró la menor señal de temerle, y eso era algo que lo hacía enardecer cada vez que se la encontraba.

Y eso no se iba aquedar así porque, con su sed de venganza, una vez la esperó en una esquina, y con un cuchillo que cargaba en un bolsillo, se le abalanzó a la mujer quien, de manera milagrosa, esquivó a aquel demonio que cayó sobre el pavimento golpeándose la cabeza, y resultando con fractura en el cráneo.

Fue sometido a cuidados intensivos, y logró salir con vida, pero fue encausado, y encarcelado por 15 años.

Dianita experimentó una transformación en su vida, y su madre consiguió un trabajo para el sustento de ambas, pero ya no buscó tener más pareja.

Sin embargo, a partir de los 12 años, Diana comenzó a tener pesadillas, en las cuales veía a su padrastro encimársele con el mismo cuchillo que pretendió asesinar a su vecina.

Los gritos a medianoche despertaban a su mamá, quien corría a la habitación para calmarla con agua y sobadas y palmaditas cariñosas. Pero era una escena que se producía con regularidad.

Y, como se acercaba el día en que el hombre debía haber cumplido con la condena dictada, el pánico iba en aumento cada día.

¡Y llegó el terrorífico día!

Lo que se temía era que Renzo iba a dirigirse a casa para desquitarse de los 15 años que había durado preso.

Dianita, de 17 años, lo esperaba con pavor. El hombre tocó a la puerta, y Diana se asomó por la ventana. ¡Era Renzo! Lucía un aspecto propio del expresidiario sufrido y descuidado: con una barba larga y sin gracia, ropa sucia y, en fin, con un mal aspecto.

La mamá de Diana estaba en su sitio de trabajo, y el hombre golpeaba con mayor fuerza la puerta, hasta que logró derribarla.

Diana se armó de valor, y tomando entre sus manos un madero, lo recibió con una valentía indescriptible, y lo dejó tendido sobre el piso.

La muchacha salió pegando gritos por la barriada, y una comisión de la policía volvió a capturar al individuo.

Pero todo ya había cambiado, y aunque Renzo duró 2 meses para recuperarse, lo recluyeron de nuevo en la cárcel, donde fue asesinado por un primo de Diana, que purgaba condena, justamente, en la misma celda.

Diana se casó con un hombre adinerado quien la hizo tratar con los mejores especialistas en asuntos de traumas, y logró superar la impresión y las experiencias que le causó un hombre que estuvo a punto de acabar con su existencia.

La mamá de Diana siguió viviendo en la misma casa, y se limitó a disfrutar de la hermosa compañía de 2 nietos, varón y hembra, que cada día alegraban su vida.

La bendición de Dios llegó a ellas.



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Dicen que la felicidad te aguarda en la esquina, pero para muchas persnas la cuadra se hace muy larga , y mientras tanto que?

Excelente cuento, animate a #echatucuentodeterror

Sí, asunto de destino o de suerte, Eri.