Versos cortos
No se puede comparar tu belleza con la de una flor, porque sin duda las rosas se sentirían celosas.
Yo andaba seguro de mi camino, vivía tranquilo ajeno al amor, pero cuando te vi por primera vez, tu belleza cambió totalmente mi destino.
Me gustaría ser tu aire, tu alma, tu destino, tu vida… por ello, desde el día en que te vi, y aunque tú no lo sepas, soy yo quien te cuida.
Para qué voy a llorar, para qué me voy a lamentar, si, aunque yo desee ser tu novio, tú siempre vas a estar enamorada de otro.