El Dinero no Cae del Cielo: Relato Popular con Adaptación Personal

in #spanish3 years ago (edited)

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Cuentan en mi pueblo que un mendigo en una oportunidad, cansado de ir calle arriba y abajo pidiendo dinero y comida de casa en casa, luego, llega a una plazoleta pública y decide sentarse en uno de los bancos a descansar. Abatido se sienta, suspira profundamente y comienza a sollozar y en ese momento alza la mirada hacia el cielo mientras que eleva los dos brazos y dice:

¡Conchale papito Dios! estoy cansado de pedir comida o dinero de casa en casa y nadie me da nada, ¿será que tú me puedes regalar algo de dinero? y aun sollozando se recuesta en el espaldar del banco, con la mirada todavía hacia lo alto y allí se queda profundamente dormido. Al rato, entre relámpagos, truenos y centellas, se escucha una voz dulce que desde el cielo le dice al mendigo:

¡Hijo mío, hijo mío, despierta...te escuché llorando y oí cuando me pediste algo de dinero, Alégrate, porque te voy a ayudar, abre tus manos, que desde lo alto, te enviaré lo que necesitas!

El mendigo un poco asombrado se reincorpora en el banco donde estaba recostado, se sienta, y ve como desde lo más elevado comienza a caer un billete y se da cuenta que Dios le ha cumplido y le ha recompensado. Sin embargo, el billete en medio del viento comienza a hacer un movimiento de zig zag mientras iba cayendo; al llegar al piso, cae muy lejos del mendigo que furioso increpa a Dios:

¡Pero bueno chico, porque no me lo tiraste para que me cayera en las manos!

Entonces Dios se pone bravo y comienza a lanzar relámpagos, rayos y centellas por todos lados, mientras que el mendigo sale corriendo y despavorido.

Fin.

Yo pienso que en la vida es necesario trabajar, dedicarse a un arte u oficio para obtener el dinero o los recursos materiales que nos ayuden a permanecer activos y sanos. Sin embargo, muchas personas optan por comportarse de la misma forma que el mendigo del relato, que aunque fue favorecido por Dios, se molestó porque el dinero que le solicitó al todopoderoso, cayó lejos de él, y no en sus manos.

La comodidad no es buena consejera, tampoco el mal vivir y la viveza criolla, típica en muchos venezolanos. Pero, en realidad, no podemos esperar que todo nos caiga del cielo, sin hacer el más mínimo esfuerzo para obtener lo que queremos y necesitamos, y así como sucede en la vida real, también sucede en la vida on line, donde cada persona debe esforzarse por tener lo que quiere.

Aquí en Steemit es necesaria la constancia y dedicación para lograr escribir post de altura y ser recompensados, hacer comentarios y votar en aquellos post con contenido relevante. No podemos permanecer de brazos cruzados, sino con las manos en el teclado, dando lo mejor de nosotros mismos.

Si lo que deseamos es criptomonedas, para convertirlo en moneda local, así como obtener el reconocimiento de otras personas, tenemos que esforzarnos para que sea posible a partir del trabajo desarrollado en esta red social, porque en Steemit no cee dinero ni amigos del cielo.

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