Pigmalión y Galatea
Cuenta la mitología griega que Pigmalión era Rey de Chipre y había fracasado en hallar a la mujer perfecta para convertirla en su esposa; decepcionado, volcó todas sus energías en tallar las más hermosas estatuas. Un día esculpió la efigie de una mujer cuyos rasgos físicos eran lo más parecido a la "belleza perfecta" y le puso por nombre Galatea.
Con el paso del tiempo Pigmalión llegó a enamorarse de su propia creación, y Afrodita le concedió que se volviese humana para que pudieran casarse. Toda esta historia ha generado un muy interesante postulado en el campo de la psicología titulado efecto Pigmalión.
En palabras sencillas, dicho postulado, propuesto por el psicólogo Robert Rosenthal, afirma que las expectativas que una persona tenga hacia otra pueden influir de forma positiva o negativa en ella, según sea el caso. Y cuando esas expectativas son hacia uno mismo, se le denomina efecto Galatea.
No se que tanto puedan influir positivamente mis expectativas en otra persona, la verdad; pero si estoy plenamente convencido del poder inherente en dichas expectativas acerca de mí mismo. Yo desearía con todo mi corazón poder afectar para bien a todos los que me rodean simplemente teniendo altas expectativas acerca de cada uno de ellos, sin embargo, en los años que llevo mentoreando a cientos de personas he comprobado por cuenta propia que este "efecto Pigmalión" es en muy pocos casos algo real y verificable.
Todo lo contrario con el denominado "efecto Galatea", un apropiado entrenamiento basado en verdades bíblicas, en principios eternos, desemboca en un aumento de expectativas propias, llegar a ser quien Dios dice que yo puedo ser. Ese "coaching life" prepara al ser humano para que entienda que hay un plan desde antes de la fundación del mundo, Dios mismo desea llevarlo a cabo conmigo, y me ha dado de Su Espíritu para que me ayude en el desarrollo del plan; eso, indefectiblemente, incuba un sentido de propósito el cual da a luz la expectativa correcta para alcanzar aquello que deseo.
Es bueno saber que otros tienen altas expectativas para conmigo, pero es incomparable el sentimiento que emana al entender que nadie confía tanto en mí como el Creador del universo; nada más y nada menos. La consecuencia obvia es que lo que espero de mi mismo no sólo crece exponencialmente, sino que deja de ser una utopía para ser una verdad que Dios ha dicho y yo creo. Tu decides. Bendiciones.
En vista de que no conseguía a su mujer perfecta decidió tallarla de acuerdo a lo que buscaba en una mujer, para su sorpresa los dioses al ver que estaba tan enamorado de su creación y que su amor por ella era puro, decidieron darle vida para que pudieran estar juntos y compensarlo por su trabajo y amor sincero. Me encanto @adc2017 el amor puede muchas cosas.