Mi Cuatro y yo...

in #spanish9 years ago

La primera vez que tuve un cuatro venezolano entre mis manos (ya como alumno inscrito en música), solo tenía 11 años de edad, fue un domingo en la mañana en el salón donde se impartían clases de la Fundación Niños Cantores de Altamira. Recuerdo que mis primeros maestros eran muchachos un poco mayores que yo pero que venían de la ciudad a dar clases de canto y música al pueblo con nuevas técnicas de aprendizaje y lenguaje de canto, teoría y solfeo.

Era un cuatro pequeño, caja chica y con el puente casi que despegado porque el aprendiz anterior tensó tanto las cuerdas, que la tapa casi se despega, de hecho tenía una pequeña abertura por donde salía el aire. Este fue fabricado por el señor Misael Montoya, a quien después conocí para que restaurara un cuatro viejo de mis hermanos y lo pusiera “fino” para tener mi propio instrumento musical y quitarme el compromiso que había adquirido con el otro cuatro. Con ese viejo cuatrico sonoro inicié mi vida en este mundo que era excitante para mí; era la primera vez que iba a tocar un instrumento leyendo partitura.


El Remenda'o.

Con el tiempo cambié el cuatro, del mismo fabricante pero esta vez era uno mejor, sonido claro y fuerte, cuerdas transparentes y suaves al tocar. Pino armónico era la madera con el que fue hecho, con clavijas doradas y un estuche de tela para protegerlo. Conciertos vinieron y fueron con el tiempo, hasta que por accidente se cayó del clavo en el que lo tenía guindando en la pared de mi cuarto. Aun así, mi madre y yo lo llevamos donde el señor Montoya para que lo reparara y restaurara, quedó nuevo como cuando salió la primera vez de su taller.

Un día en mi pueblo, en una de esas parrandas que se formaban los fines de semana entre amigos, panas y músicos, apareció el amigo Goyo Montilla con un cuatro hecho a la medida y con el gusto de cualquiera que sea un músico apasionado, el acabado, los detalles, los bordes, el color, simplemente todo lo que uno quería en un instrumento; un cuatro hecho de caoba africana por uno de los mejores luthier de Venezuela, el señor Edgar Ramírez Roa. Fue allí donde decidí contactarlo para que elaborara uno para mí, uno a mi gusto.

Fue en el mes de agosto del año 2004 que recibí mi cuatro personalizado, diecisiete trastes, clavijas de precisión, cejilla de hueso y la madera utilizada la caoba. Con Él estuve en las distintas agrupaciones de la universidad y cualquiera en el que necesitaban a un cuatrista; Estudiantina de la Universidad del Zulia, Estudiantina de la UNELLEZ, Síncopa Ensamble, Ensamble Entre Amigos, Dinastía Llanera, Descarga Llanera, Gaiteros de Cáceres, Altigaita, entre otros. El cuatro venezolano, mi cuatro, me ha acompañado a diversas partes de Venezuela, como también fuera de ella con las agrupaciones en las que pertenecí, representando al país en los festivales internacionales a los que fuimos invitados.


Afinando para tocar un rato. Lugar: Motupe, Perú.


Presentación en el Ateneo Rubén Ismael Padilla, Punto Fijo, Edo. Falcón.

Hoy, después de 13 largos años de travesía con mi viejo cuatro sonoro, estoy aquí compartiendo este post y el fin de año con gaitas y parrandas. Tiene sus detallitos y por más que quise cuidarlo, siempre hubo accidentes (unos por mis descuidos y otros por personas sin precaución) que hicieron remendar pero sin perder el sonido que me gusta. Como decimos algunos músicos del pueblo, ya mi Escardilla esta vieja y amellada. ¡Saludos, Steemianos!

Las fotografías publicadas en este artículo son de mi autoría

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Que lindo post!! Saludos @changue y éxitos en este nuevo año que comienza!!

¡Hola! Gracias por leer. Igualmente muchos éxitos para ti.

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