No más bacalaos
Sí, así como lo oyen leen, no más bacalaos.
Antes que nada, aclaremos el término. No sé si en toda Venezuela o solo en la zona donde yo vivo, es costumbre decirle bacalao a aquellas personas flojas o perezosas que al estar en un grupo no trabajan, no cooperan y en términos generales, no hacen nada más que aportar -solo en algunos casos- su grata presencia. Por favor, que se note el sarcasmo en toda la frase final.
Ahora bien, vayamos con la historia detrás del título. Durante varios semestres mis compañeras de la universidad y yo hemos lidiado con algo bastante común, una de nuestras compañeras es un bacalao. Uno que hemos tolerado por mucho tiempo ya y que además, por nuestra propia culpa, creció, empeoró y se hizo imposible de soportar.
En varias oportunidades le advertimos que debía cambiar su actitud pues era algo que nos estaba afectando a todas pero al fin y al cabo, a ella aún más. Se lo tomaba bien, en la mayoría de los casos. Decía que sí, que teníamos razón y que se iba a esforzar. Pero lastimosamente era pura zalamería o labia, como prefieran decirle. Al final no coloraba y cuando lo hacía, casi que copiaba y pegaba algo de internet. No ponía de su parte en ningún momento y la verdad es que comenzamos a cansarnos de su comportamiento. A pesar de eso, seguíamos colocando su nombre en los trabajos grupales.
Y bueno, hace un par de meses se le dio uno de los últimos ultimátum o quizá el último, adivinen qué. No sirvió de nada.
Después de su charlatanería mantuvo la misma postura que antes y nos molestamos muchísimo por lo que ahí sí nos dijimos internamente "mira no, ya basta". Así que como consecuencia, decidimos que no vamos a trabajar con ella en futuras actividades académicas.
Por lo cual, llegó el momento de decir no más bacalaos, ni en la universidad ni en cualquier otro lado. Se podría decir que no solo es un nuevo año sino que también un nuevo comienzo para nosotras. La amistad va a permanecer intacta de nuestra parte, pues una cosa no tiene que ver con la otra. Ella sabrá si toma lo que le estamos dando o no. Quién sabe, ya veremos.
Llegados a este punto, quiero darles unas cuantas sugerencias para que le digan no a los bacalaos desde que empiezan a notar alguno en su entorno.
Primero lo primero. Cuando uno tiene personas así -es decir, bacalaos- en su vida, lo correcto es separar lo personal de cualquier otra área donde nos comuniquemos con esa persona. Puede ser el mejor amigo del mundo pero un desastre en lo demás y si es algo que nos está afectando, a nivel académico por ejemplo -que es lo que nos pasaba a nosotras- pues tenerlo claro y hacérselo saber a la persona.
Conversar al respecto. No es necesario tener una conversación formal pero si tener una charla donde se toque el tema, lo importante es que sepa lo que está haciendo y que como queremos su bien -y el nuestro- debería mejorar su actitud.
Si la cosa continúa y comienza a afectar aún más, pues ya toca tomárselo más en serio. Hablar, mediar, concientizar. Pero es posible que el problema se sigue presentando, y si eso ocurre, pues corresponderá dar un último aviso y alejarse de esa persona en ese ámbito en concreto. Ya que si no quiere cambiar, es su asunto y no nos podemos dejar perjudicar solo porque sí.
En fin amigos, ¡no más bacalaos en mi vida! Y espero que no más bacalaos en la vida de ustedes tampoco. Intenten tener compañeros de estudio o laborales que les aporten y que sea reciproco. Así esos ámbitos serán más provechosos.
Gracias por leer esta anécdota (con algo de reflexión). Se les quiere.
Recuerden que pueden comentar y contarme su experiencia, darme su opinión o lo que deseen.
Que tengan feliz día o noche, dependiendo de donde estén🤗
Hasta luego.
Buenas @genesisojeda, este post se ha votado a través del Proyecto Cervantes 'Posts de Calidad'. Un saludo.
Woww, buenos días y ¡muchísimas gracias! Que tengan un excelente día.