Black Sabbath TYR
Fuente: http://www.elportaldelmetal.com/critica/black-sabbath-tyr
Tyr el Dios vikingo de la guerra, hijo de Odín, es el protagonista para este estupendo disco de Black Sabbath. De su etapa Tony Martin, tras “Eternal Idol” y “Headless cross” no tan grandes como aquellos, pero con un nivel muy alto, nos trajo un puñado de temas al mas puro estilo de los de Birmingham.
Hay quien prefiere la primera etapa del grupo con Ozzy por lo importante que fue en el desarrollo del heavy metal, sentando las bases del sonido doom, no se puede entender nuestro rollo sin apreciar los inicios de Black Sabbath. A mi todas las etapas me gustan, pero especialmente la de Dio y la de Tony Martin, lo que está claro es que hablamos de dinosaurios del rock.
La formación en esta ocasión está compuesta por Tony Iommi, Cozy Powell, Neil Murray, Martin y Geoff Nichols a los teclados, un auténtico elenco de monstruos de los que no hace falta presentación.
La épica Anno mundi con sus celestiales coros y riff gordote abre el disco con una calidad demoledora, Martin cantando en la perfección y los parches de Cozy dando verdaderas coces a nuestros tímpanos. Maravilloso ese “your eyes are burning” que proyecta Tony en otra dimensión, asi como la parte mística de mitad del tema, que va tomando intensidad hasta que rompe de nuevo el guitarreo principal. Sin duda de lo mejor del grupo en la década de los noventa.
The law maker es como un Devil and daughter en escala pequeña, tema nervioso y rápido, de las mas directas de “Tyr” nos trae a los Sabbath mas rockeros. Muy buenas esas dobles voces y el solo de guitarra muy bien arropado por la sección rítmica. La letra evidentemente es de temática diabólica que tanto gusta a Iommi y amigos.
Redoble de tambores abren paso al riff impactante de Jerusalem otro momento álgido en el recorrido del Dios vikingo. Esos coros en el estribillo tocan el cielo y la guitarra asesina en la repetición, no deja títere con cabeza. En el plano vocal se culmina un destacado esfuerzo, siendo decisiva la labor en los micrófonos de “The cat”, en especial a la parte intermedia de gran belleza.
Al mas puro estilo oscuro y tenebroso tenemos la larga (6.47) The sabbath stones con esa pegada de Powell tan tremenda y ese siniestro “fire and water..”con el que Martin ataca la primera frase. Un tema que no me seduce en exceso pero hará delicias entre los seguidores acérrimos de los británicos. Brutal la parte donde descargan “reciever of Light, the kingdom of God will guide you”, tiene mucha fuerza con esa inspirada descarga de “riffman” Iommi y el otro Tony dejándose los testículos en el esfuerzo. Cambio de ritmo trepidante sobre el minuto cinco que da un soplo fresco al final del tema, con esos solos y esos platos que Cozy destruye con saña, esos oooooooooooooh finales me atrapan. Que gran bateria perdimos por culpa del gusto por la velocidad en los deportivos.
A continuación nos llega en forma de trilogía épica la historia por la que versa el disco, con unos teclados ambientando en plan banda sonora de película a lo Excalibur o Gladiator, The battle of Tyr que enlaza con la guitarra acústica de Odin’s court con una extraordinaria interpretación vocal, si señor Martin, canta usted de maravilla, es un breve preludio a una de las canciones que mas me han llenado en mi vida, que mas he pinchado de Black Sabbath., Valhalla es una obra de arte, una explosiva bomba con un riff ametrallante de Iommi, sin piedad, arrasa todo lo que se le pone en su camino. Ese “when the winds of Valhalla run cold…” que da paso al estribillo, un lujo de estribillo, esos coros, ¡¡fantástica!!. Cozy no deja rastro, golpeando con saña su kit, destrozando baquetas y altavoces. El solo demuestra el nivel al que pueden llegar muy pocos, el estilo Iommi es inconfundible. ¡El final atronador te atrapa y no puedes dejar de gritar el titulo!
Si eres heavy DEBES AMAR esta canción y si no, pues peor para ti, amigo.
En octavo lugar aparece la mas flojita del disco, en mi humilde opinión y tras el orgasmo musical que supone tener delante la anterior, una balada bien cantada por el gato pero de sencillo estribillo, Feels good to me , me gusta mucho mas del “Headless” la de Nightwing siendo de un estilo similar, la veo mas completa.
Pero lo que culmina el disco te acaba dejando un gran sabor de boca, en plan puñalada al corazón y realmente heavy nos fulminarn con Heaven in black haciendo justo homenaje a su color, al color representativo de nuestro rollo, los señores de negro despiden machacándonos con una patada a las partes nobles.
Cozy es el encargado de iniciar el bombardeo musical, el riff cabalgando de Iommi y la sapiencia cantando de Martin hacen del corte una superior muestra junto con Valhalla y Anno Mundi de lo que es ser un maestro del metal, los demás solo podemos postrarnos y agachando la cabeza hacer las alabanzas como humildes servidores. El solo tiene una melodía muy inspirada y un tapping final de los que no nos regala demasiado el crack de las seis cuerdas. Demoledora.
Resumiendo un gran disco de una gran banda, algo inferior a “Headless cross”, no tan comercial como “Eternal Idol” pero con suficientes argumentos como para puntuarlo casi cinco cuernos, 8.75 Jalfords para el vikingo de nombre Tyr.
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