La Chica del Tren 🚞

in #spanish7 years ago

673a746341aa83e6b667afc0f091c32c.jpgFuente

La Chica del Tren

Noah siempre pensó que su vida era particularmente aburrida. Había pasado más de la mitad de ella en un pueblo perdido en el mapa, de donde salió huyendo en cuanto pudo, alegando que su tiempo se estaba acabando.

Había soñado con cosas grandes para su futuro próximo, y tuvo la esperanza puesta en que nada era imposible. Menos para un chico sencillo que lo iba a dar todo.

Sin embargo, su corazonada rebotó abruptamente, recordandole que el mundo no estaba lleno de fantasías e historias felices.

A sus veintinueve años era un contador promedio de alguna empresa explotadora, alquilaba un pequeño departamento a dos estaciones de tren de su trabajo y tenía un gato, Mr. Stark. Además, todas sus relaciones amorosas, o intentos de las mismas, eran un completo desastre.

Nada parecía estar de su lado.

Hasta aquella mañana, cuando coincidió con ella en el metro.

No supo qué, pero algo le llamaba demasiado la atención de esa muchacha. Era morena y su abundante cabello risado estaba recogido en una cola de caballo; se veía agotada, pero al mismo tiempo ansiosa por no llegar tarde al trabajo.

Cuando se percató de lo extraño que debía verse observandola tanto, apartó la mirada, avergonzado.

Era solo una chica bonita, era solo la casualidad de un día.

Aunque no pudo sacarla de su mente, ni siquiera al volver a casa, estaba imaginando toda la historia de su vida y cómo serían las cosas si se conocieran. Se quedó dormido pensando en ella.

La siguiente mañana tenía olores distintos, y sentía buenas oportunidades a su alrededor. Desde que se levantó, todo venía siendo bueno para Noah; el sol radiante que lo acompañaba en el camino, el café que compró a mitad de precio y sabía muy bien. Y lo mejor de todo, fue cuando la morena del día anterior subió en la segunda estación.

Esta vez venía con audiculares puestos y una sonrisa mientras tecleaba algo en su teléfono, miró cómo ella iba acercándose poco a poco hasta llegar a su lado y sentarse, poniéndolo increíblemente nervioso.

No sabía si debía decirle algo, ¿no sería un poco extraño o impertinente el tratar de hablarle? ¿Qué podía decir? Quizás un Hola, te vi ayer y no pude dejar de pensar en ti.... No, demasiado absurdo y apresurado; ella probablemente tenía a alguien especial en su vida ya. Además, solo la había visto dos veces hasta ahora.

Por su mente pasaban tantas cosas en ese momento, que no se percató de su alrededor hasta que el tren se detuvo abruptamente en una estación después de la suya. Se levantó de golpe, dejando caer sin querer algunas hojas que llevaba en su maletín para la reunión administrativa de ese día, pero pudo recogerlas rápidamente y salir corriendo para tomar un tren de regreso ante la mirada curiosa de varias personas en el vagón, incluso la de la joven que tanto llamaba su atención.

Se sintió apenado durante todo el camino hasta la oficina, se había dejado llevar por tonterías y ahora estaba llegando tarde al trabajo. Debía sacar esas ideas absurdas de su cabeza para enfocarse, ya casi tenía treinta años y no era momento de pensar como un adolescente. La vida de los adultos no aceptaba sueños inocentes.


De vuelta a casa estaba frustrado, había tenido un día terrible. Perdió un par de hojas del análisis de cuentas que debía presentar y su investigación de semanas se había ido por la borda, por suerte le dieron un plazo de veinticuatro horas para que rehiciera todo y lo entregara. Además de la vergüenza que había pasado en la mañana y el pronóstico del clima que le traicionó y ahora llovía,¿qué otra cosa podía salir mal?

