El capitulo 7 de Rayuela

in #spanish9 years ago

Abruptamente llegó secuestrando mi atención de la mejor manera, noté que su portada no era lo mejor que enseñaba el libro, lo descubrí cuando empecé a leer sus páginas y ahí fue que me envolví en sus capítulos, me volví a quedar con el corazón enganchado y nuevamente me transformé en un ser un inocente, en un tonto enamorado.

Domingo 24 de julio del 2016, 3:00 AM (Aproximadamente)

Hacía frío pero teníamos calor, ya debíamos tener algo de alcohol en el hígado, estábamos acostados en la cama y la habitación oscura nos dejó ciegos, pero aún así nos veíamos, con el tacto nos veíamos y con la respiración nos sentíamos. Todavía había un resto aunque mínimo, importante, de saliva de ella en mis labios. Hace tan solo unos varios minutos la había besado en el sofá de la sala, saboreando en su boca la gloria que aquel día me había llegado como un imprevisto regalo. Yo le había contado cosas que en mi vida le contaría a alguien, cosas que meritaban por lo mínimo una confianza de años, pero no me importó, en ella estaba seguro, ella me había contado cosas que sé, no son cosas que le cuentas a todo el mundo, y así estábamos, dando y dando y cada vez más, no solo físicamente, acercándonos.

Gabriela era algo así como… La chica de mis sueños, y aunque ese adjetivo a mi parecer, suena horrible, es la manera más clara que tengo de describirla. En algún sueño de hace años quizás era ella a quien besaba en un no tan iluminado sofá, o quizás era ella quien me acompañaba en un universo alucinógeno, no sé, tal vez Gabriela y yo nos encontramos en una vida pasada y por eso, en algún sueño mío bastante borroso debió estar.

Ahora estábamos en un cuarto sin un rastro de luz, desnudos, y yo sentía en ella un piel tan suave que debía ser irreal. Había dejado sonando mi celular en Youtube mientras se reproducían canciones de Bruno Mars, un soundtrack perfecto para acompañar aquella sinfonía de besos.

Por alguna razón terminamos mirando hacía el techo y conversando con esa voz de susurro, eso voz de tranquilidad, esa voz de sueño que estaba aguantada por unas ganas incontables de aprovechar el tiempo.

Entonces en tono bajo pero con voz dulce me preguntó algo que me cambió por completo. Aquello tenía que ver con el capitulo de un libro que relataba lo que acababa de pasar en la sala.

Al día siguiente leí el capítulo del libro y fue entonces cuando todo cobró sentido completamente.

´´Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.´´

Rayuela, Capitulo 7. Julio Cortázar.

Desde aquel día nunca volví a leer el libro de la misma manera, aquella noche fue la última vez que besé a Gabriela y desde entonces el capítulo 7 funciona como una máquina del tiempo, desde ese día jamás leeré el capítulo 7 de Rayuela sin recordarla a ella.

Los dejo con una foto que le tomé a Gabriela meses después, intencionalmente la edité en blanco y negro solo dejando saturando el color de sus ojos. Aquellos ojos con los que jugué el cíclope.

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Foto: Jesús Solis / Modelo: Gabriela Di Giannantonio / Caracas, Venezuela (2017)

Nikon D3300 + Zoom: 55-200 / f5.3 - 1/160s - ISO: 100

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Todas las imágenes y textos incluidos en este post son mi obra original.

Jesus Solis © Todos los Derechos Reservados

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Amo ese libro aunque no lo he terminado de leer, es sencillamente maravilloso que ahora puedas sentirte identificado con él, es una bonita historia la que describiste, saludos ya empecé a seguirte :)

Es un viaje. Muchas gracias, nos seguimos, un beso.

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