Mi amigo, Bartolomé - Cuento corto

in #spanish2 years ago (edited)

Siempre tuve menos amigos de los que necesitaba, nunca supe si mi naturaleza era estar sola y todos se daban cuenta menos yo o quizás era una decisión mutua en la que yo aún no estaba enterada que participaba. Hay que admitir que muchas veces, la afinidad con algunas personas era tan pequeña y a veces, tan efímera, que yo misma sabía que no podríamos llegar más allá de ser conocidos.

Con Bartolomé fue por mucha diferencia, algo distinto e irrepetible, era como si la vida, después de tantas decepciones me dijera

Esta es tu recompensa

Lo conocí por mis padres, ellos estaban muy preocupados de que algo estuviera mal conmigo (no les voy a mentir, yo también lo estaba) así que me llevaron con el hijo de uno de sus amigos más cercanos.

No sé si era porque nuestras crianzas fueron parecidas debido a que nuestros padres tenían los mismos gustos de enseñanza, pero apenas empezamos hablar no pudimos parar de hacerlo. Desde ese día fuimos mejores amigos, aunque a nosotros nos gusta pensar que fue mucho antes de conocernos que empezó nuestra amistad, nos hace sentir especiales, por así decirlo.

Creo que, para describir a alguien, es más fácil describir sus acciones para que el otro se haga una idea más verídica de la persona y tenga más que solo confiar en las palabras del que juzga (en este caso, yo soy la que juzga). Yo siempre fui alguien que le gustaba su cabello largo, los halagos desde niña eran difíciles de ignorar y por supuesto que me encantaba sentirme como alguien que otra persona ve como preciosa, no obstante, un día, cansada de la monotonía física que venía llevando desde que era una niña, decidí cortarme el cabello hasta las orejas y con una tijera ordinaria me lo quité de encima con un solo movimiento.

Al día siguiente, como era de esperarse, los cumplidos se acabaron y con ello llegaron las burlas o incluso peor, el silencio con el que algunas personas me veían cada tanto, tratando de que no me diera cuenta que estaban viendo mi horrible pelo.

Esa vez, recuerdo que Bartolmé y yo hablamos, yo un poco triste, él calmado, ni había notado el cambio en mi pelo, a veces he llegado a pensar que él no ve como nosotros vemos porque sí pudo notar el cambio en mi ánimo. Me dijo, esa vez sentados hablando en mi casa, que tenía que perdonarlos, que yo no sabía si había algo más allá que los hiciera comportarse así ya que nadie es completamente malo, y aunque no me gustó la idea de tener que perdonarlos porque quizás tuvieran problemas fuera del colegio, me gustó que él pensara así y de alguna forma terminé haciéndolo.

Bartolomé dice que cada persona es como una nube, las vemos desde lejos (incluso si estamos cerca) y queremos adivinar a qué se parecen, pero puede que casi nunca acertemos, porque no conocemos el proceso que las hizo llegar a donde están. No sé si él se había copiado eso de otra persona o de verdad lo pensaba, pero me gustaba que lo dijera cuando me sentía mal.

Llevamos añales siendo amigos, más de diez, creo y todavía si me pasa algo, acudo a él. No éramos los amigos perfectos, claro, teníamos nuestras diferencias de vez en cuando, él a veces quería que yo aprendiera algunas cosas más rápido de lo que yo sentía que podía, y lo único que yo podía hacer era enfurecerme e irme.

Siempre me molestó intentar, intentar e intentar, sin lograr nada y lo que tenia que hacer era ir más lento, sin tener que apresurarme.
No lo puedo culpar por querer que yo mejore, me queda agradecerle por quedarse en las buenas y en las malas y además, por confiar en que yo mejoraré.

Le agradezco por escucharme, porque me habla, porque me entiende, no le importa cómo luzco si no cómo me comporto, le agradezco por no irse cuando tiene que aguantarse mis golpes y porque siempre que me voy, él sabe que yo volveré ya que, su condición, aunque penosa, nos brinda un compromiso a los dos: yo nunca lo dejaré a él, y él nunca me dejará a mí.

Lo quiero porque es de los mejores amigos que he tenido.


Este cuento está pensado para relatar la historia de mi piano y yo (aunque con un poco de ficción). Cuando me dieron mi piano le quise poner un nombre, nunca le había puesto un nombre a algo y hacerlo con él me pareció especial, querer humanizarlo un poco y lo llamé así, Bartolomé. Quizás es un poco raro, hasta gracioso, pero a mi piano le tengo un cariño inmenso por ser el medio que conecta con una de las cosas que me apasionan, y es la música.

Yo no sé dibujar, mas lo intento, así que todo esto resulta más una práctica que nada, una práctica de escritura y dibujo. Me gusta leer, y más que todo, me gusta leer cuentos, este está hecho más para niños que nada, por eso, además de mi falta de experiencia, los trazos en los dibujos son muy simples.

Gracias por leer

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Los dibujos son una forma de ti me encantaron junto con la prosa. Saludos y mis respetos mi apoyo con mi humilde voto.

Gracias! Lo aprecio mucho

Qué lindo, aunque trata de tu piano, a mí me recuerda mucho a mi mejor amigo humano. Es enternecedor este relato.