BRINDIS (POEMA)
BRINDIS
de la palabra que fui ayer
De la mirada y el instante
Del beso inesperado aquella tarde lejana de un domingo de mayo,
Del viaje inevitable de los cuerpos y su calidez
nunca dejo de verte en los espejos,
en mis sueños veo tus huellas, cuando preparo mi arco.
No estuvimos equivocados nunca,
hemos vivido, destilado cada instante en el ámbar
Despliega ebria tus alas
Muéstrame tu limpia edad temprana
tu joven piel , tus cabellos,
que mis manos
y mi memoria conservan
nada de nosotros agoniza
siempre tú, lejos de los lugares donde maldicen
siempre tú, en una zona sagrada
yo, en el abismo y la colina de tu desnudez,
una nueva escritura, antigua como mis deseos,
alcánzame tus pies para lavarlos en el vino que me embriaga,
de la mirada lejana
De las manos que me tendiste al caer,
extenuado amasijo de polvo junto al caballo muerto.
A mi regreso de la gran batalla
Caí en tu secreto jardín de extrañas flores,
me llevaste a calentar en tu chimenea y retornaron mis fuerzas.
De ti amor, que has luchado a mi lado
cruzando todos los puentes,
desfiladeros y trigales de la vida,
que has visto nacer mi poesía
y escalar el muro del destino
De tu vuelo portentoso de águila fecunda
De la lluvia, de antiguas noches y conversaciones
Delirante atraviesas a mi lado las ignotas tierras de los monjes
una fresca brizna del bosque acaricia nuestro rostro.
Porque nunca huyes, ni nos dejas
Porque si no estás aquí todo se agita, se detiene
Estás siempre en mi mente
no hay vacío cuando pienso en ti, eres mi Mandala,
Conozco tu espíritu y lo amo
Me sembraste tu nombre
como si fuera un árbol en el centro de mi Alma,
transitamos juntos los
Verdes campo de la vida hacia el estío.
¡Brindemos!
Porque nunca existe el adiós
en los viajes cuando partes
Ni te alejas
como los demás viajeros. Poema de mi autoría
Tomado de LARGA ES LA NOCHE (poemas)