Fabricar ideas, el tercer mandamiento del escritor

in #spanish5 months ago


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Leer da herramientas necesarias al individuo, sobre todo en el aspecto del léxico y la redacción mientras que escribir pone en práctica lo aprendido y lleva al aficionado a explorar diversas opciones que van moldeando el oficio, pero ambas necesitan de un elemento fundamental para poder ser ejecutadas, la inspiración, o como llaman otros las ideas, que serán el eje donde girarán los temas que circunstancialmente se van tomando.

Esta llega a través de diversas fuentes que van desde la experiencia personal o ajena hasta las que se fabrican las neuronas dándole caracterizaciones propias, a estas se les señalan como imaginación y son la columna vertebral de la ficción.

Cuando estos tres elementos se juntan, quien ha sido tocado por ellos, se transforma en un vehículo invaluable que transportará un caudal de información que lo conectará con quienes lo lean, sin importar el lugar donde estén.

Serán sus letras esencias que cruzarán el tiempo y servirán, de acuerdo al receptor, para muchas cosas diferentes, dependiendo el tema que toquen.

La capacidad para generar estas ideas o mantener la musa activa, dependerá de muchos factores externos e internos que al conjugarse, cual veta de algún mineral, se mantendrá fluida siempre y cuando se estimulen, de no ser así aparecerá la repetición que se transformará en costumbre y como una letanía harán previsible y latosos los temas de quien escriba.

En la diversidad está la clave para mantener a un lector atrapado, en el desconocimiento de lo que vendrá en el caso de leer narrativa o de cómo se abordará subjetivamente una exposición poética.

Para quienes piensan que sus neuronas son una fábrica infinita de ideas y que estas por obra divina han sido nutridas sin necesitar más, debo darles una mala noticia, eso es una utopía, no existen sujetos con cerebros de esa condición.

Para quienes ellas son la fuente principal de su trabajo o vida, es indispensable, así como lo es respirar, comer y otras funciones básicas, que sean, cual baterías, recargarlas y existen cientos de maneras de llevar a cabo esta función.

Los acontecimientos vividos diariamente son el aceite que lubrica la maquinaria del escritor, por lo que sus textos tendrán mayor o menor profundidad o identificación con el lector dependiendo de lo vital de su interacción cotidiana.

El sedentarismo cuando es llevado a niveles que alcanzan incluso la intelectualidad es un lastre que transforma al creador de ficciones en una roca inmóvil que es incapaz de proyectar sus pensamientos transformándolo en inútil o cacofónico.

No hay que confundir la calma o tranquilidad que muchas veces hace falta para sacar del fondo las creaciones con la pereza o un estilo de vida donde el menor esfuerzo es vital, ya que aunque no se necesiten herramientas pesadas o trabajo físico exhaustivo, la creación literaria para que tenga la calidad que la transporte hacia el interés de los demás, necesita de esfuerzo, dedicación y amor.

Un escritor debe saber extraer de su entorno los elementos que precisa y en una época donde la sobrestimulacion producida por los avances tecnológicos y comunicacionales transforma en una jungla de posibilidades estos, también debe ser centrado para no dispersarse.

A la materia prima básica que es la lectura como fuente de conocimientos se han agregado miles de opciones que sirven para estimular las neuronas y proporcionarle ideas para desarrollar.

Desde un simple episodio real hasta una imagen sirven como elemento para algún escrito en cualquier género literario o como base para hacer de estos, combustible para mezclarlo con otros y transformarlos en ficciones.

Para poder tener éxito en el camino de las letras es indispensable que quien incursiona en ella sea un incansable y consuetudinario fabricador de ideas.

Un minero que esté dispuesto diariamente a extraer de cada situación propia o ajena los nutrientes que le servirán como estímulo a sus neuronas para que estas se mantengan activas y sean una maquina infatigable, un harem de musas.

Un escritor debe ser comprometido con lo que realiza, pragmático, vital, exigente, innovador, estudioso, activo, entre muchas cosas más y sobre todo debe explorar y retarse y este es el cuarto mandamiento del que hablaré en el próximo capítulo.

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Bastante interesante este contenido, saludos.

Saludos @joseph1956, has creado un artículo con mucho valor. A veces nos hacemos dueños de eso mitos que rezan sobre la fluidez de las ideas, hace falta mucha lectura como dices, además de estar activo a nivel cognitivo.

Creo en la influencia de los saberes, debemos aprender a movilizarlos para lograr el éxito, este sería otra herramienta útil para el escritor. combinar habilidades cognitivas, actitudinales y procedimentales, producirán efectos en cada individuo para realizar la tarea que más convenga.

Felicitaciones por este gran trabajo, coherente, cohesionado, fresco y con mensaje claro. Saludos.

¡Saludos @joseph1956!
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