Show us your talent contest | Mayra escrito por @belkisa758

in showusyourtalent •  3 months ago  (edited)


Imagen libre cortesía de Pixabay

Preámbulo

La tragedia puede convertirse en la realidad más dura para cualquier persona. Una tragedia no es más que la suma de varios eventos desencadenante de emociones inhibidoras. Una tragedia jamás califica como un regalo gratificante, por el contrario, se presenta como un escenario cruel e injusto, un episodio que ningún ser humano merece.

A nadie le satisface vivir una tragedia. Sin embargo, a veces cuesta identificarla ¿Será cierto que todo los momentos duros de la vida podemos llamarle tragedia?


Imagen de uso libre cortesía de Pixabay

Tarde fría, un contexto en algún lugar del mundo, desde el cielo se emiten fuertes sonidos, chispas iluminadas se distinguen en el limbo, nubes grises, casi ennegrecidas, anuncia tragedia.

Efectivamente, no era el mejor momento para salir de casa, quien tiende a tomar previsiones en la vida ha de tener como principio que en tiempo de tempestad es mejor mantener la calma.

Mayra, una adolescente de 12 años de edad, contemplaba el día lluvioso desde aquella humilde ventana de la casa. Su mente, muchas veces en blanco, parecía ausentarla del lugar, pero solo por breves instantes. Imaginaba cómo sería estar bajo la lluvia, cómo sería bailar una danza al ritmo del viento y el ruido de las gotas de agua cuando saltaban sobre los techos.

Mayra, entre nostalgia, tristeza y depresión, soñaba despierta frente aquel torrencial aguacero que abrazaba a la ciudad. La joven, no lograba despegarse de aquella ventana, nunca había presenciado una tormenta tan fuerte, así como tampoco nunca había tenido oportunidad para soñar despierta.

Ver a los niños correr y jugar bajo la lluvia, la hizo feliz por unos instantes. Verse fuera de su hogar, así fuese con la imaginación, compartiendo con aquella muchachada, le ayudó a expulsar grandes carcajadas de esas que jamás en la vida había experimentado.

Pasaron horas y Mayra seguía estática en aquella ventana, perdió, en definitiva, la noción del tiempo. Fue tanto el embeleso que olvidó totalmente a sus cuatro hermanitos quienes se encontraban también en la humilde vivienda. Fue el llanto de uno de ellos quien la sacó del trance, en ese momento recordó que debió darles de comer y de tomar.

Rápidamente, se acercó al espacio donde preparaban los alimentos pero, al abrir el cajón donde su madre guardaba las cosas, tuvo otra percepción, no había nada que comer, fue entonces cuando vino otro recordatorio; la madre le había dejado dinero para comprar en la bodega que se encontraba a unos cuantos pasos de la vivienda.

Pero, ¿cómo salir de allí, bajo ese torrencial que escupía el cielo?

Recurriendo a la imaginación, asoma Mayra a sus cuatro hermanos por la ventana de la pequeña morada y comienza a narrar algunas historias para entretenerlos y tratar de calmarlos mientras lograba salir de la casa en caso de cesar la lluvia. Mayra, no quería dejar solos a sus hermanitos, para ella era mejor mantenerlos a todos unidos.

La estrategia dio resultados favorables, los cuatro hermanitos menores de Mayra, obedientes y atentos, escuchaban la voz tierna y dulce de su hermana mayor quien sin ningún tipo de documentación porque jamás había asistido a una escuela, comenzó a hablarles sobre la lluvia, relámpagos y truenos.

-- ¿Qué es eso que alumbra en el cielo? Preguntaba Anderson. -- Eso es luz natural, como el bombillo que mamá coloca en casa cuando se hace de noche. -- Y, ¿por qué no se queda siempre para que mami no compre más bombillo? Dice Carlitos. -- Porque Dios también necesita iluminarse e iluminar el camino por donde viene mami, responde Mayra.


Fotografía propia de @belkisa758

Siguieron pasando las horas y el aguacero nada que bajaba su nivel. Mayra, consciente de la situación se mostraba preocupada por sus hermanitos, no era su responsabilidad lo del estado del tiempo pero igual, se sentía culpable por haber olvidado hacer la compra temprano.

Lo duro para ella era tener claro que sus hermanos estaban muy pequeños para quedarse solos en la casa, el mal estado del tiempo la atormentaba aún más. Llevarlos con ella jamás sería la mejor opción, ¿entonces?, ¿qué hacer?

La decisión correcta fue salir bajo el fuerte aguacero dejando instrucciones al hermanito con mayor edad que los otros; eran apenas las tres de la tarde y su madre regresaba casi a las 10 de la noche, era imposible dejarlos sin comer hasta esa hora pensó Mayra.

Habló con los niños y en medio de un lenguaje confuso para todos, hasta para la propia Mayra, la joven giró instrucciones. Todos creyeron haber quedado claros. Se suponía que los hermanitos de Mayra esperarían con calma su regreso. Por su parte, ella estimaba ir y regresar a la velocidad de los rayos que en esos momentos adornaban el cielo.

