Qué joya de relato nos compartes, querida amiga. No es solo un payaso de felpa: es un testigo silencioso de tu vida, un guardián de memorias que ha sobrevivido a mudanzas emocionales, convenciones sociales y hasta a tu propio proceso de desprendimiento material. Esa foto con el muñeco ya viejito por el tiempo pero vibrante en significado debería estar en un museo de objetos con alma.🥹
Gracias por leerme y tan hermoso comentario, un abrazo