Ahora que estaba en el último tren solo quería llegar a su hogar y empezar a trabajar, el tiempo corría para él y solo se preguntaba cómo iba a terminar en un día algo en lo que tardó casi un mes. Todo encajaba para que culminara en un desastre incluso peor, e iba lamentándose en silencio hasta que un suave toque en su hombro le llamó la atención.

Cuando volteó con curiosidad, allí estaba ese rostro que tanto había dibujado en su mente desde el día pasado.

—Lo siento—le dijo ella sonriente, él no sabía si podría articular palabra alguna. La morena parecía nerviosa—. Esta mañana... Yo... Estos papeles quedaron en el tren.

Ella le extendió una carpeta en donde estaban guardadas las hojas que le faltaban, una sonrisa inconsciente se mostró en sus labios cuando supo que no tendría que hacer todo ese trabajo de nuevo. Y su corazón empezó a latir más fuerte cuando cayó en cuenta de que la chica aún estaba sonriendo con calidez.

—Mu-muchas gracias—Respondió apenado, hipnotizado por su belleza.

—No hay de qué, pensé que podrían ser importantes y tuve la corazonada de que te encontraría aquí.

La joven se sentó a su lado, con un aire tranquilo y lleno de amabilidad. Noah no sabía si debía decir algo más, nunca antes una chica lo había puesto tan nervioso, creía que realmente quería conocerla e invitarla a un café en ese momento, pero una parte de sí mismo le susurraba que no estaba en una película o una historia de amor y aquella muchacha podría pensar que era extraño.

Durante todo el camino hasta la siguiente estación en donde ambos tenían que bajarse, no hubo más intercambio de palabras entre ellos. Una que otra vez la morena pareció reír sola de algo y Noah se sintió tentado a preguntarle cualquier cosa. Pero quizás las posibilidades de su historia iban a morir ese día.

Él se sintió cobarde cuando el tren se detuvo y ambos empezaron a caminar en direcciones contrarias, solo tenía que decir algo y quizás habría una oportunidad de conocerla. Pero tenía miedo de fracasar en eso también.

Y por cada paso que daba, se alejaba de su suerte.

Comenzó a caminar lento sin darse cuenta y dudar sobre su decisión, ¿por qué no? ¿Qué podía perder? Si ella le decía que no, igual era probable que no volvieran a verse, pero si aceptaba podrían ser amigos o más. Ganaría mucho si lo intentaba.

Así que volteó de inmediato hacia la chica, percatandose de que ella acaba de hacer lo mismo. No estaban tan lejos y se miraban fijamente.

Una sonrisa fue suficiente terminat de acercarse.

—Yo quería saber si podía invitarte a un café, como agradecimiento—Aún se sentía tímido, pero fue firme con su invitación.

Ella amplió su sonrisa.

—Me encantaría, tengo un poco de tiempo hoy.

Ambos rieron un poco antes de empezar a caminar juntos hacia un café cercano. Pudieron hablar sobre muchas cosas antes de llegar allí y aún más cuando ya estaban sentados en la mesa, rieron toda la tarde como si se hubiesen conocido de toda la vida.

Y aquel día, Noah pensó que valió toda la pena coincidir con la chica del tren.

Sin_t_tulo_3.png

Muchísimas gracias por leer nuestra historia hasta el final, nos alegra mucho volver a esta fasceta de nosotras que extrañabamos. Nos encantaría saber qué te pareció la historia y qué te hizo sentir

Desde este lado del mundo, se despide con cariño @cafeconleche.

Sort:  

Congratulations @cafeconleche! You have completed the following achievement on the Steem blockchain and have been rewarded with new badge(s) :

You received more than 7000 upvotes. Your next target is to reach 8000 upvotes.

You can view your badges on your Steem Board and compare to others on the Steem Ranking
If you no longer want to receive notifications, reply to this comment with the word STOP

Vote for @Steemitboard as a witness to get one more award and increased upvotes!

Coin Marketplace

STEEM 0.04
TRX 0.32
JST 0.098
BTC 64222.97
ETH 1872.99
USDT 1.00
SBD 0.38