En el primer intento de disponerse para la salida, uno de los hermanos se le guindó por el cuello, un estruendoso ruido lo había asustado a tal punto de hacerle estallar en llanto, no tardaron las otras criaturas en contagiarse de pánico y abrazarse a Mayra para que los protegiera.

Fue un trueno acompañado de un rayo quien inquietó a los pequeños, Mayra, a pesar de la aparente fortaleza, sintió el mismo miedo, pero le tocaba ser fuerte, abrazó a sus hermanos y en medio de risas nerviosas trató de calmarlos. Esperemos un poco más replicó Mayra, cuando ustedes me den orden, salgo corriendo, compro y regreso, ¿qué les parece? Consulta Mayra a sus hermanos.

No era lo que realmente deseaban los niños, hasta el hambre se les había quitado, aún así se mostraron de acuerdo con el trato.

Cinco de la tarde, habían transcurrido dos horas más y aún Mayra no lograba salir de la vivienda. Uno de los pequeños, cansado de tanto llorar, había quedado dormido. Mayra, acomodó a su hermanito en el piso de tierra, húmedo y frío de la vivienda y lo abrigó con un retazo de tela que guardaba su madre en otra de las cajas que hacían las veces del guarda ropas.

Eran tres quienes quedaban aún despiertos, quizá una preocupación menos para Mayra.

Retoma el trato con los hermanos y hace el segundo intento de salir de la casa para realizar la compra. De pronto, queda de nuevo paralizada cuando ve a otros niños sumarse al juego bajo la lluvia. En ese momento pensó que la diversión, se la había convertido en una pesadilla. Quería pero no quería seguir viendo y viviendo las escenas de sus vecinos. Su angustia era cada vez mayor. Reaccionó de inmediato, tomó una sábana rota para cubrirse y decidida, abre la puerta para salir de la casa.

En medio de fuertes vientos, el camino pantanoso y encharcado, Mayra escucha el chirriar que indicaba que la tabla que hacía las veces de la puerta, ya estaba abierta.

Chequea el camino y recurre a la fuerza para empujar la silla de ruedas donde se mantenía postrada desde muy temprana edad. Mayra había nacido con una malformación en la columna y con esa condición, debió aprender a llevar la vida junto a su madre soltera y cuatro hermanos más pequeños que ella.

Guerrera como su madre la había enseñado, salió, superó los obstáculos, compró los alimentos para sus hermanos y regresó lamentando su gran tragedia, llegó enchumbada de agua y no tenía trapos secos en ese momento.

Su mayor satisfacción, dar de comer a sus hermanos y sacar una gran sonrisa de los labios de cada uno de ellos a pesar de todos los inconvenientes.


Esta es una historia original, mi entrada al concurso propuesto por @roadstories, si deseas participar visita el siguiente enlace. Agradecida también con @upmewhale.


¡Gracias por leer, comentar y votar!

Banner diseñado con la herramienta de PowerPoint @belkisa758

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Una historia trágica, de amor y suspenso eh, porque hasta yo sentí terror por el estruendo de los truenos. Estuve muy compenetrado en la historia, por un momento sentí que era yo quien estaba angustiado, tremenda responsabilidad esa de tener que cuidar a hermanos pequeños con hambre.

Es una historia muy acogedora muchas gracias por compartirla con nosotros, un excelente trabajo con una única acotación, usa esto — para los diálogos, por ejemplo: —¿Qué es eso que alumbra en el cielo?— preguntaba Anderson.

Del resto felicidades.

Así es, una tragedia envuelta en muchas otras pero a pasar de las dificultades se asumen con garra y valentia. La vida da duras lecciones, y nos pone en el camino diversas situaciones donde debemos discriminar qué es y qué no es una tragedia. Mirar a los lados sirve de mucho.

Gracias por la observación y valoración del post. Sigo aprendiendo y aprehendiendo. Saludos. Felicitaciones por la iniciativa.

Que bueno @belkisa758 verte por aquí estaba esperando esta participación . Un abrazo. Hermoso así somos los hermanos mayores. Conmovedor relato pero ese final estuvo motivador.

Hola @lisfabian gracias por la evaluación amiga, siempre serán importantes sus apreciaciones. Saludos, espero leerte.

Hermoso escrito, la fuerza del amor da valentía a los buenos. El mensaje sobre la familia es realmente hermoso.
Felicidades y éxitos.

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Así es, tragedia... un concepto que vincula a la fuerza del amor. Gracias por los buenos deseos amiga. Saludos.

Vaya toda una historia, me pareció estar viendo por un huequito a cualquier madre del barrio, que sufre en muchos casos la hermana mayor se vuelve la cabeza, la fuerza, donde se cobijan los hermanos menores, muy hermoso y sentido el contenido, sufrí con ella. @belkisa758

Más la condición física de la niña aumenta el dolor. Muchas Mayra hay en este mundo amiga, gracias por mirar a través de ese huequito. Saludos.

Otra forma de representar cuán cuesta arriba es nuestra rutina para quienes no tuvieron la misma fortuna que nosotros, buena reflexión. Éxitos en el concurso

Así es, el destino se empeña darnos lecciones y nosotros nos negamos a aceptarla, gracias por la visita y los buenos deseos. Saludos cordiales.

Se mascaba la tragedia. Menos mal que al final todo salió bien.

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